Tras cinco años
Codavisa vuelve a deslizarse, mientras las construcciones crecen sin parar
La tarde del 23 de febrero de 2020, un deslizamiento se activó en el sector Codavisa de Chasquipampa, en la zona Sur de La Paz. En medio del temor de los vecinos, al menos 16 viviendas se resquebrajaron, mientras la tierra se estremecía en un bramido ensordecedor.
Han pasado cinco años y en los alrededores de las casas perdidas en aquel entonces, los barrios crecen sin tiempo. Enormes construcciones se levantan en una zona en la que los propietarios, aún sabiendo que está clasificada como roja, deciden edificar su hogar.
Allí, el pasado lunes, un nuevo deslizamiento puso en emergencia al sector. Esta vez, el desprendimiento del cerro afectó a dos barrios ubicados en el límite entre los municipios de Palca y La Paz. La tierra se deslizó y afectó a 89 viviendas, varias quedaron en ruinas.
“Salgan, el cerro se cae”
“Primero escuchamos un ruido, parecía que algo había caído a un costado. Luego empezaron los gritos: ‘Salgan, el cerro se estaba cayendo’”, cuenta Mery, frente a lo que fue su hogar en Codavisa. “Solo alcancé a despertar a mis hijos, pensé que el deslizamiento se detendría, pero ahora ya no podemos quedarnos”, recuerda.
El lunes 10 de marzo, entre las 5.30 y 6.00, en la mañana, la caída de unos pedrones dio la primera alerta de que algo pasaba en el cerro. Dos noches de lluvia sin parar habían remojado toda la parte alta de la colina, aumentando el peso de cuatro taludes que de pronto se desprendieron y generaron un movimiento en masa del suelo.
“No había un derrumbe en proceso, no había grietas, no había trabajos en el talud, no había nada. Fue en un instante y nos sorprendió. Dicen que del lado de Llau Llau han desviado una zanja que desvió el agua a este lado del cerro… El ruido era fuerte”, especula Eugenia para entender lo ocurrido, mientras recoge en su aguayo algunas de sus pertenencias.
En medio del estruendo, bajo los pies de los vecinos que trataban de salir del lugar, la tierra empezó a deformarse. Las calles empezaron a presentar ondulaciones y grietas que rápidamente afectaron a las viviendas.
Las casas empezaron a crujir e inclinarse; la presión reventaba ventanas, puertas y muros. En total fueron 89 las casas afectadas, de las cuales 12 colapsaron completamente. El resto presenta serios daños.
180 personas damnificadas, cerca de un centenar de familias que debieron dejar sus hogares, en muchos casos sin nada, para buscar refugio.
“Yo no tengo a dónde ir. Ahora me están alojando unos familiares por la emergencia, pero después dónde voy a ir. No tengo más casa que esta”, lamenta una de las afectadas que pidió no publicar su nombre.
El limbo jurisdiccional
Al pie del cerro, dos casas han quedado completamente deshechas. Están sobre una calle que al otro frente tiene otras tantas viviendas a punto de desplomarse ante la mirada impotente de sus propietarios.
“Dicen que esta calle divide a los dos municipios. Al frente corresponde a La Paz y los que estamos pegados al cerro, a Palca. Nosotros tenemos permiso de Palca, pagamos impuestos, pero ahora la Alcaldía de La Paz dice que no le correspondemos porque pagamos a otro lado y los de Palca dicen que su territorio es desde más allá. Dicen que no tienen datos de nuestros pagos, que es de otra gestión. Se han pasado la pelotita y nosotros quedamos en el limbo”, reclama Yasmín Manríquez.
Junto a su padre y sus hermanos, observa los escombros en los que fue reducido el fruto de años de trabajo. No han podido rescatar nada, ni siquiera los documentos que muestran el pago de los tributos.
En lo que fue su casa no hay funcionarios municipales de ningún municipio, solo personal del SAR Bolivia y los feligreses de la iglesia Roca Fuerte, que tenían su púlpito dentro de la casa Manríquez.
“Había dos departamentos y la iglesia”, dice el patriarca de los Manríquez.
Codavisa y Señor de Mayo son los dos barrios afectados por el deslizamiento. El primero pertenece a La Paz y el segundo, en la parte alta de Codavisa, a Palca. Toda la zona es considerada como de alto riesgo, incluso por Palca que a diferencia de La Paz no tiene un mapa de riesgos.
“De los vecinos afectados, el 100% no tiene permisos de construcción de La Paz. Pagan impuestos en Palca, pero ahora es momento de atender a las personas”, señala el alcalde de La Paz, Iván Arias.
Pero en Palca la respuesta es muy similar.
“Esto fue una falla geológica. Pueden preguntar y buscar si alguien puede presentar una autorización de Palca. Hay casas que no tienen permiso ni en una ni en otra Alcaldía. El problema es que están mezclados por el tema de límites”, explica el alcalde de Palca, David Luna.
Para el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, este limbo jurisdiccional viene por un problema estructural que tienen varios municipios, el de los límites. Afirma que la única solución es que el municipio de La Paz arregle todos los problemas limítrofes con sus vecinos.
“Es que esto trae otros problemas, como el de los funcionarios corruptos -en todos los municipios- que aprovechan la situación y siguen otorgando los permisos sin estudios ni ningún requisito. Esto se genera a raíz de los límites no definidos”, afirma.
Añade que por lo hablado con los vecinos, en Codavisa, la mayoría tributa a La Paz y un pequeño sector lo hace en Palca. Lo mismo ocurre en la parte alta, Señor de Mayo, donde la mayoría tributa en Palca.
“Hay un pequeño sector que tributa en ambos municipios. Hay que ver qué pasa con todo esto porque al momento de atender las necesidades y ver responsabilidades, se hace difícil”, apunta Calvimontes.
En medio de los trabajos de rescate de enseres, los vecinos señalan que tienen impuestos pagados y que habitan en la zona desde hace varios años.
Zona Roja
“Todo este sector está en movimiento, por eso los de emergencias de la anterior gestión venían y se tenía un plan de control y estabilización de la zona. Pero luego ya no se hizo nada”, relata una vecina afectada. Y es que nadie desconocía la situación de riesgo de la zona.
Codavisa está en el sur del municipio de La Paz, entre Chasquipampa y Ovejuyo. Por el medio pasa un río, que en la parte baja ya se encuentra encauzado. Casi al ingreso se puede ver un terreno con decenas de los buses PumaKatari que fueron quemados en los conflictos de 2019.
Desde ese punto, la pendiente deja ver todos los barrios que crecieron hacia el cerro. No solo hay viviendas pequeñas, sino casas de hasta cinco plantas, condominios cerrados y chalets de diseños modernos. Entre las casas afectadas, además, hay varias decenas de construcciones nuevas en pleno avance.
Desde la zona del desastre, al frente de la quebrada se puede ver una casa de varias plantas, de la que solo quedan las columnas, losas y unos cuantos ladrillos, cual si fuera un esqueleto.
“Eso del frente no es de este deslizamiento, es de un movimiento que hubo en 2020. De esa vez quedó esa casa”, cuenta Arturo, otro de los afectados.
“En Señor de Mayo, que es lo que nos pertenece, los vecinos están asentados desde hace 20 o 30 años, no es reciente. El año pasado hicimos una evaluación y se notificó a unas tres viviendas porque sabemos que la zona es de riesgo. Hay casas que no tienen autorización de ningún municipio. Nosotros no damos permiso, el Alcalde paceño dice que damos donde sea, pero no es cierto, hacemos los controles”, afirma el burgomaestre Luna.
Solo en este barrio se evacuaron 35 viviendas, de las 46 afectadas, porque ya no son habitables. En este lugar hay más de un centenar de personas afectadas.
Dejar el hogar no es fácil. Muchas familias se niegan a retirarse y se esconden cuando los funcionarios ediles les piden sacar sus cosas. Otros mantienen la esperanza de que la ausencia será temporal, solo hasta que logren estabilizar la zona.
“Dicen que la volqueta volverá, pero no creo que sea necesario. Yo solo sacaré unos papeles y algo de ropa, porque mi casa no está tan afectada”, dice una vecina, mientras mira su casa, en cuya pared lateral hay una rajadura de suelo a techo. “Voy a volver”, afirma.
Desde la Alcaldía de Palca señalan que ya se propició una reunión con la AEVivienda, para gestionar una solución habitacional en otro lugar, pues al ser una zona roja no todas las familias podrán volver al lugar.
En Codavisa, La Paz, el daño es más extenso. El número de casas afectadas asciende a 88. Hasta el martes se habían evacuado 56.
Foto: Leny Chuquimia / Visión 360
La Secretaría Municipal de Educación y Desarrollo Social de La Paz registró 409 personas afectadas, en 100 familias. 239 son adultos, 129 menores de edad que están en escuelas y colegios, 26 adultos mayores y 15 infantes de cero a dos años.
El deslizamiento sigue activo
De forma ordenada, las familias ingresan a recoger de sus viviendas todo lo que pueden. Estar en el sitio no es seguro. Las lluvias arrastran el lodo y se acumula en las grietas, remojando aún más el terreno.
Las casas y el suelo aún crujen, y los pocos cristales que quedan intactos revientan. De rato en rato, el cerro vuelve a estremecerse, soltando pedrones, tierra y una especie de arena gruesa.
“El cerro ha quedado rajado, en cualquier momento esa parte suelta se puede caer. La Alcaldía dice que son mil toneladas de tierra que pueden desprenderse y moverse hasta la parte baja”, afirma doña Nieves.
Yasmín teme por la inseguridad del lugar y pide la colaboración de las autoridades. No sabe en qué momento, tal como ocurrió la mañana del lunes, el desprendimiento del cerro vuelva a sorprenderlos.
“El movimiento sigue activo, la gente debe entender que aparentemente no se observa nada, pero que por debajo la tierra se sigue moviendo”, advierte el burgomaestre paceño.
Recalca que han sido noches y días con lluvias muy fuertes. No fueron como las del año pasado que provocaron rebalses de ríos. “Este año, en cambio, han provocado que el agua penetre la tierra afectando a los taludes”.