Emergencia
El primer gran incendio forestal del año deja 2 muertos y 6.500 hectáreas quemadas en España
EFE / Barcelona
El primer gran incendio forestal del año en España ha causado la muerte de dos personas y ha calcinado hasta ahora 6.500 hectáreas en la comarca catalana de la Segarra (Lérida), donde los Bomberos siguen trabajando sin disminuir efectivos aunque el fuego ya se ha dado por estabilizado.
Las dos personas fallecidas son el dueño de una granja de cerdos y un trabajador de la explotación ganadera, según ha avanzado este miércoles el alcalde de Guissona, Jaume Ars.
El alcalde de Guissona, que ha puesto el ayuntamiento a disposición de los vecinos, ha lamentado las dos muertes y ha explicado a EFE que el trabajador, que se encontraba en la granja y se vio afectado por el humo, llamó al propietario y éste fue a rescatarlo.
Los cuerpos de los dos fueron encontrados junto a un coche en el camino de Coscó, un núcleo agregado de Oliola.
El presidente catalán, Salvador Illa, ha suspendido su agenda fuera de Cataluña para desplazarse al centro de mando para seguir "in situ" las labores de extinción en las zonas afectadas por el incendio.
Tanto Illa como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han transmitido su solidaridad a los familiares de las dos víctimas mortales.
"Un sentido abrazo a las familias de las dos personas fallecidas en el incendio extremo que está desolando la Segarra, la Noguera y l’Urgell, en Lleida", ha escrito Sánchez en su cuenta de la red social X.
"Mi solidaridad con todos los afectados y mi reconocimiento a los servicios de emergencia que están trabajando en su extinción. En estos meses de mayor riesgo, por favor, extrememos las precauciones", ha pedido el presidente del Gobierno.
Desde Sevilla, la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha advertido este miércoles de que el verano va a ser "muy complicado" en lo que a los incendios se refiere, debido a las altas temperaturas, y ha trasladado su pésame a las familias de los dos fallecidos en el fuego forestal de Lleida.
Illa pide prudencia
Salvador Illa ha advertido además de que "los fuegos no son como antes", ya que avanzan con mucha rapidez y superan en ocasiones la capacidad de extinción de los Bomberos, como ayer en La Segarra (Lleida), por lo que ha pedido extremar la prudencia y seguir las indicaciones de las autoridades.
Así lo ha indicado Illa este miércoles tras visitar el centro de mando en Guissona (Lleida) por el incendio, ya estabilizado, de Torrefeta y Florejacs, que ayer causó dos muertos y dejó dos bomberos heridos leves, afectó a unas 6.500 hectáreas agrícolas y obligó a confinar a unas 14.000 personas de una decena de poblaciones.
El presidente catalán ha resaltado que el incendio de ayer se llegó a propagar a 28 kilómetros por hora y desató un pirocúmulo de 17 kilómetros de altura: "Los fuegos no son como antes. Cuando te explican cómo evoluciona, se te pone la piel de gallina. Son incendios muy peligrosos".
Illa, que ha advertido de que este verano puede ser "complicado" por los incendios forestales, ha insistido que en ocasiones, como ayer, los fuegos superan la capacidad de extinción de los bomberos, por más recursos de que dispongan, por lo que la estrategia es "protegerse y minimizar daños", ante lo que ha insistido en pedir a la ciudadanía que siga siempre las recomendaciones de Protección Civil.
Desactivados los confinamientos en Torrefeta y Sanaüja
El incendio, que ha sido especialmente violento y rápido, según el jefe del cuerpo de Bomberos, obligó a confinar durante cuatro horas a unas 14.000 personas de los municipios de Artesa de Segre, Ponts, Agramunt, Guissona, Oliola, Sanaüja y Torrefeta, además de Cabanabona y Vilalta –situado en Vilanova de l’Aguda.
A las temperaturas de los últimos días, que por sí solas aceleran los incendios de cereal y matorrales, se sumó la influencia de las tormentas cercanas.
No obstante, la lluvia caída sobre las llamas, ayudó a su estabilización y se desactivaron órdenes de confinamiento.
Las características han sido las de un incendio de sexta generación, con una velocidad punta de 28 kilómetros por hora, una de las más altas registradas en fuegos en Europa.