2024-05-16

Santa Cruz

Reos realizaban estafas cibernéticas desde Palmasola, tenían 86 chips de líneas telefónicas y nueve celulares

Los criminales ofrecían rebajas y alguna necesidad urgente que tenía una persona, además amenazaban a los ciudadanos que no caían en la “treta”.

Seis reclusos de la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, que contaban con conocimientos especializados de computación realizaban, en complicidad con otras cuatro personas externas, estafas cibernéticas. Según las autoridades, los reos tenían 86 chips de líneas telefónicas, nueve celulares y registros de las personas que fueron engañadas. El viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, dijo que se presume que las víctimas suman al menos 400.

Entre hoy y ayer, esta organización criminal fue desarticulada. Las cuatro personas que operaban desde el exterior del penal fueron aprehendidas en el barrio Primero de Mayo, entre las calles 2 y 3, mientras que los reclusos identificados se encuentran aislados, quienes más tarde serán trasladados a otros penales.

Según Aguilera, se secuestraron dos armas de fuego, 86 tarjetas de chips, nueve celulares, varias agendas en las que se registraban a las personas que fueron estafadas, cuatro computadoras en las que se encontraron perfiles falsos, WhatsApps clonados y páginas web falsas de empresas aéreas como Boliviana de Aviación, Ecojet y otras, además de compañías de otros rubros.

Los privados de libertad que forman parte de esta red criminal guardaban detención en el PC4 del penal cruceño, en los pabellones 22 y 24. Estaban condenados por delitos de violación y estafa. Y en las últimas horas se descubrió que desde la cárcel se dedicaban a las estafas virtuales o “marketineo”, en la jerga policial.

“Todos estos ya poseían habilidades técnicas tanto es así que Omar A. C., quien salió recientemente de la cárcel, declaró que había conseguido esa habilidad técnica al interior del penal”, dijo el viceministro.

Los presos involucrados en el caso tenían acceso a la tecnología y contaban con tiempo libre, además se aprovechaban de la dificultad de identificarlos entre todos los reclusos.

Estos criminales “jugaban con las emociones y urgencia” de las personas, pues el común denominador eran rebajas en ofertas y alguna necesidad urgente que tenía una persona, y aquellas que no caían en la “treta” eran amenazadas.

Indicó que estaban divididos por especialidades, venta de pasajes, de granos y de motocicletas, entre otros. “Nunca brindan el servicio, pero reciben el dinero”, agregó.

“Son al menos 400 personas que en este año y medio fueron víctimas de esta organización criminal, deben constituirse en la Policía para denunciar”, indicó la autoridad.

Anunció que se realizará un análisis forense digital a los equipos para identificar a las víctimas y rastrear el dinero, para lo que se trabaja en coordinación con la cooperación internacional, ya que no solo fueron bolivianos los estafados.

La organización criminal operaba a partir de una ingeniería social, se contactaba con personas interesadas en adquirir bienes o acceder a servicios y ofrecían espacios en aviones que estaban copados. Pedían además la generación de QR que correspondía a personas quienes en el pasado habían enviado su identidad, una vez que recolectaban determinada cantidad de dinero, las cuentas eran cerradas.

Por ejemplo, la autoridad indicó que por granos pedían depósitos de 20 mil bolivianos, además los pasajes que costaban 700 bolivianos, los ofrecían en 450 bolivianos.

Aguilera recomendó verificar los mensajes que se reciben en el celular y acudir a la Policía ante una situación irregular.

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