2025-08-25

Chavismo rechaza

EEUU despliega buques y marines frente a Venezuela y comienza a acorralar a Maduro

La portavoz de la Casa Blanca afirmó que EEUU está listo para “usar todo su poder” y llevar a la justicia a los narcos responsables  de hacer llegar sustancias ilegales a ese país.

Estados Unidos ha comenzado a desplegar esta semana buques de guerra, submarinos y más de cuatro mil marines cerca de las costas de Venezuela. Desde la invasión a Panamá en 1989, Washington no había desplazado tantos recursos militares en la región, una operación que según la administración de Donald Trump se ejecuta para enfrentar a los cárteles del narcotráfico.

En la mira está el líder del régimen de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien EEUU acusa de conducir el llamado Cártel de los Soles, organización a la que responsabiliza de introducir grandes cantidades de droga.

El temor a que la potencia norteamericana intervenga militarmente en Latinoamérica tiene antecedentes históricos: a lo largo del siglo XX, esa nación intervino en varios países de la región y respaldó golpes de Estado que permitieron la llegada al poder de gobiernos afines a Washington.

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El secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado que ahora EEUU puede enfrentar a Maduro, por considerarlo “un narcotraficante”, y ofrece 50 millones de dólares de recompensa por su captura.

La lucha contra los cárteles de droga es uno de los pilares de la política interna y exterior de Trump

En las últimas semanas, Washington intensificó sus acusaciones contra Maduro y su entorno. Según la Fiscalía y la DEA, se han incautado 30 toneladas de cocaína presuntamente ligadas a Maduro y siete toneladas vinculadas personalmente al mandatario venezolano.

Además, las autoridades estadounidenses han confiscado activos valorados en más de 700 millones de dólares, entre ellos dos aviones privados, nueve vehículos y otros bienes.

Si bien aún se desconoce con exactitud los operativos que se llevarán a cabo, o si se tiene en la mira a esta u otras organizaciones (como el Tren de Aragua o la MS-13), lo cierto es que la Casa Blanca continúa con su política de mayor presión contra el régimen chavista.

Maduro rechaza las acusaciones y responde: “El imperio se volvió loco y ha renovado, como un refrito podrido, sus amenazas a la paz y tranquilidad de Venezuela”. Además, anunció la movilización de cuatro millones y medio de milicianos y ha ordenado despliegues militares en sus zonas costeras, para defenderse de lo que considera un “nuevo acto de agresión imperialista”.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó esta semana que “respecto a Venezuela, el presidente Trump ha sido claro y consecuente y está dispuesto a utilizar todo el poder estadounidense para detener la entrada de drogas a nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”.

“El régimen de Maduro no es el Gobierno legítimo de Venezuela, es un cártel del narcotráfico y, en opinión de esta administración, Maduro no es un presidente legítimo, es un líder fugitivo de ese cártel, acusado en EEUU de tráfico de drogas al país” añadió.

El pasado 8 de agosto, el gobierno de Donald Trump anunció que aumentaba la recompensa por información que lleve al arresto o condena de Nicolás Maduro, elevando la cifra a 50 millones de dólares dentro de los programas de Estados Unidos contra el narcotráfico.

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Con esta decisión se reavivan y refuerzan las acusaciones que en marzo de 2020 presentó el Departamento de Justicia de ese país, cuando acusó a Maduro de conspiración para traficar drogas y de “narcoterrorismo”, señalándolo de encabezar junto con otros altos funcionarios venezolanos una red que habría facilitado el envío de toneladas de cocaína al vecino país del norte.

En ese momento la recompensa era de 15 millones de dólares, luego subió a 25 y ahora prácticamente se duplica, dejando claro que Washington busca con determinación su captura.

De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la medida pretende frenar redes criminales que vinculan al poder político en Caracas con cárteles de la droga, y al mismo tiempo enviar el mensaje de que nadie está por encima de la ley.

Sin embargo, no se trata solo de un asunto judicial, pues también tiene un marcado componente político y diplomático que aumenta la presión sobre un régimen acusado por la comunidad internacional de violar derechos humanos, manipular elecciones y reprimir a la oposición.

A pesar de que los diálogos entre Venezuela y EEUU recientemente se mantuvieron constantes en torno a la vuelta de la operación de Chevrón y el intercambio de prisioneros, eso no fue lo suficiente para evitar que Trump subiera la recompensa por Maduro.

En X, la secretaria de Justicia, Pam Bondi, declaró: “Él (Maduro) es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo y una amenaza para nuestra seguridad nacional. Por lo tanto, hemos duplicado su recompensa a 50 millones de dólares. Bajo el liderazgo del presidente Trump, Maduro no escapará de la justicia y será responsabilizado por sus crímenes despreciables”.

Una de las respuestas desde Caracas vino del fiscal general de Venezuela, Tarek Saab: “Esta infamia constituye una violación flagrante del derecho internacional, un atentado contra nuestra soberanía y una grosera intromisión en los asuntos internos de un Estado soberano”.

El ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, ha dicho que el Cártel de los Soles es un “invento” de EEUU, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ha rechazado “categóricamente” las “bufonescas” acusaciones de Washington.

Los aliados de Maduro convocaron a una cumbre virtual extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la que condenaron el “despliegue militar” de Washington en aguas caribeñas.

“Varios meses”

Un funcionario del Departamento de Defensa confirmó que los recursos militares se han asignado a la región para apoyar las iniciativas antinarcóticos. El funcionario afirmó que los buques se desplegarían “en el transcurso de varios meses”.

Trump también ha presionado a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, para que coopere más en seguridad que su predecesor, específicamente para ser más agresiva en la persecución a los cárteles mexicanos.

 

Maduro desafía: “Que lo sepan los imperios; Venezuela tiene con qué”

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ratificó el pasado martes su mensaje desafiante frente al despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, y aseguró que su país tiene la capacidad defensiva para evitar una confrontación.

“Que el mundo lo sepa, que lo sepan los imperios: Venezuela hoy más que nunca tiene con qué. Por eso estamos en paz y vamos a seguir en paz”, dijo el mandatario durante una ceremonia televisada. “Llevamos la fuerza de David contra Goliat”, aseveró, antes de relatar más detalles de la historia bíblica.

Portaaviones nuclear Harry S. Truman, en una imagen de archivo. Foto: EFE

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo horas antes de esa declaración, que EEUU está preparado para “usar todos los recursos de su poder” para frenar el “flujo de drogas hacia el país y llevar a los responsables ante la Justicia”, tras ser consultada sobre el despliegue de tres buques con cuatro mil militares en las aguas del Caribe.

Un funcionario del Departamento de Defensa dijo a CNN que las naves no habían recibido órdenes de dirigirse al límite del mar territorial de Venezuela, que cuenta con cuatro mil kilómetros de costa.

Maduro aseguró el lunes en referencia a los movimientos navales que “ningún imperio va a tocar el suelo sagrado de Venezuela” y ordenó el despliegue de 4,5 millones de milicianos en todo el territorio nacional”.

“Ante cualquier circunstancia, nervios de acero, calma y cordura y máxima acción popular, militar, policial, que el equipo gana. Nosotros siempre ganamos”, dijo el mandatario un día después, en un evento en el que duplicó los “cuadrantes de paz” en Caracas, unidades territoriales que reciben atención policial focalizada. Explicó además que las milicias activadas colaborarán en las tareas de vigilancia.

El mandatario calificó como “refrito podrido” las “amenazas extravagantes, estrambóticas y estrafalarias estadounidenses”.

“Nuestros mares, nuestros cielos y nuestras tierras las defendemos. Nosotros las liberamos. Nosotros las vigilamos y las patrullamos nosotros. Ningún imperio va a tocar suelo sagrado de Venezuela ni debería tocar suelo sagrado de Sudamérica”, enfatizó en su discurso.

La milicia venezolana, que fue creada en 2005 por el entonces presidente Hugo Chávez y establecida formalmente en 2010, es parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y tiene como visión la “incorporación del pueblo organizado” para garantizar la “defensa integral de la Nación”.

Maduro señaló que avanzará en un plan de activación de milicias campesinas y obreras “en todas las fábricas y centros de trabajo del país”. “Misiles y fusiles para la clase obrera, para que defienda nuestra patria”, remarcó.

La Cancillería de Venezuela dijo que el gobierno de Trump “recurre a amenazas y difamaciones” y afirmó que ello “pone en riesgo la paz y estabilidad de toda la región”.

¿Qué tan poderoso es el despliegue?

El corazón de este operativo es el Grupo Anfibio de Despliegue Inmediato (Iwo Jima Amphibious Ready Group). Liderado por el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, esta flotilla funciona como portaaviones en miniatura, un centro de mando flotante diseñado para el lanzamiento de poder en tierra. Acompañado por el buque de transporte anfibio USS San Antonio y el buque de desembarco USS Fort Lauderdale, este grupo es la herramienta capaz de transportar y desplegar una fuerza de asalto con amplio poder.

Su versatilidad es su mayor activo: son entrenados para ejecutar operaciones aéreas, marítimas y terrestres de alta complejidad. La presencia de la MEU en la región es una señal clara de la capacidad de respuesta rápida de Washington, una fuerza lista para cualquier contingencia, desde un asalto relámpago hasta una misión humanitaria a gran escala.

“Son capaces de una amplia gama de misiones, pero tienen algo muy único: pueden hacer cosas como proveer asistencia humanitaria, ayuda en desastres, porque tienen conectores de barco a tierra”, dijo a El Tiempo un militar miembro del tanque de pensamiento independiente Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

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