2025-08-25

Salud auditiva

Especialistas alertan sobre impacto de la sordera en la tercera edad

Las personas afectadas por la pérdida auditiva suelen sentirse aisladas de su entorno y pueden experimentar dificultades cognitivas. Sin embargo, existen tratamientos disponibles que pueden ayudar a los pacientes a mejorar su calidad de vida.

Uno de los desafíos más comunes y subestimados que enfrentan los adultos mayores, quienes son homenajeados este martes 16 de agosto en el Día del Adulto Mayor, es la pérdida de audición. Esta condición puede llevar al aislamiento social, limitando su participación plena en la vida familiar y comunitaria.

Aunque los problemas auditivos pueden presentarse a cualquier edad, su incidencia aumenta significativamente con los años. Se estima que una de cada tres personas mayores tiene dificultades para oír. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 25% de los adultos mayores de 60 años en el mundo padece presbiacusia, una pérdida auditiva progresiva relacionada con la edad que, en algunos casos, también puede tener un componente hereditario.

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La otorrinolaringóloga y subespecialista en audición Andrea María Salazar Alba detalla que las personas con este trastorno suelen enfrentar situaciones muy concretas, como dificultad para entender a otros por teléfono, problemas para seguir conversaciones con más de dos interlocutores, necesidad de pedir que se repitan las frases, subir en exceso el volumen de la televisión, no comprender bien cuando hay ruido de fondo, sentir que los demás murmuran o no entender a los niños y personas con voces más agudas.

Su colega, Joaquín Alfonso Reyes Miranda, también otorrinolaringólogo y subespecialista en audición, explica que la pérdida auditiva puede ir desde formas leves, en las que se dejan de percibir ciertos sonidos agudos, hasta la pérdida total de la audición. Ambos profesionales coinciden en que muchas personas no quieren admitir que tienen este problema, lo que retrasa su tratamiento y puede agravar la situación.

Se recomienda que, si existen dificultades para oír, hay que acudir a un especialista. Los tratamientos posibles incluyen audífonos, terapias específicas y, en algunos casos, cirugía. Según los doctores, atender el problema no sólo mejora la comunicación, sino que también protege la salud cognitiva, ya que diversas investigaciones han demostrado que los adultos mayores con pérdida auditiva tienen mayor riesgo de desarrollar demencia. Estudios recientes muestran que quienes utilizan dispositivos como audífonos o implantes cocleares presentan un menor deterioro cognitivo que quienes no reciben ayuda.

El impacto no es únicamente mental: la pérdida de audición puede derivar en depresión, aislamiento social y un mayor riesgo de caídas, además de afectar la seguridad en actividades como conducir, donde no escuchar señales de advertencia puede ser peligroso. En este sentido, la rehabilitación es fundamental y urgente: Permite que las personas mantengan la mayor independencia posible en sus actividades cotidianas. Ayuda a participar en la vida educativa, laboral, recreativa y familiar, y a seguir contribuyendo activamente a la comunidad durante toda la vida.

Andrea María Salazar Alba y Joaquín Alfonso Reyes Miranda son otorrinolaringólogos y subespecialistas en audición. Integran el equipo médico del hospital Univalle y del Centro de Otorrinolaringología Reyes Salazar, en Cochabamba, donde cuentan con el gabinete audiológico más completo del país. Ambos trabajaron en Buenos Aires (Argentina) y realizaron estudios de audiología en la Universidad de Salamanca (España). Son miembros de la Academia Americana de Otorrinolaringología y directivos de la Sociedad Boliviana de Otorrinolaringología. Reyes es docente en la Universidad Del Valle. Ambos forman parte del equipo audiológico de MED-EL.  

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