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Informe del Banco Mundial advierte contracción de 3,2% en Bolivia para 2026
La economía boliviana registrará una contracción de -3,2% en 2026, según el informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe publicado por el Banco Mundial (BM). No obstante, el organismo señala que la situación podría revertirse en 2027, con un crecimiento estimado de 4%.
El informe indica que, tras crecer 3,7% en 2022 y desacelerarse a 2,5% en 2023, la economía boliviana entró en terreno negativo en 2024, con una caída de -1,1%. La contracción se profundizó en 2025 (-2,1%) y alcanzará su punto más crítico en 2026, con una disminución de -3,2% del PIB.
Este desempeño contrasta con el de otros países de la región, que, aunque muestran ritmos moderados, mantienen tasas de crecimiento positivas. En este contexto, Bolivia se distingue por atravesar una recesión prolongada, reflejo de un deterioro más estructural de su economía.
Crecimiento lento en América Latina y el Caribe
"América Latina y el Caribe (ALC) crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025. El crecimiento para 2027 se proyecta en un 2,4%. Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo", indica la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe.
El informe sostiene que, con las políticas adecuadas, la región puede reorientarse y aprovechar sus recursos naturales, su potencial energético y su impulso reformador para crear empleos de calidad y fomentar un crecimiento más inclusivo y productivo. "América Latina y el Caribe cuenta con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad", afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
El gasto de los consumidores continúa apoyando el crecimiento, aunque de manera modesta. La inversión sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil, en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelere, y la incertidumbre en la política comercial persista. Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria. Estos factores ejercen una presión adicional sobre gobiernos que ya operan bajo estrictas restricciones fiscales. Los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo.
Restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad son tareas esenciales. La región cuenta con fortalezas estratégicas sobre las cuales construir: aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un impulso reformador que va ganando terreno. Aprovechar estos activos para impulsar el crecimiento y crear empleos de calidad requerirá construir bases técnicas y empresariales para una competitividad sostenida.
En toda la región, algunos gobiernos están recurriendo a la política industrial para aprovechar este potencial. El informe sostiene que la efectividad de cualquier estrategia de este tipo dependerá de sentar primero las bases correctas. "Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer", señaló William Maloney, economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
Para construir esta base, el informe destaca cuatro recomendaciones:
- Cerrar las brechas de habilidades mediante la educación, la formación técnica y el desarrollo gerencial.
- Ampliar el acceso al financiamiento y fortalecer los marcos de insolvencia para que las empresas puedan asumir riesgos y crecer.
- Profundizar la integración comercial para impulsar la competitividad y la adopción de tecnología.
- Fortalecer la capacidad institucional para diseñar políticas que puedan identificar fallas del mercado, ajustar el rumbo y mantener los resultados.