2024-10-09

Una trayectoria de película

Alejandro Marañón, en la piel del fiscal “inexpresivo” del filme Mano Propia

El papel en el que Alejandro Marañón tuvo que sumirse para el filme Mano Propia le planteó un interesante desafío. Hoy, es un logro más en su carrera como actor.

Vestido de campesino y parado frente a sus compañeros de colegio, Alejandro Marañón solo levantó las manos y, meciendo sus dedos índices al son del Ave María, dirigió a todos los estudiantes mientras cantaban. Tenía siete años entonces, pero este es hoy uno de los recuerdos más gratos del actor cochabambino, cuando habla del inicio de su carrera teatral y cinematográfica; “me gustó mucho eso”, dice y sonríe.

Escenas de la filmación de la película boliviana Mano Propia. Foto: Facebook de Gory Patiño / ITU Photography 

Alejandro es protagonista del filme boliviano Mano Propia, en el que encarna al fiscal que investigó un caso de linchamiento. Un papel profundo y complicado, según reconoce.

“Vengo haciendo teatro desde niño, con mi propio grupo, desde hace un poco más de 20 años, y entre eso trabajando mucho en audiovisuales, cortos y ahora en cine. Escribo, dirijo y actúo. Este es un rubro en el que uno tiene que hacer de todo”, señala durante la entrevista realizada por Visión 360.

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Con melena, barba y una amplia sonrisa, lejos del personaje que representa en la película, Alejandro se describe como un amante del cine, del ejercicio, de levantarse temprano, de cuidarse mucho. “Sobre todo, soy un actor, funjo mucho en el trabajo de director acá, en el teatro, y las circunstancias me han llevado a dirigir, a escribir. Las artes, es algo que me ha envuelto”, dice.

Antes de llegar a la pantalla grande, su trayectoria lo llevó, en un principio, a pisar tablas en varios escenarios locales y nacionales, donde ganó gran experiencia y, en el último tiempo, incluso formó parte de una producción internacional en la serie La Reina del Sur.

 

El maquillaje, durante la preparación de los actores. Foto: Facebook de Gory Patiño / ITU Photography 

No se anima a comentar cuántas veces se presentó en escena, pero afirma que la experiencia en “muchas obras de teatro” lo llevó a entender, a saber, a instruirse en ciertas destrezas, habilidades y hasta “mañas” para poder llevar adelante su “trabajo actoral”.

“Hice varios talleres con el Teatro de Los Andes, dramaturgia con Mala Hierba del Ecuador, hice talleres de clown, un taller con la escuela Jallalla y talleres pequeños, intermedios, de interpretación; pero sobre todo el hacer, filmar, actuar, me ha dado la posibilidad de aprender más cosas”, comenta, pero confiesa que seguirá formándose porque “uno nunca lo sabe todo y aunque nunca lo va a saber todo, al menos voy a recuperar y agarrar otras nuevas destrezas que se necesitan”.

"Siendo el cuerpo una obra de arte, hay que darle tiempo y ser muy disciplinado para poder actuar".

En el colegio participó en tres obras del teatro popular: La Mosca Loca, Santa Vera Cruz Tatala y Un Cura del Cuarto Mundo. Agarró el hilo y no lo soltó: “Creo que hay algo en lo profundo de este ser que se pregunta por qué quiere que lo vean tanto”, asegura.

Decidió estudiar la carrera de Psicología, pero pronto la dejó de lado, optó por Comunicación Social donde podía hallar algo relacionado a su pasión. “Encontré un punto intermedio entre la actuación y las artes, entré a Comunicación sin entender mucho a dónde me llevaría, qué haría, pero ahí me encontré con un montón de gente con la que ahora me comunico en la cinematografía, en el séptimo arte”, cuenta el actor.

Detrás de cámaras. Foto: Facebook de Gory Patiño / ITU Photography 

 Sonríe y revela y que desde niño siempre fue una persona muy tímida “aunque no parezca”, por lo que incluso asistió a varias sesiones con una psicóloga, para entender por qué era tan callado e incluso tuvo problemas porque tartamudeaba.

“Eso me perjudicaba en hacer precisamente teatro, actuación, pero me gustaba que me vean, entonces más que hablar, le metía el cuerpo para hacer de todo”.

El salto a la fama

Como en toda familia, los padres de Alejandro fueron a verlo en sus actuaciones y obras en el colegio, y se alegraban por su desempeño y lo aplaudían, pero como también es normal, su familia quería que de grande sea médico, ingeniero, arquitecto u oftalmólogo.

“Estoy seguro que no se imaginaban que yo tomaría este camino para hacer de actor y director, y meterme de lleno en las artes visuales y las artes vivas”.

De no hacerlo, “no me sentiría en el lugar donde debería estar”, afirma Alejandro y recuerda cómo su familia fue asumiendo las actividades que realizaba, las obras, la publicidad para televisión, los viajes y luego el cine.

“Empecé a salir en el periódico y a la familia le encantó. Hubo la oportunidad de hacer una película y traje el afiche que todavía lo tiene mi madre, colgado en el cuarto. Salió la Reina del Sur y fue el apoyo incondicional al actor. Ahora, con Mano Propia, la familia está muy orgullosa, feliz de que un integrante esté ahí”.

Hoy es un actor destacado y él mismo siente cómo está en la mirada de algunas personas, de directores, de proyectos que llegan uno tras otro.  “Uno se siente con una gran responsabilidad y eso significa trabajar duro y, como actor, se tiene que hacer de forma muy responsable, trabajar duro para responder a las exigencias”.

En la obra Mano Propia fue Patricia García quien le propuso participar en un casting, es decir una prueba, para hacer una película con Marcos Loayza. Lo llamaron y él hizo la prueba. Asegura que al director le gustó mucho su interpretación.

Antes de eso, en sus primeras incursiones en cine hizo una escena en el filme Averno, luego participó en la serie La Entrega, después en la película La Muralla y llegó La Reina del Sur.

Había conocido a Fernando Arce, quien lo contactó para el casting de La Reina del Sur.

“Me probaron para un papel para La Reina del Sur, pero yo no sabía que era para eso, porque era un proyecto secretísimo. Pasaron un par de semanas, me dijeron que querían probar algo más; hicimos eso, aunque todavía no sabía para qué era. Me hicieron una prueba de manejo, y luego hice un casting de forma virtual. Después recién me dijeron, me llegó un correo al Gmail que decía: Felicidades has sido seleccionado para el personaje de Roy Cuno, en la serie de La Reina del Sur en Bolivia”, recuerda aún emocionado.

Con Telemundo viajó a Colombia y al Salar de Uyuni para ese papel que le dejó aprendizajes y buenos recuerdos, como las escenas en las que está solo con todos los protagonistas. Incluso le pusieron un doble para las escenas de riesgo.

El fiscal

Llegó Mano Propia. Hizo el casting para interpretar al personaje de “Pollo”, luego hizo la prueba para uno de los “maleantes”, y finalmente le pidieron que pruebe el papel protagónico. Se preparó con ayuda de su pareja y lo envió vía virtual.

En la película, Alejandro es parte fundamental del realismo con el que se desarrollan las historias, aquellas que se cruzan en torno a un delito, crudo, doloroso, y basado en un hecho real.

El fiscal Mario Vega. Foto: Alejandro Marañón

Mano Propia encarna la crónica del periodista Roberto Navia “Tribus de la Inquisición”, que relata el linchamiento de cinco personas en el Trópico de Cochabamba, el delito grupal, la búsqueda de justicia, la injusticia y el papel del Estado.

Para llevarla al cine, un aspecto muy interesante fue cómo Alejandro se sumergió en el papel del fiscal del caso. “Gory Patiño (director) me ha ido cincelando algunas cosas que yo proponía como actor. Esto menos, más así, cierra la boca, sacá esto, que era lo que él veía en el personaje. Me corté el cabello, estaba muy delgado y me dijo que está bien”, recuerda el actor.

Puede parecer una película sencilla, pero le está dando un codazo al sistema de justicia.

Y el gran desafío fue el carácter que debía representar en el papel de fiscal, “el personaje no tiene que ser muy expresivo, pero tiene que expresar muchas cosas, muy complicado”, dice.

¿Y cómo lo logró? “Se me ocurrió pensar en mi hermano, porque el personaje tiene mucho de él. Elmer Marañón es abogado también y es muy de `las cosas se tienen que hacer bien... las cosas tienen que ser correctas´. Agarré muchas cosas de él, que me inspiraba para decir los textos”, recuerda.

Dice que le ayudó haber estudiado con Jenny Serrano, aprender a imitar, y así logró algunas expresiones, tonos que captó en su hermano y todos vieron que eso funcionó para darle su esencia al fiscal Mario Vega.

Detrás de las cámaras se ve una escena de la filmación realizada en Palos Blancos. Foto: Facebook de Gory Patiño
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