2025-06-05

Entrevista

Miguel Aguilar, recuerdos de la Selección boliviana de 1977

El puntero fue autor de uno de los goles en el triunfo frente a Venezuela, en Caracas. “Actualmente aguantamos los primeros 30 minutos y después tenemos un bajón físico, algo que no pasaba con el equipo de 1977”, comentó Aguilar.

La Selección boliviana de 1977 es una de las más recordadas por la afición; muchos consideran que el nivel de aquel grupo fue superior a la que consiguió 16 años después la clasificación al Mundial de Estados Unidos.

El equipo dirigido por Wilfredo Camacho tenía en sus filas a jugadores de “gran jerarquía” como Ovidio Messa, Carlos Aragonés, Edgar Góngora o un joven Erwin Romero que disputaba su primera Eliminatoria mundialista.

Los partidos de la Verde se los disputó en el estadio Libertador Simón Bolívar, de la zona de Tembladerani, porque el Siles se encontraba en plena remodelación. Bolivia ganó a Uruguay y Venezuela en casa, empató con los charrúas en Montevideo y se impuso a la Vinotinto en Caracas, duelo clave para conseguir el primer lugar en el grupo que ganó en condición de invicto.

En aquel triunfo ante los venezolanos, Miguel Aguilar fue autor de uno de los tres goles del combinado nacional y ante los charrúas metió dos.

Se acerca el choque Bolivia-Venezuela, clave para la  Verde en su objetivo de ir al repechaje. ¿Podemos rememorar cómo fue ese triunfo por 3-1 en Caracas (1977)?

Fue en Caracas, todavía le queda a uno ese gran recuerdo, fue un momento emocionante en el cual la actitud que nosotros teníamos en ese momento fue clave, ya que era un equipo íntegro, ganador, concentrado en una misión que era hacer las cosas bien y poder clasificar al Mundial. No llegamos por cosas extras fuera del alcance de nosotros, pero, bueno, en la conciencia de las personas que hicieron esto quedará y la afición deportiva sabe que nosotros nos entregamos, hicimos un buen trabajo y dimos mucha alegría al país.

Bolivia había ganado a Uruguay en La Paz y con Venezuela era clave. ¿Como el lance que se avecina?

Acuérdense que en la primera fecha Venezuela y Uruguay empataron (1-1), luego nosotros  ganamos por 1-0 a los uruguayos y sumar un triunfo en Caracas nos ponía cerca de la clasificación, algo que finalmente ocurrió gracias al trabajo laborioso de todos los compañeros. Uno se pone a pensar con el tiempo y recuerda que ganamos invictos nuestro grupo y eliminamos a Uruguay, que era el favorito.

 

¿Recuerda qué jugadores tenía Bolivia en ese elenco?

Un equipazo, había buenos compañeros. Estaba en el arco Conrado Jiménez, Windsor del Llano, Pablo Baldivieso, Jaime Rimassa, Jimmy Lima; en el medio campo Erwin Romero, Ovidio Messa, Carlos Aragonés y en el ataque estaban Raúl Morales, Tamayá Jiménez, es decir había gente  que entraba y jugaba de la misma manera; entonces era un equipo muy completo, muy fuerte, en el cual no había rival al que le tengamos miedo, ya que se contaba con una gran capacidad y había la concentración necesaria para sacar buenos resultados.

Habla del medio campo; usted cita a tres grandes: Messa, Romero y Aragonés…

 Sí, había mucha técnica y sobre todo había esa mentalidad ganadora impuesta por un grupo técnico que estaba encabezado por Wilfredo Camacho, Ramiro Blacut y el profesor Isaac Álvarez en la parte física; todos eran gente de principio, de trabajo, de entrega, de desempeño, de no perder y ser ganadores. Tuvimos una gran dirección técnica y sobre todo un grupo muy unido con jugadores que marcamos época en el fútbol boliviano.

¿Cómo era Wilfredo Camacho en su función de técnico?

Era una persona con los conceptos muy claros, estudioso y de temple fuerte; le gustaba ganar y eso hablaba de un profesional que no va para atrás, siempre estaba para proponer en cada encuentro. Ojo que en aquel cuerpo técnico estaba Ramiro (Blacut), que era muy disciplinado y eso sirvió mucho para que nosotros (los jugadores) también desarrollemos la parte técnica con el deseo de ganar y llegar al éxito.

De aquella Selección se destacaba la contextura física que tenían sus jugadores.¿Fue una de las claves para el éxito?

Sin lugar a dudas, teníamos una estatura más o menos de 1,80; los más pequeños eran Windsor del Llano, Raúl Morales o Eduardo Angulo; pero la falta de estatura la suplían con la actitud que ponían a cada una de las jugadas…

¿Sobre todo Angulo?

Ya lo conocemos a Eduardo, siempre jugaba fuerte, no se achicaba ante nadie. Recuerdo que en el encuentro en Montevideo, los uruguayos comenzaron a patearnos y pensaron que nos iban a ganar con esa forma de juego, pero Eduardo tuvo una frase única a todo el equipo: “No nos vamos a dejar patear con estos cojudos, vamos a meterles igual”, comentó y todos entramos con esa misión de pararnos fuerte, de enfrentarnos a ellos en el choque y en la velocidad.

 

¿Bolivia era superior técnica y físicamente?

Nosotros teníamos más técnica que Venezuela en ese entonces y teníamos un despliegue de jugadores con mucha velocidad y técnica. Sin lugar a dudas estábamos por encima en ese entonces de Venezuela; aunque luego Venezuela ha tenido un proceso, nosotros nos hemos quedado, no hemos tenido ese trabajo que ellos propusieron en la parte técnica y física; creo que nosotros seguimos estancados, seguimos igual, somos muy débiles en la parte física y, bueno, eso te da muchas desventajas dentro del campo.

¿Cómo ve actualmente a esta Selección boliviana bajo el mando del técnico Óscar Villegas?

La verdad es que vemos jugadores que no están a la altura física de ningún equipo, si bien tenemos algún desarrollo de algún partido, pero no podemos mantener una regularidad, ya que no contamos todavía con ese trabajo. Personalmente admiro el esfuerzo que debe estar haciendo la parte técnica en dar otro espíritu de desarrollo al grupo dentro del campo y es necesario que metan a los jugadores en la cabeza de que esta Selección es otra cosa, que están frente a un desafío extremadamente fuerte y que necesitan mucho esfuerzo, sin poner excusas para trabajar.

Habla mucho de la parte física. ¿Es nuestro principal defecto?

Sí, pienso que aguantamos los primeros 30 o 35 minutos y después tenemos un bajón físico, y en el segundo tiempo ni que se diga. Se necesita cambiar la mentalidad del fútbol nacional y el trabajo que se tiene que hacer. Todo el mundo pregona y dice que hay que trabajar con las menores, siempre hay que hacerlo continuamente, no un mes o dos, hay que tener una regularidad para conseguir resultados.

¿Qué sugiere?

Espero que en algún momento haya la oportunidad de hacer un nuevo proceso; hay que hacer atletas con más envergadura física para poder ir a chocar y los que caigan sean ellos, no nosotros, porque creo que siempre nosotros estamos por el suelo. Esa era la diferencia en nuestro tiempo, los que caían eran ellos; entonces, creo que ahí estuvo el respeto que nos tenían y nosotros no lo ganamos porque hicimos un buen trabajo.

¿Qué jugador le gusta actualmente?

Hay jugadores de buen pie como Ramiro Vaca, me parece que tiene cualidades innatas. Existen otros futbolistas que por momentos tocan muy bien, pero no alcanza todavía, entonces no nos tenemos que conformar con lo que hay. Hay que seguir trabajando mucho más, porque estamos todavía lejos de ser protagonistas de un campeonato.

En lo que vamos a coincidir es que actualmente no hay un jugador que le pegue al balón como lo hacía usted…

(Risas) eso era parte del trabajo y de mucha dedicación, a mí me gustaba patear siempre, yo hacía los ejercicios que necesitaba de fuerza para marcar diferencia y descansaba bastante. Eso me daba seguridad de lo que yo podía hacer dentro del campo; tenía velocidad, me cuidaba y esa es la razón por la que tuve una historia destacada dentro del fútbol nacional.

“En la Liguilla de Cali los resultados fueron un desastre”. Foto: Colección Julio Mamani

 

“En la Liguilla de Cali los resultados fueron un desastre”

En 1977, Bolivia ganó en condición de invicto su grupo de las eliminatorias al dejar en el camino a Uruguay y Venezuela. El formato que aprobó la FIFA determinaba que los ganadores de las tres series debían jugar una Liguilla en Cali. Junto a la Verde se clasificaron Brasil y Perú que golearon sin contemplación a nuestro seleccionado.

“Yo creo que ahí hubo una mala planificación; después de que jugamos con Uruguay había tres meses para prepararnos, pero retornamos a Bolivia. A nosotros nos largaron un mes y ahí perdimos en la parte física”, recuerda Aguilar.

¿Qué les dijeron?

Nada, lo peor es que perdimos todo el trabajo que habíamos hecho; cada uno se fue a sus regiones y después de un mes nos llamaron nuevamente. Hicimos un trabajo físico, que para mí fue extremadamente fuerte, este trabajo duró 20 días y los últimos 10 nos dedicamos al fútbol. No logramos llegar con libertad muscular, para poder agarrar nuevamente el ritmo de fútbol. Yo me sentí mal físicamente y ante Brasil tuve una pequeña molestia muscular y los resultados fueron un desastre.

¿Y el repechaje que disputaron con Hungría?

Primero fuimos a Budapest, nos ganaron por 6-0 y en La Paz también fue derrota (2-3). Tuve una frustración de muchos lados; es más, para el encuentro de vuelta ya no me convocaron y yo perdí  el interés de estar en la Selección, porque el trabajo no era el mismo, ya no me quise meter más y perdí la esencia de estar en la Verde.

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