Reconocimiento
Studio Ghibli, la animación que vive en la memoria de generaciones
EFE / Tokio
'Mi vecino Totoro' ('My neighbor Totoro'), 'El chico y la garza' ('The boy and the heron') o 'El viaje de Chihiro' ('Spirited away') son ya clásicos del estudio de animación japonés Studio Ghibli que viven en la memoria de varias generaciones, una trayectoria reconocida este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.
El gigante japonés de la animación nació en 1985, cuando el ilustrador y dibujante de mangas Hayao Miyazaki y su buen amigo Isao Takahata decidieron cambiar las normas de la industria y fundar un pequeño estudio desde el que se hiciera cine de autor.
La obra del Studio Ghibli, que en su momento supuso una revolución tanto en la animación japonesa como en la occidental, atesora trabajos tanto para niños como con lectura para adultos, y temas que van desde la ecología hasta el belicismo.
Son unas veces mezcla de culturas y estilos artísticos diferentes; otras, irradian pura fantasía de la mitología japonesa en una visión atemporal, que no distingue presente, pasado y futuro.
Y de caracteres variopintos, pasando por el gigante Totoro hasta el ingeniero aeronáutico nipón protagonista de 'El viento se alza' ('The wind rises', 2013), pero también con mucha presencia de protagonistas femeninas.
A pesar de que 'Nausicaä del Valle del Viento' (Nausicaä of the valley of the wind'), un manga de Miyazaki que él llevó al cine en 1984 y lo convirtió en una celebridad, se considera una película de Ghibli, la primera cinta realizada y producida por el galardonado estudio fue 'El castillo en el cielo' ('Castle in the sky', 1986).
Pero el verdadero éxito del estudio llegó en 1988 con el estreno de 'La tumba de las luciérnagas' ('Grave of the fireflies'), uno de los filmes más adultos de Takahata, y del mucho más amable 'Mi vecino Totoro' ('My neighbor Totoro'), de Miyazaki.
En este contraste reside la dualidad del galardonado estudio: una casa donde han convivido la fantasía de la que siempre ha hecho alarde Miyazaki hasta las obras más intimistas y personales de Takahata, sin que por tanto los dos maestros hayan quedado encasillados.
La creatividad de Ghibli ha sido reconocida en diversas ocasiones, incluyendo el premio a Mejor Película de Animación en los Óscar a 'El chico y la garza' ('The boy and the heron') en 2024.
'El viaje de Chihiro' ('Spirited Away', 2001) obtuvo también el galardón a la Mejor Película de Animación, al que se suma un premio honorífico a Miyazaki en 2014 por toda su carrera.
A estos se suma la Palma de Oro de Honor del Festival de Cannes, concedida a Ghibli en 2024, y el primer galardón concedido a una institución en la historia del certamen.
Fue Goro Miyazaki, hijo del gran Hayao, quien recogió el premio en representación de un artista poco dado a viajar.
Además de los galardones y de las expectativas que genera cada película, cortometraje y serie salido del estudio, el parque temático inspirado en las películas de Ghibli se ha convertido desde su apertura en 2022 en un ansiado centro de peregrinación para sus seguidores más fieles.
El 'Ghibli Park', que limita la entrada de visitantes a unos miles al día, homenajea a los filmes del estudio donde la magia es central y fue completado en 2024. Incluye zonas expositivas, tiendas, restaurantes e incluso objetos como el Citroën 2CV utilizado por Hayao Miyazaki, expuesto en el Ghibli Warehouse desde enero de 2025.
Pero más allá de peluches, parques de atracciones y museos, el futuro de Ghibli como estudio creativo parece incierto con Miyazaki habiendo cumplido 85 años y sin una plantilla clara de herederos.