Industria
El cierre de la mayor siderúrgica de Chile enluta a generaciones de acereros del sur
EFE / Santiago de Chile
La siderúrgica chilena Huachipato, la principal del país, apagó este lunes su alto horno dando comienzo así al proceso de cierre definitivo que culminará a finales de octubre.
Este lunes también se concretará el cierre de la acería y la colada continua, dos fases clave en la producción.
“Hay resignación por parte de los compañeros, tristeza porque Huachipato entregó empleos de calidad. Pero al menos estamos un poco más tranquilos porque se logró un acuerdo para los bonos de salida”, dijo a la prensa local Fernando Orellana, presidente del Sindicato 2 de trabajadores.
A principios de agosto, la empresa controlada por el grupo CAP anunció de manera sorpresiva el fin de sus operaciones debido a la grave crisis financiera que atraviesa desde hace años y acusó a China de competencia desleal.
El anuncio se produjo solo cuatro meses después de que el Gobierno del progresista Gabriel Boric implementó medidas "antidumping", como aranceles a la importación de barras y bolas de acero de origen chino, del 33,5 % y el 24,9 %, respectivamente.
Con más de 70 años de historia, el cierre de Huachipato generará un considerable impacto económico en la región del Biobío, a más de 500 kilómetros al sur de la capital, ya que emplea a más de 20.000 personas de manera directa e indirecta en la zona.
El Gobierno chileno lanzó este mismo lunes un plan con 32 medidas para minimizar las consecuencias del cierre de la siderúrgica en la región, que fue elaborado junto con gremios locales, sindicatos y académicos.
El ministro de Economía, Nicolás Grau, explicó en rueda de prensa que el plan "busca, por un lado, hacerse cargo de los desafíos a corto plazo asociados al cierre de Huachipato", pero también "desarrollar nuevos sectores y la ciencia y tecnología necesarias para que una región con la tradición industrial del Biobío pueda proyectarse hacia el futuro".
La posibilidad de reabrir la planta dentro de unos años, de la mano de proyectos vinculados al "acero verde", es una esperanza para muchos jóvenes trabajadores que se prepararon profesionalmente para trabajar en la compañía hasta su jubilación.
En las últimas dos décadas, China ha pasado de ser un gran importador de acero a uno de los principales productores, al pasar de producir el 15% del acero del mundo en 2000 al 54% en 2023, según Alacero, patronal que reúne a las grandes siderúrgicas latinoamericanas.
La UE y más de medio centenar de países, como Estados Unidos, México, Canadá, Brasil e India, han aplicado medidas antidumping en los últimos años para equilibrar las distorsiones provocadas en los mercados locales por el acero chino.
El inesperado anuncio del cierre de Huachipato, la mayor siderúrgica de Chile que se apagará después de 74 años de funcionamiento, ha golpeado duro a varias generaciones de trabajadores que, en la sureña Región del Biobío, sacaron adelante a sus familias gracias a décadas de trabajo extenuante en la compañía, símbolo del desarrollo local.
Como su abuelo, su padre, su tío y su suegro, Misael Salazar, de 68 años, ha dedicado 38 años de su vida laboral a la acerera: “Gracias a esta empresa he podido educar a mis hijos, que hoy son profesionales; comprar dos casas; tener un auto y jubilarme anticipadamente mientras sigo trabajando”, dijo a EFE.
“Esperaba jubilarme aquí”
Ubicada en la ciudad sureña de Talcahuano, a 500 kilómetros de Santiago, y propiedad del Grupo CAP, la empresa decidió apagar la planta tras años de pérdidas por una competencia feroz con el acero chino. La medida afecta a más de 20.000 trabajadores entre puestos directos e indirectos.
Rosy Matamala, de 52 años, empezó con 17 y “vestida de uniforme escolar” como secretaria del Sindicato de Trabajadores de Huachipato (hoy sindicato Nº1, el más mayoritario), recordó a EFE. Su padre trabajó 45 años en la empresa y la llevó para “hacer su práctica”.
“Crecí entre los trabajadores de Huachipato, incluso veraneábamos en el centro de familias de trabajadores”, relató desde el icónico gimnasio, sede de multitudinarias asambleas. “Esperaba jubilarme aquí”, lamenta.