2025-06-05

Más de 3.500 niñas, niños y jóvenes se forman como agentes de cambio en derechos y sostenibilidad

Una de las grandes fortalezas del enfoque de TdHS es la articulación entre educación ambiental y derechos de la niñez.

En un mundo cada vez más amenazado por el colapso ambiental y las injusticias sociales, miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Bolivia están levantando la voz para transformar su entorno. Gracias al programa Educación para el Desarrollo Sostenible y Solidario (EDS) de Terre des Hommes Suisse Bolivia (TdHS), alrededor de 3.500 participantes han sido capacitados en temas cruciales como los límites planetarios y los derechos de la niñez y la juventud.

“La defensa del medioambiente y de los derechos humanos no puede esperar a la adultez. Por eso, trabajamos con la niñez desde etapas tempranas para que comprendan su poder transformador y actúen desde ahora por un mundo más justo y sostenible”, afirma Horacio Augstburger, coordinador global del programa EDS de TdHS.

Educación que transforma realidades

Desde 2019, TdHS impulsa en Bolivia una revolución educativa y social que pone a la niñez y juventud en el centro de la transformación. A través de metodologías participativas e innovadoras, el programa busca fortalecer el pensamiento crítico, la conciencia ambiental y el compromiso ciudadano en las nuevas generaciones.

Los objetivos son claros:

  • Mejorar las condiciones de vida de la niñez y juventud, mediante la promoción activa de sus derechos.
  • Fortalecer el compromiso solidario de la sociedad civil hacia la protección de estos derechos.
  • Transformar prácticas de organizaciones aliadas, docentes y jóvenes líderes, convirtiéndolos en agentes de cambio.

Una de las herramientas más destacadas en este proceso es la Caja de Descubrimiento Socioecológico, un recurso educativo diseñado para que niñas y niños de primaria comprendan qué es el cambio climático, por qué ocurre y cómo pueden contribuir a frenarlo.

“Desde 2022, más de 70 docentes fueron capacitados en el uso de la caja y cerca de 3.000 estudiantes ya se beneficiaron con esta herramienta en aulas de todo el país”, señala Augstburger.

Niñas y niños ecoperiodistas

Otra de las experiencias más inspiradoras del programa EDS es la de "Niñas y Niños Ecoperiodistas", una metodología que les enseña a observar su entorno de forma crítica, a investigar y a comunicar lo que sucede en sus comunidades en relación con el medioambiente y los derechos humanos.

Desde su implementación, 277 niñas, niños y adolescentes han sido formados como ecoperiodistas. Fruto de este proceso, se produjeron 197 fotorreportajes en los que retratan la realidad ambiental de sus barrios, escuelas y comunidades.

“La ecoperiodista o el ecoperiodista no solo informa, sino que también reflexiona y propone soluciones. Es un ejercicio que les permite decir: esto está mal, esto puede cambiar y yo puedo hacer algo al respecto”, explica Augstburger.

Lo exitoso de la metodología diseñada en Bolivia para la formación de niñas y niños ecoperiodistas ha permitido que el proyecto se replique en Colombia, en Perú, en la India y, hace pocos días, en Senegal.

Límites del planeta

Una parte fundamental del proceso educativo incluye el estudio de los nueve límites planetarios, un concepto científico que alerta sobre las fronteras físicas que la humanidad no debería sobrepasar para garantizar la estabilidad del planeta, aunque informes científicos dan cuenta de que seis de ellos ya fueron rebasados. Estos límites son el cambio climático, el cambio en la biósfera, la contaminación química, los ciclos del fósforo y del nitrógeno, el cambio en el uso del suelo, el uso del agua dulce, la acidificación de los océanos, la carga de aerosoles atmosféricos y la capa de ozono.

“Entender los límites planetarios permite a las niñas, niños y jóvenes conectar los problemas globales con sus realidades locales. Si saben que la pérdida de biodiversidad está relacionada con los incendios forestales en su región, o que la contaminación química afecta el agua que consumen, entonces el aprendizaje cobra sentido y se convierte en acción”, remarca Augstburger.

Pequeñas grandes acciones con impacto

Desde 2021, TdHS impulsa también el fondo concursable “Jóvenes por un Mundo Solidario”, una iniciativa que premia propuestas de adolescentes y jóvenes con ideas innovadoras para fomentar la restauración socioambiental y el desarrollo sostenible en sus comunidades.

Hasta la fecha, se han apoyado 18 proyectos excepcionales, entre los que destacan campañas de reforestación, sistemas de reciclaje escolar, conservación de fuentes de agua, huertos comunitarios y sensibilización sobre derechos humanos.

“Los jóvenes tienen ideas brillantes, solo necesitan que alguien crea en ellos y los acompañe en el proceso. Nosotros apostamos por esa juventud que quiere transformar su entorno, no con discursos vacíos, sino con acciones concretas”, enfatiza el coordinador del programa.

Con este proyecto se cierra un círculo virtuoso de la educación medioambiental: aprender con las “cajas”, analizar con “ecoperiodistas” y actuar con “jóvenes solidarios”. A esto se suma que la Caja de Descubrimiento Socioecológico se ha introducido en la formación de estudiantes de la Escuela Superior de Formación de Maestros “Manuel Ascencio Villarroel” de San Benito en Cochabamba. Entonces, hay un nuevo componente, “enseñar”.

Educación ambiental con enfoque de derechos

Una de las grandes fortalezas del enfoque de TdHS es la articulación entre educación ambiental y derechos de la niñez. Se trata de una visión integral que no solo forma una ciudadanía responsable con el planeta, sino también consciente de sus derechos, su dignidad y su capacidad de incidencia.

“La educación para la sostenibilidad debe ser también una educación para la justicia, la equidad y la solidaridad. Si una niña aprende que tiene derecho a vivir en un ambiente sano y protector, también sabrá que tiene derecho a ser escuchada, protegida y respetada”, concluye Augstburger.

El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades afectan con mayor crudeza a los sectores más vulnerables, por ese motivo iniciativas como las de Terre des Hommes Suisse Bolivia representan un faro de esperanza, porque educar para el desarrollo sostenible es, en definitiva, educar para la vida.

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