2026-04-13

Hungría

Viktor Orbán, creador de la "democracia iliberal", pierde el poder en las urnas

Durante los últimos 16 años transformó a Hungría, que pertenece a la Unión Europea desde 2004, en un sistema "híbrido", mientras que se convertía en todo un referente de los "soberanistas" de Europa y del mundo entero.

EFE / Budapest

El ultranacionalista Viktor Orbán, creador de la "democracia iliberal" de Hungría, deberá abandonar el poder tras 16 años ininterrumpidos al perder este domingo las elecciones legislativas frente al opositor partido conservador Tisza.

Durante los últimos 16 años transformó a Hungría, que pertenece a la Unión Europea desde 2004, en un sistema "híbrido", mientras que se convertía en todo un referente de los "soberanistas" de Europa y del mundo entero.

Orbán apareció en la política a finales de los años 1980 como un joven líder liberal y fue en las siguientes casi cuatro décadas y media el político más determinante y poderoso del país centroeuropeo.

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En 1988, teniendo sólo 25 años, exigió en público la retirada de las tropas soviéticas de la entonces Hungría comunista, aunque como primer ministro en los últimos 15 años era el líder comunitario mejor aliado de Moscú.

Desde 2010, Orbán gobernaba el país con mayorías de dos tercios e impulsó lo que él mismo denomina una "democracia iliberal".

Orbán fundó en 1988 el Fidesz, partido con el que entró en el Parlamento de Hungría al ganar un escaño en las primeras elecciones democráticas de 1990.

Tras una primera etapa como primer ministro entre 1998 y 2002 al frente de una coalición tripartita, regresó al poder en 2010 con una mayoría cualificada que le permitió aprobar una nueva Constitución y una batería de reformas.

Según sus críticos, estas medidas han debilitado la separación de poderes, limitado la libertad de prensa y reforzado el control del Ejecutivo sobre instituciones clave.

Desde entonces, el Fidesz ha ganado otras tres elecciones (2014, 2018 y 2022), siempre con amplias mayorías, también por haber reformado varias veces las leyes electorales en su favor.

Ese dominio parlamentario le permitió a Orbán controlar estructuras del Estado, incluido el Tribunal Constitucional, siempre con el respaldo de medios de comunicación estatales y también privados gestionados por empresarios cercanos.

Su modelo de iliberal, contrario al liberalismo político tradicional, intolerante con la inmigración y defensor de valores conservadores y cristianos, es aclamado por formaciones soberanistas en Europa y fuera de ella.

Por eso, mantiene una estrecha sintonía con Donald Trump, a quien apoyó en las elecciones de Estados Unidos en 2016 y 2020, y volvió a felicitar tras su elección en 2024 asegurando tener "grandes planes".

Orbán también defiende la necesidad de un "nuevo orden mundial soberanista" y llama a un "renacimiento de la derecha en Europa", pidiendo alianzas entre líderes de la derecha europea como la italiana Giorgia Meloni y la francesa Marine Le Pen.

Crítico de Bruselas, a la que acusa de actuar como un "imperio" que abusa de su poder, denunció sus políticas en materia de inmigración y género, y abogó por reformar la UE para devolver competencias a los Estados nacionales.

Su enfrentamiento con las instituciones europeas y con lo que llama "burócratas de Bruselas" derivó en la congelación de miles de millones de euros en fondos por preocupaciones sobre corrupción y Estado de derecho en Hungría.

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Desde 2015 Orbán venía vinculando la llegada de refugiados con el terrorismo, defendía el uso del Ejército para frenar la llegada de inmigrantes ilegales y promovía "consultas populares" con preguntas sesgadas que sugerían que los migrantes ponen en peligro el trabajo y la cultura húngara.

Orbán presenta su acción política como una "lucha" constante para defender la nación y la Europa cristiana frente a amenazas externas.

Desde la invasión rusa de Ucrania, en lugar de mostrar su apoyo al país vecino invadido, Orbán vetó y frenó cuando podía cualquier ayuda militar y económica para Kiev.

Inicialmente, alegaba un supuesto maltrato de la minoría magiar en Ucrania, aunque en los últimos meses habló directamente de un supuesto intento de Bruselas y de Ucrania de arrastrar a Hungría a la guerra.

Más allá de la política, el fútbol es una de las grandes pasiones de Orbán desde la infancia que pasó en Felcsút, su aldea natal, donde descubrió su afición por ese deporte que llegó a jugar hasta en segunda división.

Ya como primer ministro, ordenó la construcción de un estadio desproporcionadamente grande en esa pequeña localidad.

El largo mandato de Orbán, casado y padre de cuatro hijos adultos, ha estado acompañado de reiteradas acusaciones de corrupción que afectan a su entorno más cercano.

La Oficina Antifraude de la Unión Europea (OLAF) relacionó a su yerno con prácticas corruptas en el uso de fondos comunitarios.

La Comisión Europea mantiene congelados fondos a Hungría por preocupaciones sobre corrupción y deriva autoritaria, y el país figura entre los peor situados de la UE en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.

Si bien Orbán y su entorno rechazan todas las acusaciones, lo cierto es que su propio yerno ha acumulado una fortuna de varios cientos de millones de euros, mientras que su mejor amigo de la infancia, el antiguo gasista y fontanero Lorinc Mészáros, es hoy el hombre más rico del país con una fortuna milmillonaria.

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