Crisis
Irán vive las protestas más multitudinarias contra el régimen, más de 600 manifestantes han perdido la vida
EFE e Infobae / Teherán
Las protestas iniciadas en Irán el 28 de diciembre de 2025 ya se han convertido en las más multitudinarias y con mayor número de fallecidos según organizaciones no gubernamentales de derechos humanos desde la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico en 2022.
Al menos 648 manifestantes han perdido la vida debido a la represión ejercida por las fuerzas de seguridad contra el movimiento de protesta que atraviesa el país, según datos difundidos el lunes por la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega.
La cifra, que corresponde a víctimas verificadas por la organización, podría ser considerablemente superior. Así lo advirtió el director de IHR, Mahmood Amiry-Moghaddam, quien afirmó que “la comunidad internacional tiene el deber de proteger a los manifestantes civiles contra la matanza masiva perpetrada por la República Islámica”, según declaraciones recogidas por la agencia AFP.
La ONG indicó que, de acuerdo con algunas estimaciones, el número de fallecidos podría superar los 6.000. No obstante, la entidad subrayó que el bloqueo de internet impuesto por las autoridades iraníes durante casi cuatro días dificulta “extremadamente” la verificación independiente de la información sobre víctimas, según explicó IHR a AFP.
A diferencia de 2002, estas manifestaciones han estallado por la inestabilidad económica, aunque han derivado en un movimiento político contra la República Islámica. En las protestas se han coreado consignas a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví, derrocada en 1979 durante la Revolución Islámica, o se ha pedido la "muerte del dictador".
Según datos de la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, hasta ahora hay más de 500 muertos, incluidos niños, y más de 10.000 detenidos, una cifra que Iran Human Rights (IHRNGO), eleva a 648 fallecidos hasta ahora.
En 2022, hubo al menos 476 muertos, según la misma ONG con sede en Noruega.
Impulsadas por comerciantes y sectores económicos afectados por la caída del rial, la moneda nacional, y la elevada inflación, miles de iraníes se han sumado a esta nueva oleada de protestas que se ha extendido por más de un centenar de ciudades.
Inflación anual superior al 42%
Irán tiene una inflación anual superior al 42% y durante 2025 la moneda iraní perdió un 69% de su valor frente al dólar, en un contexto en el que la economía iraní ha sido golpeada por las sanciones de Estados Unidos y de la ONU por su programa nuclear.
El líder supremo, Ali Jameneí, ha dicho que su país actuará contra "quienes cometen actos de vandalismo" y no tolerará a quienes actúen como "mercenarios para extranjeros", calificando a muchos de ellos de "alborotadores" y acusándoles de "complacer” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Hace diez días, Trump amenazó con acudir al rescate de los manifestantes si las autoridades iraníes disparaban contra ellos, y este lunes, el presidente estadounidense ha asegurado que los líderes iraníes le han llamado para negociar tras sus amenazas por posibles acciones militares por la violencia en las protestas.
Al igual que Estados Unidos, Israel ha mostrado su apoyo a los manifestantes, país que en junio de 2025 bombardeó instalaciones vinculadas a los programas nuclear y balístico de Irán, la conocida como ‘guerra de los 12 días’.
La represión de las manifestaciones está siendo severa y las autoridades han restringido el acceso a internet en todo el país, sin que sea posible conectarse a páginas o servicios de fuera de Irán.
Al respecto, Trump ha planteado el envío de satélites de la empresa Starlink, de Elon Musk, a Irán para que internet siga funcionando.
El detonante
Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre tras el colapso del rial iraní, que se desplomó a 1,42 millones por dólar estadounidense, marcando un mínimo histórico y acelerando la inflación. El alza en los precios de alimentos y gasolina generó un estallido social en dos mercados del centro de Teherán y se extendió a más de 280 localidades en 27 provincias.
La organización civil Human Rights Activists News Agency (HRANA) reportó que, solo en los primeros días, las fuerzas de seguridad respondieron con represión violenta, cortes de internet y amenazas de pena de muerte. Según la ONG hasta este lunes la cifra de muertos era de al menos 500.
El 29 de diciembre, después de que las protestas se propagaran, el presidente del Banco Central de Irán, Mohammad Reza Farzin, renunció a su cargo, mientras la policía utilizaba gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Un día después, el presidente iraní Masoud Pezeshkian se reunió con líderes empresariales y prometió atender los problemas económicos.
La violencia más intensa se vivió el 1 de enero en Azna, provincia de Lorestán, donde videos difundidos en línea mostraban objetos incendiados y disparos. Además, se reportaron muertes en las provincias de Bakhtiari e Isfahán, así como el asesinato de un voluntario de la fuerza Basij de la Guardia Revolucionaria.