Según dos verificadoras que trabajan en el país
Los contenidos falsos brotan según la coyuntura noticiosa
La generación de información falsa está estrechamente ligada a la coyuntura noticiosa de un país; por eso, cuando ocurren sucesos trascendentales, circula un mayor número de datos o información que no condice con la verdad, según dos responsables de verificadoras que desarrollan labores en Bolivia.
“La desinformación está muy vinculada con la coyuntura; entonces, cuando existen conflictos sociales es cuando más circula desinformación”, dijo a Visión 360 Enid López, Fact-checker en jefe de Chequea Bolivia.
En la misma línea, la editora en jefe de Bolivia Verifica, Patricia Cusicanqui, afirmó que la coyunturalidad de un tema es proporcional a la actividad de desinformación. “Todos los temas coyunturales disparan, son un disparador para la generación de contenidos falsos”, explicó.
Como algunos ejemplos de la coyuntura noticiosa que generaron contenidos falsos, se puede citar la revuelta militar del 26 de junio en La Paz; la pandemia por Covid-19 en 2020; la convulsión social de 2019 que terminó con la renuncia del entonces presidente Evo Morales; o los procesos electorales, como el que se avecina en 2025 que, aunque no está cerca, genera información que no es verdadera.
Pero, ¿qué se entiende por contenido o información falsa? López señaló que se trata de narrativas que distorsionan los hechos y/o que manipulan los sucesos con la intencionalidad de hacer daño a una persona o institución. Para Cusicanqui, es un material creado de manera deliberada y planificada con la intención de manipular la opinión pública. Además, remarcó que detrás existe todo un aparato de “manufacturación”.
Cusicanqui hizo énfasis en que no es correcto referirse a este tipo de contenido como “noticia falsa” aunque estos términos, que provienen de fake news, palabras del idioma inglés, sean populares, porque por principio una noticia no es falsa; en cambio, sí pueden serlo los contenidos, datos o información que se difunden.
De acuerdo con López, la desinformación es un fenómeno que siempre ha existido; sin embargo, el boom de las redes sociales, plataformas de mensajería y entornos digitales ha hecho que su circulación sea más rápida entre los ciudadanos y consumidores.
Este tipo de contenidos, dijo López, afectan diversos ámbitos de la información como el político, económico, salud o medioambiente e impactan en la democracia y en el ejercicio de los derechos humanos.
Entre tanto, Cusicanqui dijo a Visión 360 que es “transversal” a casi todos los ámbitos de interés de la sociedad. “Yo me atrevo a decir que hay unas cuatro o cinco áreas en las que la desinformación es muy poderosa”, señaló. Una de estas es el ámbito político–partidario, en el que se pretende distorsionar la realidad para ganar adeptos o bien para dañar al contrincante; el económico, que está marcado por las estafas y los engaños con el fin de robar dinero a la población; en el ámbito de la salud se habla de curas “milagrosas”, vacunas o tratamientos que resultan ser falsos o bien incitan a que las personas no recurran a ellas; está también el ámbito del medioambiente, en el cual se informa.
Por ejemplo, que no existe el cambio climático y que es un invento de Naciones Unidas o que este es responsable de los incendios; se suman a estos los ámbitos de la farándula y los deportes.
“Nosotros (Bolivia Verifica) nos centramos sobre todo en aquello que se crea o se diga que afecta a la calidad de vida de la ciudadanía, que afecta al ejercicio de sus derechos humanos”, mencionó.
López agregó que los contenidos falsos apelan a los sentimientos y las emociones de las personas, a los “sesgos” de pensamiento muy marcados, que cada uno tiene, para lograr sus objetivos. “Por ejemplo, somos provida o somos proaborto, entonces esos elementos hacen que por naturaleza exista una polarización muy fuerte. Entonces también se apela a ese tipo de situaciones para polarizar a la gente. La desinformación es un elemento que polariza”, indicó.
De acuerdo con un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts de 2018, que citó Cusicanqui, “un contenido falso circula siete veces más rápido que un contenido verdadero”, esto deja ver el impacto de la propagación de información que no se apega a la realidad de los hechos.
Intentos por regular las “redes” abundan desde 2016
A partir de 2016, año en que se hizo el referendo para modificar la Constitución Política del Estado (CPE) con el fin de permitir la reelección del entonces presidente Evo Morales, con resultados negativos para su propósito, en el país se dieron varios intentos por regular el funcionamiento de las redes sociales.
Una de las primeras propuestas fue la de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia, liderada en ese tiempo por el ahora senador Leonardo Loza y otra, del diputado Víctor Borda, del Movimiento Al Socialismo (MAS). La entonces senadora María Elva Pinckert de Unidad Democrática (UD) propuso regular las redes sociales para prevenir la trata de menores. En 2018, Leoncio Gutiérrez, del Viceministerio de Descolonización, abogó por regularlas debido a denuncias de racismo.
En 2021, el diputado, también del MAS, Renán Cabezas, planteó una norma “para eliminar la mentira en las redes”. En 2023 el diputado Juan José Huanca presentó otra propuesta en esa misma línea cuyo objetivo era regular y sancionar el “uso indebido de las redes sociales”, como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, YouTube y medios similares que atenten contra la integridad moral, psicológica y viertan ofensas, difamaciones y calumnias que afecten la honorabilidad de las personas naturales y jurídicas.
Consultada Enid López, Fact-checker en jefe de Chequea Bolivia, sobre una regulación de las redes sociales, dijo que es un “tema complicado” que está en debate no solo en el país, sino en el mundo. Aseveró que la desinformación no es un fenómeno que podrá ser enfrentado con regulaciones. “(Una eventual regulación) no hará que la gente evite crear desinformación porque es muy difícil intervenir en el espectro de las redes sociales, incluso nosotros que monitoreamos todos los días no sabemos quién está detrás”, afirmó.
La editora en jefe de Bolivia Verifica, Patricia Cusicanqui, dijo que la posibilidad de regular el uso de las redes sociales o de cualquier otro medio de comunicación representa un riesgo para el derecho a la libertad de expresión. Más bien, dijo que habría que fomentar el uso racional y responsable de esos espacios, que se abren en los entornos digitales, para emitir una opinión sobre un tema.
Apuntes
INFORMACIÓN FALSA Es una narrativa que distorsiona los hechos o manipula sucesos para hacer daño. También es un contenido creado de manera deliberada y planificada para manipular a la opinión pública.
NOTICIA FALSA Viene de las palabras fake news del idioma inglés; ambas ya se hicieron populares en el país y en el mundo.
CORRECTO. Es más preciso hablar de contenido o información falsos en lugar de noticias falsas, porque estas se supone que son verificadas antes de emitirse.
EMOCIONES. Este tipo de material apela a las emociones y los sentimientos de las personas para cumplir su cometido.