viernes 3 de abril de 2026

La Fiesta de América

El retorno a la competencia con Uruguay campeón

El 6 de enero cuando se enfrentaron Argentina y Chile, se dio el primer cambio en las competencias oficiales sudamericanas. A los 44’ del primer tiempo, el chileno Moisés Avilés le dejó su lugar a Enrique Sorrel.

Luego del cruce entre argentinos y uruguayos en la final de la Copa Mundial de la FIFA 1930, donde los uruguayos se llevaron el título en el Estadio Centenario de Montevideo, la Copa América se tomó una pausa debido a las polémicas entre ambas selecciones.

Volvió en 1935 con Lima como sede central y la particularidad de que, para mantener un tono más neutro y menos nacionalista, ninguna de las selecciones rioplatenses llevó su camiseta oficial, Uruguay utilizó una camiseta roja con detalles blancos y Argentina una toda blanca.

Uruguay se consagró campeón, dejando a la Argentina en el segundo lugar tras derrotarla por 3 a 0.

La elección de Lima como sede, coincide con los festejos de los 400 años de la fundación de la capital de Perú.

Perú venció a Chile 1 a 0 con la particularidad que ambos equipos utilizaron camisetas blancas. Aprovechando la coincidencia los futbolistas se tomaron, ambos equipos juntos, la tradicional foto de equipo previa al partido.

El 6 de enero cuando se enfrentaron Argentina y Chile, se dio el primer cambio en las competencias oficiales sudamericanas. A los 44’ del primer tiempo, Moisés Avilés le dejó su lugar a Enrique Sorrel, el cambio fue fácil de identificar porque Sorrel usaba una boina blanca, en épocas que los árbitros dirigían a los gritos y no existían los carteles con indicaciones.

Herminio Masantonio, de Argentina, fue el goleador del torneo con cuatro tantos, uno a Chile y tres a Perú. Masantonio sumó 21 goles en 19 partidos con la selección, uno de los promedios más altos de la historia de la Albiceleste.

Uruguay y Argentina se ganaron en este torneo el derecho a participar de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, pero ninguna de las selecciones pudo enviar planteles por problemas económicos. En su lugar viajó Perú, que derrotó a Finlandia y a Austria, por ese entonces una potencia futbolística, sin embargo, por incidentes que nunca quedaron claros, el COI hizo repetir el juego entre peruanos y austriacos a puertas cerradas, provocando la posterior renuncia del equipo sudamericano.