Antesala del Bicentenario
Bolivia afronta una crisis política y necesita un “gran acuerdo nacional”
Bolivia llega a un nuevo 6 de agosto, uno de los más importantes de su historia, dada la trascendencia de estar a tan solo 365 días de su Bicentenario. Analistas y politólogos consultados por Visión 360 coinciden en que el país llega a su aniversario número 199 con una crisis a nivel político y con la necesidad de un “gran acuerdo”.
Para el analista Pedro Portugal, el país arriba a la fecha de forma “maltrecha”. Agrega que aún se debe consolidar la independencia de Bolivia. Advierte que es difícil celebrar la independencia de la República cuando el Estado Plurinacional “predica su destrucción”.
“Llegamos de manera maltrecha porque hay una contradicción en la simbología profunda de un pueblo, un individuo, una colectividad, y las ideas que se ponen en marcha y a veces contradicen, obstaculizan y coartan esas motivaciones profundas (…). Una de las motivaciones es el proceso de independencia de la constitución de Bolivia. Hay que completarlo, ser crítico incluso, llegar a socialización plena, pero es difícil festejar a una república, un elemento todavía vigente, cuando se predica su destrucción, que ha sido el modelo plurinacional que se ha querido implantar”, afirma Portugal.
Vladimir Torrez, analista y politólogo, sostuvo que Bolivia afronta “una crisis política, marcada todavía por la polarización que se agrava a partir de 2019 y que todavía no se ha podido superar”, en alusión a los conflictos postelectorales suscitados tras la última elección en la que participó el entonces presidente Evo Morales.
Erika Brockmann, exdiputada y analista, advierte que Bolivia llega a la antesala del Bicentenario en una coyuntura adversa, atribuida esencialmente a que no hay una visión de sentido nacional.
“Creo que llegamos en términos coyunturales en condiciones adversas, no son las óptimas, y no lo son porque no hubo acceso a una actitud que nos permita cohesionar una visión de sentido nacional en este nuevo momento que nos presenta la historia a nivel interno e internacional”, sostiene Brockmann.
Una involución
Los especialistas consideran que Bolivia registra retrocesos y hasta una involución en términos de “cultura política”, principalmente con la llegada del MAS al poder. Este factor fue intensificado a partir de la tercera gestión del partido azul; sin embargo, afirman también que la mala imagen de partidos anteriores acabó favoreciendo al “instrumento político”.
“Ha involucionado, tomando como ejemplo manifestaciones lamentables que vemos en el continente. Vemos que alguien llega al poder, se consolida y no quiere dejar el Gobierno supuestamente amparado por las políticas sociales y de apoyo a la población”, remarcó Portugal.
“Hay retrocesos más que avances, pero se debería considerar el período neoliberal y el de recuperación de la democracia. Las élites y partidos que conformaban el sistema anterior al MAS han sido a través de los años profundamente desprestigiados por no saber administrar el Estado (…). Me parece que eso es clave para entender por qué surge el MAS con tanta fuerza, por qué la población opta por seguir creyendo en el MAS, pese a haber cometido tantos errores, a pesar de haber sido representado como una fuerza autoritaria. Pese a eso la población vota porque se mantiene en el imaginario social el recuerdo de los malos años”, indicó Torrez.
“En términos de cultura política, hemos involucionado o nos hemos estancado y no hemos dado continuidad a procesos que ya se estaban dando, en términos de construcción institucional. En términos de cultura política hemos involucionado y se han reinstalado, exacerbando varios rasgos de una cultura altamente caudillista que son persistentes a lo largo de la historia del país”, indica Bockmann.
Políticamente inestable
La estabilidad política (o su carencia) es otro de los factores que preocupan en la antesala de los 200 años. Conflictos y la falta de su resolución de manera dialógica han marcado la agenda nacional.
Para Portugal, “tenemos una actitud ambivalente de desconfianza hacia lo extranjero y sometimiento a cualquier idea que viene”. Vladimir Torrez advierte que “hay una gran conflictividad, una gran polarización; es común la producción de narrativas y discursos intolerantes”. “En el oficialismo y oposición hay una profunda división, valores antipluralistas, una vocación democrática formal superficial, pero en realidad las prácticas son profundamente antidemocráticas”, agrega.
“No llega políticamente estable, la estabilidad es una palabra muy ambiciosa en este momento no solo para Bolivia sino para la región y el mundo también. Creo que no hemos hecho la tarea para estar más estables y los gobernantes en su ciclo hegemónico pensaron que esto iba a ser eterno y no pensaron tomar las previsiones (…). Llegamos con una serie de indicadores de calidad democrática desmejorados respecto a lo que pudo ser hace 15 años cuando en su auge Evo Morales generaba tanto entusiasmo y confianza en las instituciones”, remarca Brockmann.
Introspección seria
Para dar con una solución real a los conflictos que aquejan a la nación, los analistas afirman que es necesario hacer una “profunda introspección” a las últimas dos décadas de gestión, pero no para volver al pasado.
También sugieren llevar adelante un “gran acuerdo nacional” con actores sociales, políticos y económicos, pero que ello dependerá de que se dejen de lado las “posturas intransigentes” sectoriales.
La irresolución, independientemente del gobernante, tendría un enorme costo social para los habitantes del país.
PUNTOS DE VISTA
Pedro Portugal: “Los discursos se agotan, un discurso vacío es como una cáscara sin contenido”
Los discursos se agotan, todos los discursos tienen que comprobarse en la realidad. Y cuando es solamente un discurso vacío es como una cáscara sin contenido. Entonces, todos los presupuestos que ha tenido el MAS, la realidad de años de gestión lo demostraron totalmente insolvente, y el aspecto central fue el de la población indígena.
Estaban basados en que la población indígena iba a radicalizar este proceso hacia modelos de tipo socialista, pensaron que el indio es socialista por vivir en comunidad, por ser altamente colectivista y no ha pasado eso. Más bien los grupos indígenas que aprovecharon los quiebres que hizo el MAS a la estructura política nacional se han encaminado hacia los esquemas más clásicos de la acumulación capitalista, a veces con sus modas y aspectos incluso criticables.
Otro mito que asentaron fue que la población indígena y los sectores populares pudiesen sacrificar su asistencia misma, en aras de un gobierno que, entre comillas, los habría liberado.
Otro mito, porque siempre hubo participación indígena, incluso si fue injusta, si fue desproporcional siempre hubo participación indígena en la vida política social, y al momento de darse las contradicciones, no hubo lo que el MAS esperaba de defender a Evo Morales y eso también fue un vacío totalmente.
El MAS está huérfano, vacío de ideas, lo único que tiene son contradicciones personales porque administrar el Estado en los esquemas clásicos de una sociedad Estado fallido, simplemente significa medrar sobre sus recursos y es evidente que quien pudo gozar de esos privilegios debe tener una nostalgia grande y un deseo de recuperarlos.
Es necesaria una diversidad de posiciones políticas para que el sistema democrático pueda funcionar. Lo del MAS fue tan impactante que ha desarticulado una oposición. Entonces, la oposición no es funcional y no presenta un proyecto de Bolivia.
El proyecto de Bolivia ha tenido que reducirse a agrupaciones ciudadanas y sobre todo al reflejo de organización del tipo regional. Esto que podría ser insultante es solo un reflujo, porque las alternativas políticas hoy no pueden estar sometidas a intereses sectoriales, sino justamente tienen que ser ideas que abarquen toda la diversidad y que promuevan aspectos comunes.
Hubo una cuestión de desmovilización que hace que los grupos políticos que tienen cierta influencia, especialmente en el Parlamento, no tienen una capacidad incluso para aprovechar esta descomposición que hubo en el MAS, para tener una voz propia. Evo Morales en su ofensiva contra Arce tuvo el apoyo de los otros partidos, que a mi modo de ver de forma no muy meditada han servido como elementos que podrían haber sido en apoyo a una u otra fracción en pugna.
Entonces, en Bolivia tenemos que tener una reflexión sobre todo en nuestro pasado reciente de 20 años del Gobierno, sobre una necesidad de cambio, pero no tiene que ser una añoranza de volver atrás.
Erika Brockmann: “El MAS llegó como un tsunami, pero desde 2016 demuestra una falta de ética y política”
Evo Morales llega y el Movimiento Al Socialismo (MAS) llega como un tsunami de esperanza, de cambio e inclusión. Ahí descansa su legitimidad y hegemonía, se constituye en un partido dominante, gana varias elecciones y no tiene adversario al frente.
El problema es que el año 2016 empieza a demostrar una falta de ética política y de compromiso político por respetar la ley; se hace más evidente que nunca antes, porque se dan situaciones de que los rasgos autoritarios se hacen más evidentes y personalistas.
Ya se empiezan a sentir los síntomas de declive económico. Desde el año 2015 hasta la fecha, Bolivia enfrenta déficits fiscales sostenidos y equivalentes, a excepción de la pandemia, porque el comportamiento de los indicadores es incomparable.
En términos de cultura política, hemos involucionado y se han reinstalado, exacerbado varios rasgos de una cultura altamente caudillista que son persistentes a lo largo de la historia del país: personalismo, caudillismo, clientelismo respecto al Estado y los intercambios entre sociedad civil y poder político en corrupción; no hay o se han diluido todas las barreras y normativas que intentaba hacer una escuela pedagógica para una buena administración de los recursos.
Desde 2016 no le acompaña la economía y en 2006, lo ayudaba de manera formidable. Eso se va acabando en 2016 y se demuestra que el modelo económico no tiene capacidad de reproducir y dar capacidades.
El MAS confundió el concepto de mayoría. Se acostumbró, ha sido adicto y maleducado en el tiempo que tuvo los dos tercios. Tener una mayoría tan cómoda y no tenerla, lo pone incómodo, y no encuentra recursos para resolver los problemas a nivel dialógico.
Se han maleducado y esa educación ha hecho que se hagan todas estas maniobras. Hoy tenemos un Tribunal Constitucional Plurinacional que es el dispositivo de gobernabilidad de este Gobierno, en lugar de buscarla donde debe buscársela, a nivel institucional en la Asamblea Legislativa Plurinacional y, por supuesto, buscarla también en diálogo permanente con sectores sociales y económicos.
Es hora de un verdadero debate, que no sea tan caricaturesco, que se hable de las cosas en serio, de qué vamos a vivir los bolivianos en los próximos cinco años, qué falló para que el litio no esté funcionando ya, para que no hayamos tenido posibilidad de hacer lo que hace pocos días nos dijo la presidenta de Petrobras, la posibilidad de tener gas; ellos nos dijeron que nos pueden reponer, pero qué ha pasado para que no tengamos por nosotros mismos.
Entonces, es revisar las premisas, lecciones aprendidas, lo bueno y lo malo del período liberal y de este ciclo del Movimiento Al Socialismo, que está haciendo aguas en términos de mostrar un país que nunca llegó a cifras y capacidades que se lograron tener en ese momento.
Vlady Torrez: “Uno de los efectos negativos del MAS es haber retrocedido en el aspecto institucional”
Creo que la crisis institucional le pasa factura al MAS y está conectada al primer factor: en la medida en la que las instituciones dejan de ser creíbles, varios segmentos de la población perciben que el MAS interviene en la institucionalidad del Estado, en que vuelve, subordina, a la Fiscalía, al Defensor del Pueblo, interviene la ALP, el TCP, me parece que también se aleja a representar al MAS con una fuerza más autoritaria, cada vez más caudillista, que hace centrar su autoridad y poder simbólico en la figura de Evo Morales. Esos tres factores influyen en el debilitamiento del MAS a lo largo de los años.
Si hay un retroceso democrático, paradójicamente, fue producido por el gobierno de Evo Morales, en la medida en la que la institucionalidad y la paridad democrática, en la medida en la que la pluralidad partidaria en general se vio afectada en general por la existencia de un partido cuasi hegemónico, y me parece que esa realidad contrasta con los valores de pluralidad y democracia que se ha querido construir.
En ese aspecto formal, de fondo y democracia, los gobiernos del MAS y Luis Arce implicaron un retroceso total. Y sobre todo la penetración en instituciones que estaban encargadas de aspectos cruciales para la convivencia social, que parece por ejemplo al Defensor del Pueblo, que era una institución con un papel notable, tiene un nivel de desprestigio. En todos los grandes conflictos se puede pensar en cualquiera, el Defensor del Pueblo no tuvo una participación mínima para la resolución de esos conflictos. Además, me parece que lo vamos a ver en 2025, el papel del OEP está en entredicho y no se ha recuperado de la crisis de 2019.
Uno de los efectos negativos del MAS es haber retrocedido en el aspecto institucional. Se supone que el juego político, la lucha por el poder, la lucha por intereses que es normal en la sociedad, en cualquier individuo o institución, no debería afectar a este tipo de instituciones, pero creo que en la actualidad eso ya es una realidad. Es normal hablar de influencias de vocales con tendencia política.
No hay un modelo hegemónico en la medida en la que Luis Arce no ha sido capaz de conseguir la mayoría en la ALP. Fue un Órgano neutralizado la ALP; y esa neutralización vía judicial, vía TCP instalada por el gobierno de Luis Arce a través del Ministerio de Justicia y otras maniobras y chicanas judiciales, tuvo un efecto terrible.
La actual crisis se sostiene porque no se puede dar viabilidad a los créditos que, en teoría, tendrían que solucionar esa crisis, y eso se debe a que el oficialismo no tiene un control sobre la Asamblea Legislativa.
Me parece que lo que ha hecho Luis Arce hace unos dos años, va en estrategia de instrumentalización del Órgano Judicial: tratar de neutralizar a sus rivales políticos, a los gobiernos municipales y sobre todo a la ALP, a través de acciones y garantías constitucionales o intervención directa del TCP.
Me parece que eso da cuenta de la incapacidad de generar acuerdos. Yo creo que el ejemplo más patético de esa situación es la frustración de las elecciones judiciales.