2024-12-18

Hubo como una “borrachera” y el dinero fue dilapidado, asegura un analista

Cuatro obras sin norte revelan gestión de “despilfarro” en el gobierno de Evo

Un dirigente “evista” asegura que los gobiernos no supieron dar seguimiento a las obras construidas por Morales, tal vez por “celos” de su gestión de gobierno.

El Museo de la Revolución Democrática y Cultural, la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el estadio de Cliza y la Villa Olímpica son cuatro “megaobras” que reflejan la gestión de “despilfarro” que tuvo el entonces presidente Evo Morales al frente de la administración del Estado durante 14 años (2006 -2019).

De acuerdo con el analista económico Peter Maldonado, estas obras fueron posibles debido a la “bonanza económica” que vivía el país, la que no fue fruto del esfuerzo y el trabajo del Gobierno, sino resultado de que en anteriores administraciones se había “condonado” casi el total de la deuda externa y, además, porque estaban vigentes los convenios de venta de gas a Argentina y Brasil.

“Ha sido el período de mayor bonanza económica en la historia del país. Nunca había recibido el país tanto dinero como a lo largo de esos 14 años”, aseguró Maldonado.

Según Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el país obtuvo ingresos “históricos” de 38.343 millones de dólares por concepto de renta petrolera global en el período 2006 - mayo de 2019.

Para Maldonado, esa época fue “como una borrachera” de tanto dinero que fue dilapidado en cosas que los bolivianos nunca iban a necesitar.

El Museo de la Revolución Democrática y Cultural, más conocido como el museo de Orinoca, fue inaugurado en febrero de 2017, su construcción demandó la inversión de siete millones de dólares.

Se ubica en la localidad de Orinoca, en el departamento de Oruro, a unos 400 kilómetros al sur de La Paz, el pueblo natal de Morales.

Además de espacios dedicados al período colonial, precolonial y a las luchas de los movimientos indígenas, el museo de Orinoca reúne objetos que “narran” la vida y el gobierno del exmandatario.

Según el analista, este museo “es la megalomanía llevada al extremo, como los grandes faraones o los zares”.

En una reciente inspección que legisladores realizaron al museo, en mayo pasado, verificaron que el espacio está cerrado. El diputado Alberto Astorga, de Comunidad Ciudadana (CC), en ese entonces dijo: “Este museo parece el ropero privado de Evo Morales. Se han podido observar poleras de fútbol de Evo…, ponchos de Evo…, trofeos de Evo…, incluso el cuadro del Che Guevara. Realmente es inadmisible que en un museo existan este tipo de objetos”.

En 2018, Morales inauguró la sede de Unasur, ubicada en el municipio de San Benito, en Cochabamba. La obra costó aproximadamente 72 millones de dólares. Consta de un edificio para sesiones plenarias, con una capacidad para 136 parlamentarios, y otro para convenciones, un auditorio para unas 400 personas, entre otros ambientes.

La infraestructura albergó siete eventos, y en ese tiempo Morales la ofreció para graduaciones, bodas, bautizos y otros eventos sociales de la población, lejos del objetivo para el cual fue erigida.

La Villa Olímpica para los Juegos Odesur es otra infraestructura que no cumple su cometido. Fue inaugurada en 2018, año de los juegos deportivos. La inversión fue de 34 millones de dólares, monto financiado por el Estado. La obra consta de 14 bloques de 12 pisos cada uno. En cada piso se levantan tres departamentos con un total de 672 habitaciones que albergaron a cerca de cinco mil atletas de 14 países. Se ubica en la zona La Tamborada, en la ciudad de Cochabamba.

Otra de las obras, la cuarta, es el estadio de Cliza, que está inconcluso, aunque tiene una plaqueta de inauguración de 2015. Su costo fue de 14 millones de  bolivianos. La principal observación que recibió fue que su capacidad fue calculada para 35 mil personas cuando ese municipio tiene apenas ocho mil  habitantes.

El secretario general de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), del ala “arcista”, Mario Seña, dijo que en ese entonces no se hizo un análisis serio y responsable para saber cuáles eran las necesidades de los bolivianos, porque “no vamos a vivir de museos, no vamos a vivir de una sede de Unasur”, sino que más bien debía haberse diversificado la economía del país para no depender solamente del gas.

En criterio del dirigente, de acuerdo con la entidad correspondiente, cada Ministerio debe hacer un estudio para definir en qué se emplean esas obras, con el objetivo de darles funcionalidad.

Agregó que precisamente por estos “desaciertos” es que se necesita contar con una agenda para invertir los recursos, como la que se piensa construir a partir de la nueva directiva del Movimiento Al Socialismo (MAS), liderada por Grover García.

Sin embargo, consultado sobre estas obras, Froilán Fulguera, secretario político de la dirección nacional del ala “evista” del MAS, destacó que en la gestión de Morales se hicieron muchas obras financiadas con el programa Bolivia cambia-Evo cumple,  y todas en beneficio del pueblo, aunque lamentó que en los siguientes gobiernos no se les dio seguimiento y más bien quisieron que se “detengan” muchas veces “por celos”.

“La gente no valora los recursos, como es del Estado, porque cuando es privado muchas veces cuesta y lo cuidan”, indicó.

El analista Maldonado indicó que lo más importante, ahora, es que los bolivianos deben concentrarse en elegir al nuevo presidente, que debe ser una persona que sepa de economía, que tenga experiencia y la capacidad para sacar al país de la crisis, al margen de que, si es aymara, oriental, chapaco, joven o adulto. Dijo que el siguiente Gobierno debe considerar la balanza comercial y el déficit fiscal.  Agregó que debe concentrarse en la industria gasífera y el litio, que promete mucho para el país.

Hizo énfasis en que se necesita un Estado más pequeño, lo que no significa “desmembrarlo”, sino hacer de este más eficiente e implacable ante la corrupción. Indicó que tampoco se trata de volver al pasado, es decir, “al pasado privatizador o capitalizador”, porque el país avanzó en  algunos casos.

Analista ve que la industrialización de Luis Arce va por la misma vía

La política de industrialización con sustitución de importaciones, que impulsa el gobierno del presidente Luis Arce, va por el mismo camino de las obras que construyó el entonces mandatario Evo Morales, advirtió el analista económico Peter Maldonado, si se toma en cuenta qué es lo que no necesitan los bolivianos.

“Hoy en día se sigue malgastando el dinero, el Gobierno según el programa de industrialización creará más de 170 plantas, eso es una locura”, aseveró Maldonado.

Puso también como ejemplo la planta  avícola que se construirá en el departamento de La Paz, sin considerar que esa producción en manos de los privados está funcionando bien; entonces -dijo-, qué necesidad hay de que el Estado intervenga en el ámbito privado.

Como ese, agregó el analista, hay muchos ejemplos que dan cuenta del gasto de recursos económicos sin un objetivo claro.

Maldonado indicó que ahora esos recursos que son gastados no provienen de la exportación de gas, como en la gestión de Morales, porque Bolivia incluso ya no cuenta con el mercado argentino, sino es fruto del “endeudamiento externo”.

En agosto de este año, el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, afirmó que Bolivia encara la construcción de 170 plantas de industrialización de los recursos naturales y materias primas, con una inversión de más de  32 mil millones de bolivianos.

El presidente Arce declaró el pasado 11 de diciembre: “no retrocederé” en plasmar el plan de industrialización en el país.

MUSEO DE ORINOCA. Fue construido en 2017 con una inversión de $us 7 millones. Fue muy criticado porque se trataba de un culto a la personalidad.

Una vista del museo de orinoca. Foto: Los Tiempos

UNASUR. Se inauguró en 2018, costó cerca de $us 72 millones. Morales la bautizó como la “Casa Grande de Sudamérica”.

Las instalaciones de Unasur en Cochabamba. Foto: Jornada

VILLA OLÍMPICA. Se levantó para los Juegos Odesur 2018. La inversión fue $us 34 millones. Sus ambientes tenían que ser utilizados como viviendas.

La Villa Olímpica. Foto: Los Tiempos

ESTADIO DE CLIZA. Es una obra inconclusa. Se invirtieron Bs 14 millones. Está en un municipio de 8 mil habitantes, pero su capacidad es para 35 mil.

El estadio de Cliza. Foto: Opinión

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