Contagios
Falta de vacunación e invasión de zonas silvestres propician el regreso de la fiebre amarilla
La invasión de las personas a zonas silvestres en el norte del departamento de La Paz, sumada a la falta de vacunación y limpieza provocaron la reaparición de casos de fiebre amarilla, producto de ello una persona falleció en El Alto. Las autoridades recordaron a la población que éste mal tropical puede prevenirse.
"Hay que aclarar que la persona no se contagió en las zonas urbanas. El afectado ingresó al monte, a zonas silvestres", explicó el jefe de la Unidad de Epidemiología e Investigación del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Javier Mamani, durante una conferencia informativa.
Advirtió que mientras que en los espacios urbanos es factible combatir el vector de transmisión, los mosquitos de la especie Aedes aegypti, en la selva eso es casi imposible. "Estamos invadiendo ese espacio y la enfermedad es como una defensa. Si te metes al monte, te pican (los mosquitos) y te enferman", agregó.
El otro factor importante es que la gente no se está vacunando contra este mal, pese a que las dosis se encuentran en los mismos lugares donde están las dosis contra la influenza o el Covid-19. Mamani identificó que el movimiento antivacunas se extendió en varios sectores, para desmedro de la salud nacional.
"Esta vacuna no hace daño a su vida, más bien la protege. No solo se usa en Bolivia, es obligatoria para entrar a otros países", recordó. En ese sentido explicó que cuando una persona va a viajar a zonas tropicales como los Yungas, la Amazonía o el norte paceño debe ser inoculado.
Un tercer factor, que también involucra a otros males como el dengue y la malaria, es el de la limpieza. La autoridad recomendó extremar los esfuerzos en las poblaciones cercanas a la zona del brote.
Advirtió que los montículos de basura y las aguas estancadas son criaderos excelentes para estos insectos. "Vamos a fumigar dónde se necesite, pero eso no arregla el problema. Todos tenemos que aportar", dijo.
Informó que personal del Sedes se trasladó a la zona de contagio, no especificada, para verificar la situación de los pobladores.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la fiebre amarilla es una enfermedad vírica aguda y hemorrágica. Es endémica de las áreas tropicales de África y América Latina.
Los síntomas aparecen entre tres y seis días después de la picadura de un mosquito infectado. En su primera fase causa fiebre, dolor muscular y de cabeza, escalofríos, pérdida del apetito, náuseas y vómitos. Los síntomas desaparecen, para la mayoría de los pacientes, después de tres a cuatro días.
Sin embargo, el 15% entra en una segunda fase, más tóxica, dentro de las 24 horas siguientes a la remisión inicial. Vuelve la fiebre alta y varios sistemas del cuerpo son afectados, como la función renal. La mitad de los pacientes que pasan a la fase tóxica mueren entre 10 a 14 días, el resto se recupera sin daño orgánico significativo.
No existe un tratamiento específico. La vacuna es la medida preventiva más importante, segura, asequible y eficaz. Proporciona inmunidad efectiva dentro de los 30 días para el 99% de las personas vacunadas y una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad sostenida y protegerse de por vida contra la enfermedad.