2026-02-06

Ajuste

Dunn: “Sin reducción del gasto público y sin disciplina fiscal, no tendremos estabilidad permanente”

El exaspirante a la presidencia se refirió a las medidas económicas que deben recaer sobre el Estado, ya que, tras el levantamiento de la subvención a los carburantes, “la gente asume la medida y ya hizo su parte”.

“El problema no es que falte dinero, el problema es que sobra Estado y gasto público”. Con estas palabras, el exprecandidato a la Presidencia y asesor financiero, Jaime Dunn, manifestó que deben aplicarse nuevos ajustes y que, en esta oportunidad, estos deben realizarse en el propio Estado y ya no en la sociedad.

“Desde el liberalismo lo decimos claro: la libertad necesita un Estado austero, no un Estado obeso. Sin una reducción urgente del gasto público y sin disciplina fiscal, no lograremos una estabilidad permanente y, sin estabilidad, no hay futuro”, indicó Dunn en un video publicado en sus redes sociales.

El exaspirante de la Nueva Generación Patriótica hizo énfasis en que, durante años, “se infló la planilla del Estado” con el incremento de cargos, salarios, viajes, vehículos y ceremonias estatales, gastos que, según afirmó, “no generan ningún valor para la gente”.

Por otro lado, manifestó que, pese a levantar la subvención a los carburantes y generar un ahorro, “la gente asumió la medida y ya hizo su parte”.

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“Hoy, al reducir la subvención a los combustibles, el Estado ya ha comenzado a ahorrar. Además, el Estado cobra más impuestos porque los precios de la gasolina y el diésel reflejan los valores reales del mercado”, sostuvo Dunn.

“El Estado gana y la gente asume el peso de esa medida necesaria. Pero la gente ya hizo su parte; ahora le toca al Estado. No es justo que el peso del ajuste caiga solo sobre las familias, los transportistas, los pequeños negocios y los trabajadores. Si la subvención cayó sobre la gente, ahora el recorte debe caer sobre el Estado obeso”, agregó.

En su mensaje, planteó que con medidas como la reducción de la planilla estatal, la suspensión de transferencias a “empresas públicas deficitarias”, el recorte del 20% de la inversión pública, el cierre del Sedem y la reducción de “compras infladas” del Estado, se podría ahorrar hasta $us 5.000 millones y generar un superávit fiscal.

“Con lo que les acabo de decir, ahorramos más de $us 5.000 millones. Con eso no solo eliminamos el déficit fiscal, sino que generamos superávit, y ese ahorro debe volver a la gente en menos impuestos y más oportunidades”, explicó.

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