martes 16 de julio de 2024

La Tribuna

Bolivia intenta, pero no basta con lo que tiene

Nuestra Selección no tiene un jugador referente, aquel con el que se identifique lo mejor de Bolivia como equipo. El último jugador referente fue Marcelo Martins.
jueves 13 de junio de 2024

Una dura realidad es la que nos espera con nuestra Selección en la Copa América 2024. Y es que las diferencias son tan marcadas entre nuestro equipo con el mundo futbolístico a nivel profesional que no encontramos un argumento para tratar de darle una solución. Pobreza absoluta de rendimiento, de estado físico, de trabajo deportivo, ni qué decir de fuerza mental. A eso podemos sumar la falta de formación, de tener competencias en las categorías de división inferior; de un campeonato profesional acorde a un nivel internacional y así podríamos enumerar los problemas de fondo y forma de nuestro balompié y seguro nos extenderíamos hasta volver esta columna de opinión en un texto tedioso y cansador.

Sin embargo, tenemos que refugiarnos en las acostumbradas excusas para alimentarnos nosotros mismos de la mediocridad de nuestro fútbol, reflejada en los juegos de nuestra Selección a nivel internacional. Bolivia a través de su seleccionado, es el reflejo claro de no saber a qué quiere jugar. Si quiere ser incisivo, no demuestra intensidad. Si quiere ser defensivo, no tiene buen trabajo, su sistema es deficiente y falto de capacidad. Si quiere ser un equipo atacante, ahí si estamos perdidos en extremo. Entonces vuelve la pregunta ¿Qué esperamos de nuestra Selección?

Escuchamos a los analistas deportivos más entusiastas decir: “La Selección ha mostrado una mejora sustancial”, “es un equipo que muestra más actitud”, “esta Selección tiene futuro”, “no sabemos para cuándo, pero hay ganas”. Los resultados son los mismos; seguimos perdiendo. No hay rival serio al cual podamos hacerle daño. Errores, distracciones, fallas en salida, defensa mal parada, marcadores rebasados en todas las líneas. Una mentalidad de reaccionar tardíamente ante un resultado adverso. Jugadas a balón detenido totalmente desperdiciadas. Un ataque completamente nulo, ineficaz y notoriamente falto de jerarquía. ¿Habrá futuro?

Lo del  miércoles en Filadelfia fue como un examen muy claro de lo que es la Selección Boliviana. Un equipo que intenta poner ganas, pero no basta. Una selección que pretende tener una propuesta futbolística, pero no llega siquiera al 30 por ciento de la exigencia internacional. El trabajo de un técnico que por lo que tiene y con quienes cuenta aún no define el sistema de juego que le de una identidad de equipo futbolístico a un nivel competitivo. Para muchos jugadores que forman parte de este ciclo, jugar partidos amistosos defendiendo a La Verde es muy difícil. Disputar compromisos oficiales es un verdadero suplicio. ¿Qué esperar de ellos en la Copa América?

El amistoso con Ecuador fue productivo para Bolivia desde el punto de vista del poder de reacción que puede tener cuando se va perdiendo. Lamentablemente, no basta; la exigencia del fútbol moderno hoy demanda de múltiples factores: físicos, técnicos, tácticos, de conceptos, de ideas, de preparación deportiva, de trabajo psicológico, de actitud, de aptitud, de decisión y resolución mental. ¿Nuestra Selección Boliviana, tendrá algo de eso?

Este sábado, Bolivia jugará otro partido de preparación en EEUU antes del debut en la Copa América. El rival de turno será Colombia, equipo más fuerte y exigente que Ecuador. Ahí el técnico Zago debe alinear a su equipo titular; aquel con el que vaya a enfrentar al seleccionado estadounidense en el debut copero. Esperamos todos una mejora de nuestro equipo. Con todos los argumentos que aquí detallamos es verdaderamente muy difícil. La diferencia con el resto de las selecciones es abismal. ¿Qué nos espera en el torneo?

¿Referente?

Nuestra Selección no tiene un jugador referente, aquel con el que se identifique lo mejor de Bolivia como equipo. El último jugador referente fue Marcelo Martins. Lo destaco, pues la referencia viene de quién hace goles y gana partidos. De los jugadores que generan peligro y son determinantes para lograr victorias; aquellos que consolidan futbolísticamente el trabajo, el proceso y cumplen los objetivos. Bolivia no tiene a nadie. Usted amable lector ponga un nombre, busque entre los convocados, que sea titular y sea hombre de ataque. Analícelo y se dará cuenta que tengo razón. ¿Podrá nuestra Selección hacer pie en la Copa América sin un jugador referente?

Estoy seguro que la Selección Boliviana sí tiene un buen medio campo. Jugadores que además pasan por un buen momento futbolístico; lamentablemente, no basta. Se necesita contar con buenos delanteros y ese es un detalle que entristece profundamente. En Bolivia nadie quiere ser delantero. Nuestros defensores no pasan un buen momento. El ritmo exasperantemente lento de nuestro fútbol, terminó con matar cualquier sistema defensivo. Hoy es un verdadero dolor de cabeza. Involución en todo sentido.

Nuestros 3 arqueros de Selección son muy buenos y es otro punto para destacar. Un puesto siempre expuesto a la crítica y sin margen de error. Viscarra y Lampe garantía en el pórtico de Bolivia. A eso sumamos a Gustavo Almada el tercer guardameta que se alista para ser tomado en cuenta, en caso de presentarse imprevistos.

En fin, así llega la Selección Boliviana a la Copa América.

Luego vendrá la evaluación final. De momento y con tantos imponderables expuestos en este texto, preguntarnos una vez más. ¿Tenemos un futbol pobre o un pobre fútbol?

De un fútbol pobre, puede salir una selección rica en ambición, en pundonor deportivo, en mentalidad ganadora, en carácter, personalidad, talento individual que marque diferencia cuando no hay capacidad colectiva, Deseos de superación para salir de la “pobreza”.

De un pobre fútbol, solo saldrá una pobre Selección, en todo sentido.

De momento Bolivia intenta, pero no basta.