EEUU
Musk sale del gobierno de Trump, ¿podrá rescatar Tesla de la debacle?
La sociedad entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el magnate multimillonario Elon Musk no llegó a los 130 días que se había pactado cuando el republicano asumió el poder en enero.
El martes por la noche, Musk anunció a los inversores que renunciará a su cargo al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) que creó Trump con el fin de reducir el gasto y la burocracia, y que a partir de ese momento solo pasará uno o dos días a la semana allí. Aseguró que dedicaría el resto del tiempo a dirigir Tesla.
En los tres primeros meses del año, los beneficios de Tesla se redujeron hasta los 409 millones de dólares, mientras que los ingresos de la compañía cayeron en un 9% y la venta de coches en un 13%.
Esta semana, a Trump no le tomó por sorpresa la decisión del magnate. “Esperábamos que lo hiciera para esta época”, explicó el mandatario a la prensa. “En algún momento tendremos que dejarlo ir”, advirtió, tras defender la labor de Musk frente al DOGE, asegurando que le ha ahorrado “mucho dinero” al país.
El empresario, por su parte, aseguró que, aunque la labor que DOGE está realizando “es muy importante” y que ha hecho “un gran progreso en responder al malgasto y el fraude” en el Ejecutivo federal estadounidense, la mayor parte del trabajo para establecer el departamento está acabado.
“Creo que continuaré un día o dos a la semana mientras que el Presidente quiera que lo haga y mientras yo sea útil. Pero a partir del próximo mes dedicaré mucho más tiempo a Tesla”, explicó.
Tesla ha sido blanco de varias protestas en Estados Unidos, Canadá, Alemania y los países escandinavos, entre otros lugares, motivadas por la injerencia del empresario en la política.
Dan Ives, de Wedbush Securities (empresa privada de servicios financieros), y conocido desde hace tiempo como uno de los optimistas más prominentes de Tesla en Wall Street, afirmó que la demanda de ventas de la compañía automotriz disminuirá un 10% de forma permanente debido al perfil político de Musk.
“El daño a la marca causado por Musk en la Casa Blanca durante los últimos meses no desaparecerá con esta decisión, y parte del daño quedará marcado para siempre en Europa y Estados Unidos”, declaró, en una nota que recoge CNN.
El martes, Musk descartó la idea de que sus controvertidas actividades políticas hubieran causado algún daño a la marca. En cambio, culpó por las protestas a los que él definió como “manifestantes pagados”. Sugirió que la caída récord de las ventas de la compañía se debió a problemas macroeconómicos y a la incertidumbre de los compradores de automóviles.
Sin embargo, otros fabricantes de automóviles informaron aumentos en las ventas del trimestre, especialmente con sus propios vehículos eléctricos. Y el director financiero de Tesla, Vaibhav Taneja, reconoció el problema.
“Se ha especulado mucho sobre las razones de la disminución de nuestras entregas de vehículos en el primer trimestre”, declaró. “El impacto negativo del vandalismo y la hostilidad injustificada hacia nuestra marca y nuestra gente tuvieron un impacto en ciertos mercados”, justificó.
Ives declaró a CNN que la caída en las ventas de Tesla fue lo que impulsó a Musk a anunciar su retirada de DOGE. “No hay forma de negar lo que acaba de ocurrir este trimestre, lo admita o no”, afirmó.
Tesla señaló que, de enero a marzo, sus ingresos por la venta de automóviles cayeron a 13.967 millones de dólares. El total de sus ingresos, que incluye la venta de unidades de almacenamiento de energía y otros servicios, fue de 19.335 millones de dólares, lo que supone una caída del 9%.
El fabricante también señaló que su resultado bruto de explotación ajustado cayó un 17% a 2.814 millones de dólares, que el margen se redujo al 14,6 % y que sus gastos operativos aumentaron durante el periodo un 9%, a 2.754 millones de dólares.
A principios de abril, la empresa ya había advertido que sus ventas en el primer trimestre de 2025 habían caído un 13% a 336.681 vehículos. Pero los resultados financieros dados a conocer son peores que lo esperado por los analistas.
Los expertos habían anticipado unas ganancias por acción de 39 centavos, 12 más que lo anunciado por Tesla, y unos ingresos de unos 21.100 millones de dólares para las actividades del automóvil.
Además, Tesla se enfrenta a una creciente competencia de otros fabricantes, especialmente chinos, lo que ha provocado que su cuota de mercado se reduzca en países clave.
El daño a la marca
El daño a la marca Tesla por parte de Musk podría ser mucho mayor de lo que admiten Ives y otras personas optimistas.
“Esta idea de que se centrará en Tesla por lo que sus ventas repuntarán, es una completa tontería”, declaró Gordon Johnson de GLJ Research, uno de los críticos más acérrimos de Tesla en Wall Street.
Johnson afirmó que Musk ha causado un daño permanente entre los compradores progresistas, quienes eran el mercado natural para los vehículos eléctricos de Tesla debido a sus preocupaciones por el medio ambiente. Añadió que la demanda se redujo incluso antes de la elección de Trump y del apoyo público que le dio Musk.
Las ventas de Tesla comenzaron a decaer a principios de 2024 después de que Musk permitiera el regreso de simpatizantes nazis a su plataforma de redes sociales, X, y publicara sobre algunas de sus propias posturas de extrema derecha. Es probable que esta actividad no cese, incluso si Musk no vuelve a visitar el Despacho Oval, según Johnson.
“El daño que ha causado es 100% irreversible”, afirmó.
Sin embargo, algunos partidarios de Trump pueden estar más inclinados a comprar Tesla que antes, pero eso no es suficiente para compensar la pérdida de ventas a los compradores progresistas, afirmó Kelly O’Keefe, fundadora de la consultora de marca Brand Federation.
Denomina como un “homicidio de marca” lo que Musk ha hecho con la compañía en los últimos años.
“Tesla experimentó un declive incluso antes de la era DOGE”, indicó O’Keefe. “Era una marca construida en torno a la amenaza inminente del cambio climático, un símbolo de preocupación por el medio ambiente”.
Ahora, dice, la marca está en picada. “Era una marca que la gente se enorgullecía de tener”, añadió. “No sé cómo se puede borrar la mancha del comportamiento de Musk”. (Con información de EFE y CNN).
Las “travesuras políticas” de Elon no son el único problema de Tesla
Los amigos se ayudan mutuamente. El CEO de Tesla, Elon Musk, bien pudo haberse sentido agradecido cuando Donald Trump dijo que compraría uno de sus vehículos eléctricos (VE) el 11 de marzo. Sin embargo, eso fue lo mínimo que el Presidente pudo hacer por su principal crítico de la burocracia.
El día anterior, Trump había contribuido a una caída de más del 15% en el precio de las acciones de Tesla, en medio de una ola de ventas generalizada provocada por sus políticas comerciales y su advertencia de que la economía estadounidense se enfrentaba a un “periodo de transición”. El posterior respaldo trumpiano no será suficiente para frenar la caída de las ventas de Tesla ni la caída del precio de sus acciones.
El apoyo de Musk a la segunda candidatura de Trump pareció en un momento una astuta estrategia empresarial. Su recompensa fue dirigir el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), impulsando lo que el banco Barclays denomina la “prima de Elon”. Los inversores claramente pensaron que su influencia política beneficiaría a Tesla. Su valor de mercado alcanzó un récord de 1.500 millones de dólares en diciembre.
Pero desde entonces, su cercanía con Trump ha generado una reacción negativa. Las protestas contra el papel de Musk en el corazón de la administración y los despidos masivos de funcionarios por parte del DOGE han cobrado fuerza en Estados Unidos. Los piquetes en las salas de exhibición de Tesla se han vuelto violentos, con ventanas rotas y vehículos vandalizados; una estación de carga de Tesla fue atacada por pirómanos.
Fuera de Estados Unidos, las acciones del millonario también han provocado protestas contra el fabricante de automóviles. La relación entre Musk y la marca es tan estrecha que los propietarios, avergonzados, recurren a pegatinas “anti-Musk” en los parachoques para distanciarse de él.
Pero la política del magnate solo explica parcialmente los problemas de Tesla. Las ventas ya estaban cayendo antes de que atacara con fuerza al sector público estadounidense. El año pasado, Tesla abandonó su objetivo de larga data de fabricar 20 millones de coches al año para 2030 y reportó su primera caída en ventas anuales en muchos años: una caída del 1%, hasta los 1,79 millones de coches.
Las ventas han seguido cayendo en los últimos meses en comparación con el año anterior, en un momento en que el mercado de vehículos eléctricos en general sigue creciendo. Barclays estima que las ventas del primer trimestre en Europa podrían haber bajado alrededor de un 30%. En Alemania, donde Musk causó revuelo al apoyar a un partido de extrema derecha en las recientes elecciones, las ventas cayeron un 76% en febrero.
Sin embargo, Barclays estima que las ventas del primer trimestre en Estados Unidos, donde la antipatía hacia Musk parece ser mayor, se mantendrán estables. Las ventas en China también cayeron casi un 14% en enero y febrero.
El mayor problema, sin embargo, es que Tesla se ha convertido en lo que Philippe Houchois, del banco de inversión Jefferies, llama un “fabricante de automóviles reticente”; la mayor parte de sus ventas proviene de dos modelos, el 3 y el Y, mientras que gigantes globales como Toyota tienen muchos más para satisfacer a todos los segmentos del mercado.
En octubre, Musk decidió no lanzar un “Modelo 2” más económico, sino centrarse en robotaxis y robots humanoides. Mientras tanto, la competencia entre fabricantes de automóviles consolidados y nuevos fabricantes chinos se intensifica. (The Economist).