Polémica
Erick Fajardo: “El proyecto del MAS está colapsando por peso propio, porque giró la historia”
Erick Fajardo, asesor de Manfred Reyes Villa, sostiene que el proyecto del Movimiento Al Socialismo (MAS) está colapsando por “peso propio”. Agrega que nunca existirá una alianza entre el alcalde de Cochabamba y el partido azul.
En entrevista con Visión 360, Fajardo además de referirse a esos temas, también comenta sobre si el Alcalde de Cochabamba le está quitando intención de votos al MAS y sobre cómo Súmate, la organización política de Reyes Villa, ve electoralmente a la ciudad de El Alto.
En las últimas horas se conoció declaraciones suyas de que entre Reyes Villa y el MAS nunca habrá una alianza ¿Por qué nunca habrá esa alianza?
La idea de la alianza Manfred-MAS es una derivación discursiva de la oposición que yo categorizó como residual, la oposición del periodo “evista”, esa oposición prohijada por el “evismo”, como parte de la cosmética para validar la ficción de que había una democracia durante el régimen de Evo Morales.
Esa oposición, que tiene una existencia codependiente de la vigencia del “evismo” como sistema político, ha decidido instalar desde la aparición de Manfred en las encuestas que él es un aliado de Luis Arce. Cuál es el fundamento de decir que Manfred sería aliado de Luis Arce; es la activa concurrencia y la subsidiariedad, dos funciones del Estado, que ligan el Alcaldía de Cochabamba con el Gobierno central, ese es todo el argumento en el que fundamentan la tesis conspiranoica de que existe una alianza entre Manfred y Luis Arce. No hay actos políticos, no ha habido reuniones jamás, no hay puntos de concertación… Simple y sencillamente la delirante y además hiperbólica idea de que porque una alcaldía y el Gobierno han logrado concurrir y tener relaciones de subsidiariedad exitosas, eso implicaría una alianza política.
Bueno, ¿por qué no va a haber nunca una alianza de tipo política entre Manfred Reyes Villa y el MAS? Porque hay demasiada historia entre los dos. Ayer, yo lo recapitula en términos de momentos, yo diría, críticos en la relación de individuos, en este caso Manfred Reyes Villa y el gobierno de Evo Morales, como el fallecimiento de la madre de Manfred, doña Rosario Bacigalupi, cuatro, cinco años atrás, cuando Manfred todavía estaba en los Estados Unidos y él solicitó, más allá de la diatriba política, más allá de la persecución, los exilios y todo, un salvoconducto para asistir finalmente, sino al lecho de muerte de su madre a las exequias funerarias.
La respuesta del gobierno del MAS fue algo que determinó la imposibilidad de que vaya a existir nunca un acercamiento o una alianza política; es decir, yo puedo ser el testigo de primera fuente, he compartido el exilio con Manfred 11 de los 14 años, he estado en los EEUU, yo mismo como asilado político. Manfred tiene una definición estructural y es proponer una visión política que nunca podría conciliarse con un MAS que ha renunciado a concederle a los bolivianos ni siquiera los derechos mínimos fundamentales o ni siquiera un acto de piedad humana como el permitirte asistir al funeral de tu ser más querido.
En esa medida, no es posible una alianza política, no es ni va a ser nunca en el escenario una perspectiva, aunque sé que los superlativos absolutos en política son siempre peligrosos, yo puedo asegurar de que una alianza Manfred-MAS no va a existir.
¿Reyes Villa le está quitando intención de voto al MAS?
Es que yo pienso que ese es un hecho que ya nadie discute; es decir, la plataforma política de Manfred, el planteamiento que él ha hecho desde la asunción de la Alcaldía de Cochabamba, está basado en plantear algo que sin intención incluso desplaza contingentes de quienes solían ser militantes del MAS hacia la visión de unidad de Manfred, porque la visión de él es de servir a las facciones de la sociedad menos aventajadas o las facciones de la sociedad más descuidadas.
Su política municipal en Cochabamba se ha basado en atender precisamente a la zona sur, a los distritos, 9, 15, 8, a todos aquellos que no existían en el mapa de cómo se imaginan las viejas ciudades coloniales. La Cochabamba de antaño, la Santa Cruz de antaño les gusta imaginarse como reductos de minorías originarias, minorías criollas. Y cuando la migración ha hecho de Cochabamba y de Santa Cruz, sobre todo, lugares donde hay que repensar lo que es el cliente del Estado.
Entonces, Manfred ha servido muchísimo al distrito 9, ha logrado alianzas importantes con las organizaciones de base de los distritos que solían ser masistas, pero no en la intención de quitarle al MAS adeptos o militantes, sino simple y sencillamente en la lógica de que ser Alcalde o ser Gobernador o eventualmente ser Presidente implica servir sin el sesgo de cuál es la visión ideológica de los constituyentes, o cuál es la orientación política de ellos.
En esa medida, sin intención quizá, pero la lógica de la unidad de Manfred, de servir en unidad, ha terminado sin duda teniendo un efecto colateral que ha sido el desplazamiento de sectores, no solo dirigenciales, sino y sobre todo de sectores de base que antes podían militar o simpatizar en el MAS hacia la opción de Súmate, de la organización que él tiene.
¿Hay posibilidad de que Reyes Villa se una a la oposición, que está dando pasos para la unidad?
Ese es otro no rotundo. En términos de metodología política, si nos remontamos a la experiencia de Venezuela, la experiencia de María Corina Machado y la oposición venezolana a Nicolás Maduro nos ha mostrado de que en tanto uno trata de concertar con actores políticos está siempre la distancia del elector respecto a aquellos actores que por décadas han intentado y a título de ofertas electorales han ocupado espacios de representación, pero nunca han sido capaces de cumplir sus promesas.
En Venezuela, había 11 frentes opositores, prodigados o auspiciados por el madurismo, por el chavismo, en la lógica en la que ellos quieren dispensar el voto de esa manera; y la idea que tenían era que el frente de María Corina Machado debía unirse a todos esos seudo opositores y generar la suerte de imagen de que hay unidad en la oposición solo porque los caudillos de los diferentes frentes políticos se unen. Eso no funciona.
María Corina Machado renunció a esa posibilidad, redujo su frente a una alianza –yo diría- popular con los constituyentes, apeló a que la unidad se diera en el nivel de la gobernanza, en el nivel de los electores, no en el nivel de los candidatos, y creo que esa fórmula le ha resultado ampliamente favorable.
Ha habido 11 que prácticamente son microscópicos en la votación en Venezuela, y ha habido un solo frente, un frente de unidad que más que frente de partidos ha sido frente de alianza entre el candidato o la candidata y los electores venezolanos.
Creo que hemos llegado a un nivel de madurez que Manfred lo entiende muy bien en el electorado boliviano. El electorado boliviano está en una fase en la que ya es capaz de distinguir muy bien quiénes son realmente opositores y quienes han estado jugando como parte del sistema de validación de la hegemonía del MAS, en los últimos 20 años, entre estos últimos yo catalogaría a Carlos Mesa, Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina, todos aquellos que han renunciado a cualquier vocación real de poder y han jugado a colectar los mendrugos de la mesa del MAS, a cambio de mantener vigencia legislativa, a cambio de mantenerse en el país, en algunos casos, como Rubén Costas, pactando la defenestración, el confinamiento de sus prefectos y gobernadores aliados, el caso de Leopoldo Fernández, o la persecución de Mario Cossío, la persecución de Pepe Lucho Paredes, de Manfred Reyes Villa, cuando lo único que a él le interesaba era mantenerse en su asiento de gobernador y estar vigente en la escena política boliviana.
En consecuencia, creo yo que la gente ya está en un nivel en el que la tesis de Manfred, su posición sobre no hacer alianzas con caciques, con caudillos políticos de partidos, que entienden los bolivianos como parte del problema y no de la solución, sino con los bolivianos de a pie, con los ciudadanos, con los constituyentes, es una experiencia que no solo ha tenido éxito en otros lugares como Venezuela, sino que parece lo más coherente en un momento que la gente está buscando verdaderas opciones.
Lo único que en realidad no ha visto todavía la ciudadanía boliviana es alguien que tenga el coraje de enfrentar una elección, respondiendo a sus demandas, sin tener que hacer una especie de ataucamiento o de, diría yo, de juntucha, que es creo la palabra que usaría el boliviano de a pie, de candidatos.
Eso es que es contra natura, eso tiene una reprensibilidad moral y finalmente el elector boliviano va a castigar eso como en el pasado. Al boliviano le interesa una fórmula creíble, le interesa a un líder capaz de mostrar y Manfred, lo ha hecho, que las promesas se pueden hacer realidad en la práctica, que es lo que ha hecho Manfred en la Acaldía, con el modelo de las APP, que es un modelo de economía alternativo al Movimiento Al Socialismo, que yo creo que se ha probado en cinco gestiones como alcalde, en 30 años de haber sido líder electo municipal y departamental, y que ahora se está tratando de plantear como una visión de modelo económico alternativo nacional.
Los datos del censo dan cuenta de que El Alto se convirtió en la segunda ciudad más poblada del país, después de Santa Cruz ¿Cómo ve electoralmente a El Alto la organización política que lidera Reyes Villa?
El Occidente es crítico en la perspectiva de Manfred. Manfred es un actor natural de occidente. Ahora, hay que entender de que las diferencias que solían aplicar demográficamente a la comprensión de Bolivia como una totalidad no aplican tanto, y ahora El Alto es determinante, sí; y de ahí es de lo que se hizo tema en semanas pasadas sobre los dichos de Manfred, de que lo ideal sería un equilibrio entre un candidato que fuese mujer y occidental, y por supuesto un soporte de tecnocracia ministerial que viniese del oriente del país.
Esta declaración tan polémica de Manfred, que lo único que quería significar es que se tiene que establecer un equilibrio entre dos regiones muy importantes de Bolivia, muestra cuán predominantes es para él, cuán importante es para él, la parte occidental del país.
El Alto es importante como lo es Santa Cruz también, pero no es Santa Cruz per se, sino esa otra Santa Cruz que está emergiendo, por ejemplo, una Santa Cruz, que tiene una composición demográfica, ampliamente mixta, ampliamente híbrida, diríamos, que es hoy día tan occidental como cruceña, que es tan migrante como nativa originaria del lugar.
Es lo mismo con El Alto. El Alto no es un bloque monolítico imaginado, como simple y sencillamente la segunda ciudad de La Paz, una ciudad aymara. El Alto es ahora muy diverso, había una importante migración porque es un polo de desarrollo, aunque incipiente, pero es un polo de desarrollo y es un polo de economía informal muy atractivo. Creo que El Alto está pensado desde la perspectiva de Manfred como una entidad social simbólica, a la que, por supuesto hay que darle la mayor relevancia, pero también hay que tener en cuenta de que es parte de una Bolivia que se diversifique cada vez más, no creo que en la visión de Manfred se pueda consustanciar ni Santa Cruz ni El Alto como bloques ni étnicos ni tampoco bloques geográficos.
Pienso que los dos son en el imaginario político boliviano importantes partes de una totalidad, que hay que interpelar desde la capacidad de un nuevo Estado de ser inclusivo en términos de la productividad y de generar mecanismos de alianzas estratégicas con los sectores privados que dinamicen sus economías.
¿El MAS está terminando su ciclo?
Yo pienso que todo proyecto político que no ciclo histórico. Sí, yo pienso que ha cumplido el MAS un ciclo, nadie lo está destruyendo al MAS, nadie le está atacando, está implosionando por dentro, y esta suerte de un conflicto de encuadre moral en el que sus líderes lo han sumido, que ciertamente afecta a todo el país, porque en estos 15 años han constituido un sistema de partido único y al MAS como regente de ese sistema de partido único, con una oposición que es más una oposición cosmética, una oposición simple y sencillamente funcional al modelo, está en un momento de colapso.
El proyecto del MAS está colapsando por peso propio, porque giró la historia, porque son más de 30 años en total, y son 15 en el poder ininterrumpidos, porque han tenido una suerte de desgastes social y porque finalmente los desafíos de la economía y del país han cambiado.
Este es un país que ya no se piensa desde las reivindicaciones simbólicas que empujaron al MAS al poder en 2003, en 2000. Este es un país que ha empezado a pensarse desde la necesidad de sobrevivir económicamente a los nuevos desafíos globales, es un país que ha aprendido en la pandemia que hay cosas más importantes que sobresignificar las diferencias y exacerbar lo racial, que exacerbar los regional, que es lo que el MAS ha hecho para gobernar.
El MAS ha tenido una lógica de gobierno muy ortodoxa, en lo marxista, ha intentado gobernar generando dialécticas, lo cual es divisiones en el país, en confrontar a sectores para gobernar en el medio de la confrontación. Yo creo que este es un momento en que Bolivia se imagina de otra manera, lo cual definitivamente condena a cerrar un ciclo al MAS, a entender y asumir que el momento del MAS como proyecto interpelador ya ha cesado. Sus ideas, sus discursos, pero sobre todo su actitud moral, esto de la pedofilía, esto de las acusaciones de corrupción de los clanes familiares, han terminado por sepultar al MAS como posibilidad de una referencia moral que interpele a los bolivianos.