Iryna y Charlie, asesinatos que conmocionan a EEUU y reavivan la violencia política
El asesinato esta semana del comentarista conservador Charlie Kirk y el apuñalamiento en agosto de la refugiada ucraniana Iryna Zarutska, en un tren en Charlotte, son solo dos de las tragedias por la violencia en Estados Unidos (EEUU) que han conmocionado a ese país y también a la comunidad internacional.
La persona que mató al destacado activista conservador Charlie Kirk seguía prófuga el jueves, después de lo que la Policía definió como un “ataque selectivo” ocurrido el miércoles, en un campus universitario de Utah. Los investigadores que buscan al atacante estaban en una carrera contrarreloj.
En el caso de la joven Iryna, Decarlos Brown abordó un tren la noche del 22 de agosto y apuñaló varias veces a la joven ucraniana, de 23 años, quien había huido de la guerra en su país para instalarse con su familia en Estados Unidos, a vista y paciencia de los pasajeros que viajaban en el vagón, todos afroamericanos, incluyendo al atacante.
El crimen de la joven quedó registrado en cámaras de seguridad y encendió el debate sobre los protocolos de vigilancia y la política de justicia local, debido al historial psiquiátrico y penal del agresor.
Los antecedentes de Brown Jr. revelan una presencia conocida para las autoridades judiciales y policiales de Carolina del Norte. Registros oficiales muestran que ha sido arrestado en al menos 14 causas a lo largo de más de una década, con condenas por delitos como robo con arma peligrosa, hurto agravado y amenazas.
Cumplió seis años de prisión hasta 2020 y, poco después de salir, fue acusado de agredir a su hermana. En enero de este año, la Policía lo detuvo tras realizar múltiples llamadas al 911 en las que afirmaba que un “material hecho por el hombre” implantado en su cuerpo controlaba su conducta y sus facultades. Tras esa detención, fue liberado sin fianza.
Los reportes judiciales revelan que, en julio, un juez solicitó una evaluación de competencia mental para Brown, trámite que no se completó antes del asesinato. Tras los hechos del tren, la Fiscalía pidió una nueva valoración psiquiátrica.
Mientras Charlie Kirk, de 31 años, se sentaba el miércoles bajo una carpa y debatía con sus oponentes políticos, sentados en el césped, que lo vitorearon, mientras otros protestaban. El caos se produjo cuando se escuchó un disparo y todos corrieron aterrorizados.
El auditorio universitario de la Universidad de Utah Valley estalló en gritos y confusión; el disparo alcanzó a Kirk en el cuello, obligándolo a llevarse la mano a la herida mientras los asistentes corrían en pánico, según se observa en un video que se viralizó en X.
“Las imágenes serán difíciles de olvidar, especialmente para los muchos jóvenes conservadores para quienes Kirk era una celebridad. El líder de su movimiento, independientemente del motivo final de su asesinato, ahora será visto como un mártir de la causa”, relata el periodista Anthony Zurcher, de la BBC.
Charlie fue un defensor del derecho a portar armas y de los valores conservadores, un crítico abierto de los derechos de las personas transgénero y un firme partidario de Donald Trump. Su organización, Turning Point USA, jugó un papel clave en la participación de la campaña electoral que llevó al presidente a regresar a la Casa Blanca este año.
Dos horas después del ataque, Trump confirmó la muerte de Kirk y dijo que “fue querido y admirado por todos, especialmente por mí”. Anunció que condecorará al comentarista con la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima condecoración civil del país, a título póstumo.
“Me complace anunciar que pronto le otorgaré a Charlie Kirk, a título póstumo, la Medalla Presidencial de la Libertad”, declaró Trump durante el evento de conmemoración del 11S.
El líder republicano, de quien Kirk era un ferviente seguidor, calificó de “atroz” el asesinato.
Kirk se hizo conocido, con apenas 18 años, en 2012, luego de fundar Turning Point y organizar giras universitarias en las que debatía con estudiantes liberales, lo que lo catapultó como referente juvenil conservador.
Su popular serie de eventos llamados “Demuestra que estoy equivocado” se volvió muy popular y este 10 de septiembre atrajo a oponentes y simpatizantes al campus universitario en Utah.
Una década después, Kirk, casado y con dos hijos pequeños, se convirtió en un aliado directo de Trump, con quien apareció públicamente en la Casa Blanca en 2019 durante visitas de jóvenes conservadores y posteriormente con un rol activo en mítines de campaña en 2024.
Kirk había opinado en abril de 2023 que las muertes por arma de fuego eran “desafortunadamente” un precio que valía la pena pagar para preservar la Segunda Enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a portar armas, comentario que emitió tras un tiroteo en una escuela de Nashville, Tennessee, en el que murieron tres adultos y tres niños.
Turning Point USA nació con el objetivo de difundir valores conservadores y de libre mercado en los campus universitarios de Estados Unidos y ha crecido hasta convertirse en un foro clave en el movimiento MAGA (Make America Great Again).
Con sede en Arizona, la entidad ha crecido rápidamente y hoy mantiene presencia en cientos de universidades y escuelas secundarias. Sus conferencias anuales reúnen a miles de jóvenes y a figuras destacadas del Partido Republicano.
“Charlie Kirk no fue solo un referente conservador. Fue un aliado estratégico en la batalla cultural por la verdad. Denunció la manipulación ideológica, defendió a Israel en un mar de antisemitismo disfrazado de progresismo, y se plantó contra el terrorismo allí donde otros callaban. Hoy, lo mataron, pero su mensaje resuena más fuerte que nunca: la libertad no se negocia y el terrorismo no se justifica”, analizó el politólogo Dani Lerer, desde las plataformas sociales.
Kirk generó controversia por sus posturas contra la migración, el feminismo y la diversidad en los campus, lo que le generó críticas y confrontación con líderes demócratas. (Con información de EFE).
El asesinato de Iryna, la joven que se refugió en suelo norteamericano
Iryna Zarutska era solo otra pasajera cuando abordó el tren Blue Line de noche, después de que llegara a la estación Scaleybark, a solo unos kilómetros del centro de Charlotte (EEUU). Llevaba pantalones caqui y una camisa oscura. Su largo cabello rubio estaba metido bajo una gorra de Zepeddie’s Pizzeria, donde trabajaba.
Zarutska dejó Ucrania en agosto de 2022, seis meses después de la invasión rusa, para escapar de la guerra. Una publicación familiar en GoFundMe relató sus esfuerzos por integrarse en su nueva vida, resaltando que aprendió inglés en pocos meses y buscaba estabilidad personal y laboral.
Aquella noche de agosto, Zarutska viajaba en la línea Lynx Blue Line, con audífonos y revisando su teléfono móvil, antes de ser sorprendida por Decarlos Brown. Las grabaciones policiales muestran cómo el atacante extrajo un cuchillo de bolsillo y asestó múltiples puñaladas de forma imprevista.
Todo quedó grabado en un video que el propio presidente Donald Trump mostró en la Casa Blanca cuando anunció que pedirá pena de muerte para el homicida.
El asesinato provocó reacciones inmediatas de autoridades y de la comunidad ucraniana en Estados Unidos. Un comunicado familiar difundido por la prensa local expresó: “Iryna vino aquí para encontrar paz y seguridad y perdió la vida de la forma más atroz… Esto podría haberle ocurrido a cualquier persona esa noche en el tren”.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, vinculó el crimen a supuestas “políticas criminales permisivas” e indicó en un comunicado que buscarán la máxima sanción para el acusado: “Iryna Zarutska vivía el sueño americano y su asesinato es el resultado directo de políticas que anteponen a los criminales por sobre los inocentes”.
En los días posteriores a la publicación del video del ataque, el apuñalamiento y el extenso historial criminal de Brown, incluyendo unas 14 condenas por robo a mano armada, hurto y allanamiento de morada, fueron denunciadas por el gobierno de Trump y políticos conservadores como un ejemplo del crimen violento que, según ellos, afecta a muchas ciudades lideradas por demócratas en Estados Unidos.
Según publicaba CNN esta semana, la joven ucraniana tenía un don. Su madre lo llamaba un “don de artista”. No era su habilidad para esculpir o diseñar ropa, aunque le encantaba hacerlo. Zarutska, quien se graduó en arte y restauración del Synergy College en Kyiv, a menudo regalaba su arte a familiares y amigos.
Su “don de artista” era lo que su madre llamaba cariñosamente su capacidad para dormir durante “larguísimos ratos”. Era hogareña y “más feliz cuando estaba rodeada de su familia y seres queridos”, dijo su familia en su obituario.
Lonnie, un amigo de la familia, contó a WCNC, afiliada de CNN, que Zarutska soportó bombardeos diarios en Ucrania y la agonía de no saber “si iba a vivir o respirar un día más”.
Huyó con su madre, hermana y hermano, encontró un hogar en Carolina del Norte y abrazó la vida en Charlotte. Asistió a Rowan-Cabarrus Community College y soñaba con ser asistente veterinaria.
“Ella a menudo cuidaba a las mascotas de sus vecinos, y muchos recuerdan con cariño verla pasearlas por el vecindario, siempre con su sonrisa radiante”, dijo su familia.
Zarutska trabajaba en una zona animada del South End, llena de cervecerías, complejos de apartamentos y cafeterías. La inauguración del sistema de tren ligero en 2007 ayudó a impulsar el auge del vecindario.
Había tratado de independizarse y estaba aprendiendo a conducir, dijeron. Mientras tanto, usaba el tren.
En EEUU llovieron las críticas contra los colectivos feministas, que mantuvieron silencio ante el atroz crimen. También los medios fueron cuestionados por su tímida cobertura del hecho.
Luego del conmovedor hecho, Trump sigue pidiendo mano dura contra el crimen y sustenta las promesas de envío de efectivos militares y agencias federales a ciudades gobernadas por los demócratas, a las que acusa de ser permisivos con el crimen. “La sangre de Zarutska está en las manos de los demócratas que se niegan a encarcelar a gente mala”, dijo el mandatario.