Análisis
¿Por qué la economía boliviana no crece más allá del 5% y de manera sostenible?
La economía boliviana durante los últimos 16 años creció con un potencial del 4,5% al 4,6%, según datos del Ministerio de Economía. ¿Por qué el crecimiento del PIB no puede darse de forma sostenible? y ¿qué factores impiden que Bolivia pueda crecer más?
Economistas y empresarios intentan explicar y sugerir algunas ideas de cómo Bolivia podría en el futuro alcanzar tasas más altas y sostenibles, para que se repitan los picos de expansión en algunos años, como de 6,1% en 2008, del 6,8% en 2013 o del 6,1% en 2021 para posteriormente caer a promedios más bajos.
El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, hace algunos días, en una entrevista en el programa Que No Me Pierda, explicó que el funcionamiento de la economía tiene un crecimiento potencial y eso está en función de diversos factores como el trabajo, capital y dotación de recursos naturales.
Aclaró que, si un año la economía crece por encima de su potencial, no es una buena noticia, porque de esa manera se estaría recalentando y se ha expandido por algún factor de exceso de demanda.
Pero si es al revés, si el PIB crece por debajo del potencial, puede ser un signo de preocupación, porque la economía se va ralentizando y está sufriendo un proceso de menor crecimiento del que potencialmente puede tener. “Si un año la economía crece en 12%, hay una brecha por encima del potencial, eso puede estar indicando un recalentamiento que luego se puede expresar en una tasa de inflación elevada”, apuntó.
Según Montenegro, cuando se pregunta sobre las causas por las que algunos años la economía creció más de 6%, la respuesta es que las tasas han sido superiores al potencial que era de más o menos 4,8% a 4,9% (esos años). “El promedio de la economía, en la década anterior ha estado bordeando ese potencial, cercano al 4,5% y 4,6% en los últimos 16 años”, precisó el Ministro.
Infografía multimedia: Diego Gonzáles
Consumo, población
Antonio Rocha, experto en comercio exterior, identifica algunos factores estructurales que limitan un crecimiento económico más alto: uno, es la reducida cantidad de la población boliviana y su dispersión y eso provoca que la capacidad de consumo interno sea baja.
El otro factor tiene que ver con los problemas que se tienen para generar valor agregado a la producción, la mayoría de las exportaciones nacionales son de materias primas básicas, gas natural, oro, plata, zinc y estaño. “Lo mismo ocurre a nivel agroindustrial, exportamos granos, tortas, aceites, pero no alimentos procesados. Exportamos carne, pero no carne envasadas, congeladas, cortes. No hay valor agregado en nuestra producción y eso limita el crecimiento de la economía”, puntualizó.
El otro factor importante que limita el crecimiento es la inversión. “Si no hay inversión pública en infraestructura, desarrollo tecnológico, educación y salud, no habrá crecimiento. Y si no se fomenta la inversión privada nacional y la inversión extranjera directa (IED), tampoco habrá crecimiento, porque se necesita mucha inversión para aumentar la producción”, apuntó.
Explicó que luego de la pandemia de Covid-19 el promedio de crecimiento económico ha sido insuficiente debido al estancamiento de la inversión privada nacional y la IED es nula, no hay ahorro de los bolivianos y el consumo o demanda interna se ha contraído por la inflación, y se registra una baja en las exportaciones.
Hacia adelante, para que la economía vuelva a crecer a tasas más elevadas y de forma sostenible, Rocha considera que se debe redireccionar la inversión pública hacia la infraestructura vial, aeroportuaria, comunicaciones y ductos.
También se debe dirigir estos recursos a educación y salud, pero no solo a la construcción de escuelas y hospitales, sino a equipamiento, tecnología, recursos humanos, sistemas educativos, formación docente, desarrollo de competencias. Es necesario a su vez reducir el gasto público, porque el déficit fiscal alto es insostenible. “La sostenibilidad del crecimiento económico es aumentar la producción, pero ante una demanda interna reducida, esta producción debe volcarse al exterior, es decir fomentar el desarrollo de las exportaciones”, recalcó Rocha.
Una clave en el descenso
La directora del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Beatriz Muriel, explicó que el boom de los precios de las materias primas, particularmente del gas natural, fue un impulsor muy importante para promover tasas de crecimiento del PIB altas, hasta 2014.
A partir del año 2011, este crecimiento también fue impulsado por el aumento del gasto de gobierno, corriente y de capital.
Por ejemplo, de acuerdo a información de las cuentas nacionales publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la participación del sector público sobre la demanda agregada era del 21,4% en 2011 y llegó al 24,4% en 2019; mientras que la del sector privado disminuyó.
De acuerdo con Muriel, este escenario es consistente con algunas declaraciones de autoridades gubernamentales que señalaban que la economía estaba siendo impulsada por la demanda interna.
Con todo, a partir de 2014, dijo que el gasto público fue estimulado con mayor endeudamiento interno y externo, lo cual puede ser aconsejable si tiene una incidencia sobre el crecimiento de largo plazo. Por ejemplo, la construcción de una carretera que dinamiza las actividades económicas por el acceso a mercados. Sin embargo, si este gasto es corriente o destinado a elefantes blancos el impulso será solamente de corto plazo, aclaró.
Para la economista, la caída en el crecimiento que se observa en la coyuntura actual, se encuentra asociada en forma directa con la menor producción de gas natural en un escenario de un bajo desarrollo productivo.
Ciclo de expansión prolongado
El economista Omar Velasco, sostuvo que la economía boliviana en la década anterior ha registrado uno de los ciclos de expansión más largos y prolongados de la historia y donde se han experimentado tasas de crecimiento cercanas al 5% hasta 2019, antes de la pandemia.
Esa tendencia que se venía observando, se cae desde 2020 por efectos de la pandemia de coronavirus, y si bien desde 2021 y 2022 hay una recuperación de la producción que se tenía hasta 2019, a nivel mundial el PIB potencial ha disminuido. Hay este factor exógeno que explica la nueva normalidad con crecimiento más bajo, agregó.
Según Velasco, esto implica para el país una menor demanda externa, condiciones financieras más restrictivas a la hora de obtener préstamos y eso explica las menores tasas de crecimiento del país en la actualidad luego de la pandemia.
Asimismo, agregó que hay que hay un factor político con la descomposición del MAS, las pugnas internas que generan incertidumbre en la población y que han provocado que las agencias calificadoras de riesgo vayan penalizando al país al considerar que la economía enfrenta riesgos políticos.
Antes de 2019 esos factores no existían, ya que se vivieron años de auge económico, estabilidad económica, política y social.
“El tercer factor tiene que ver con el ciclo del gas, la declinación sistemática de producción y exportaciones de gas que, en la concepción del modelo económico, social, productivo, ha sido la principal fuente de generación de excedente económico. Al caer esa fuente de recursos de la economía, la capacidad de crecer más a nivel económico, cuesta más”, remarcó.
Manifestó que un crecimiento elevado es positivo si es sostenible y para que esto ocurra en Bolivia, tendría que darse una expansión grande en algún sector de enclave, una inversión extraordinaria que arrastre a otras actividades o por otra parte se pueda dar un cambio estructural en la economía. Esto es que algunos sectores que históricamente quedaron postergados, al mismo tiempo repunten como ocurrió en China.
“Bolivia para mantener un crecimiento de 5% de manera sostenida debería tener una tasa de inversión de 20% del PIB, pero esto se ha ido moderando”, observó.
La presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz, Claudia Pacheco, indicó que Bolivia al ser un país del tercer mundo, su crecimiento económico se basa en el gasto y los préstamos que se puedan conseguir para inversión.
“No se tiene una proyección de inversión en un sector específico, industria para potenciarla y eso impulse el crecimiento. No se ha desarrollado una industria fuerte, si se lo hiciera se necesita planificación, analizar cómo se la va desarrollar, cuáles son los acuerdos comerciales que nos van a ayudar en este objetivo, la exportación”, afirmó.
Pacheco indicó que la base productiva de cualquier país desarrollado es la diversificación de sus industrias, libre mercado y la exportación. “Hay que diversificar la economía, desarrollar una industria fuerte, pero ya no basada en los recursos naturales, sino en el uso de la tecnología, industrialización, para alcanzar tasas más elevadas de crecimiento”, puntualizó.
Exportaciones, el motor
El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, opinó que el país tiene las condiciones para crecer a tasas de 6% o 7%, considerando su extensa geografía, recursos naturales, reservorios de biodiversidad, y lo principal mano de obra que esta subutilizada o cesante en muchos casos.
Pero un país, idealmente, dijo que debería desarrollarse sobre la base de la inversión privada nacional o extranjera porque el riesgo lo asume un operador privado en lugar del Gobierno que muchas veces apuesta a la inversión pública a costa de un mayor endeudamiento y a veces con poca eficiencia en la ejecución.
“Para atraer inversión se necesita seguridad jurídica para el capital, seguridad de mercado interno y para lo cual el Estado debe combatir el contrabando y se necesita seguridad de exportación, es decir que no haya cupos, limitaciones”, añadió.
Recordó que en 2005 exportaba solo 1.000 toneladas de carne y derivados y obtenía 2 millones de dólares, pero el año pasado se marcó un récord de ventas con 200 millones de dólares por algo más de 45 mil toneladas enviadas a 10 países, algo que es fruto de la sinergia de un trabajo público-privado. Si no existiría cupos, esto podría triplicarse.
“El potencial para que un país se desarrolle está en activar sus recursos naturales, innovar, pero en un marco de seguridad donde el Estado brinde incentivos al desarrollo tecnológico, investigación, y mejorar la competitividad y productividad, invertir en infraestructura, carreteras, y ocuparse de salud y educación y dejar el mercado interno y externo a la iniciativa privada”, resaltó.