2026-04-23

Día del Libro

Bolivia todavía prefiere el libro físico frente al avance digital y tecnológico

Las librerías y los puestos callejeros en La Paz mantienen su encanto y aún resultan atractivos para quienes buscan títulos nuevos, autores clásicos, o novelas.

Gabriel Romano Burgoa / EFE / La Paz

Los hábitos de lectura en formato físico se mantienen vigentes en Bolivia pese al avance de la digitalización y la inteligencia artificial, que empiezan a disputar tiempo y atención frente al libro tradicional, que tiene en los libreros a sus principales aliados en la formación de nuevos lectores.

Al conmemorarse este jueves el Día Internacional del Libro, las librerías y los puestos callejeros en La Paz mantienen su encanto y aún resultan atractivos para quienes buscan títulos nuevos, autores clásicos, o novelas con historias que generan una identificación casi inmediata.

"El lector boliviano todavía mantiene el gusto por el libro físico", dijo a EFE el presidente de la Cámara Departamental del Libro de La Paz, Carlos Ostermann, cuya entidad agrupa a los propietarios de librerías de esa región boliviana.

Ostermann consideró que el libro tiene un carácter "pragmático" y, a la vez, "romántico", al tratarse de un objeto al alcance de la mano que se puede hojear, revisar y transportar con facilidad, una experiencia que difícilmente puede transmitir un texto en el teléfono móvil, una tableta o un ordenador.

Para ese librero, con más de 30 años en la actividad, en Bolivia se refleja algo que ocurre en el resto del mundo: "Se está queriendo romper ese vínculo con las computadoras y los teléfonos para que (las personas) vuelvan al papel y al lápiz".

A esto se suma la labor de los libreros, que Ostermann define como un trabajo "único e indispensable" y una guía para quien desea tener éxito en su búsqueda y que, por la relación "cara a cara", nunca podrá ser reemplazada.

La expansión de la digitalización y la inteligencia artificial han ganado algo de terreno en Bolivia afectando la venta de libros, si bien esta aún se sostiene, en parte porque muchos no están habituados a la compra en línea o porque las grandes editoriales añadieron atractivo a los textos, según el librero.

"Si un librero no innova y tiene lo mismo, se hace más dificultoso vender, se trata de crear o morir", señaló a EFE Enrique Muñoz, vicepresidente de una asociación de libreros que trabajan en el centro de La Paz.

Muñoz mencionó que los hábitos han cambiado con el avance de la tecnología, pero que, pese a todo, "la gente prefiere leer de manera física" como parte de una "tradición" difícil de modificar.

Muchos jóvenes, contó, utilizan formatos digitales para leer textos sobre sus carreras, pero recurren al libro físico por interés personal con novelas de la plataforma de escritura para jóvenes Wattpad, textos de crecimiento personal o clásicos de Séneca, Marco Aurelio o Nietzsche, que mantienen vigencia.

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La lectura en Bolivia ha sido impulsada durante varias décadas por las ferias del libro que se realizan anualmente en ciudades como La Paz, Santa Cruz, Cochabamba o El Alto, con espacios especialmente dedicados a las nuevas generaciones.

Uno de los desafíos para los libreros es que la lectura no solo se asocie con la formación educativa o a la vida productiva, sino pase a formar parte del tiempo libre de las personas, compitiendo con la industria del entretenimiento.

Un reporte del privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que las importaciones de libros en los últimos diez años alcanzaron los 141 millones de dólares, con proveedores principalmente de Brasil (17 %), Argentina (16 %) y China (13 %).

Además, según una encuesta realizada en 2022 por Captura Consulting, el 55 % de los bolivianos leyó al menos un libro el año previo, mientras que los géneros más demandados fueron las novelas románticas (15 %), la ciencia ficción (13 %) y los textos educativos (12 %).

El Día Internacional del Libro fue instituido por la Unesco en 1995 porque coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

 

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