viernes 10 de abril de 2026

Polémica

Murillo y Lizárraga se enfrascan en una guerra de acusaciones sobre Andrónico, Lanchipa y hasta de un supuesto caso montado

Luego de las revelaciones de la exministra de Jeanine Añez, Murillo le respondió. Aseguró que miente y que está "descalificada".
Murillo y Lizárraga, exministros de Jeanine Añez: Fotos: ABI
Murillo y Lizárraga, exministros de Jeanine Añez: Fotos: ABI

Luego de las declaraciones de la exministra de Comunicación de la gestión de Jeanine Añez, Roxana Lizárraga, contra el exministro de Gobierno, Arturo Murillo, éste le respondió a través de la red X y dijo que “miente” y la tildó de estar “descalificada” para acusarlo.

Entre varios temas que trató en una entrevista con Erbol, Lizárraga afirmó que el fiscal general Juan Lanchipa -elegido en el cargo durante el gobierno de Evo Morales-, en 2019, "se puso al servicio del Gobierno transitorio”, y "por ello eso es que el fiscal se quedó en el gobierno de transición".

En su respuesta, Murillo sostiene que “Lizárraga, ¿no sabe que al fiscal general se lo elige por 2/3 en la asamblea? ¿Tampoco sabe que para destituirlo se necesita un juicio de responsabilidades, además de 2/3 en la asamblea? Su ignorancia es atrevida”.

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La exministra Lizárraga también sostuvo que Andrónico Rodríguez era uno de los dirigentes a quien presionaba Morales para generar el escenario de conflictividad. A pesar de ello, la exministra señaló que Andrónico aceptó reunirse con ella en un hotel de la calle Sucre. Él no quiso la presencia de Jeanine Añez ni de Arturo Murillo, indicó. 

De acuerdo con Lizárraga, Rodríguez le dijo que había presión para tomar las armas, pero también muchos no querían que corra sangre, sino que haya paz. Andrónico, según Lizárraga, aceptó tener otra reunión con el entonces ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, pero no así con Murillo ni con Añez.

Sobre el tema, Murillo aseguró: “Andrónico habló en varias ocasiones conmigo". Agregó, que el ahora presidente del Senado "seguramente lo negará". "Es más, le pagamos pasajes en Boa para ir a La Paz, se lo recogió y protegió porque estaba muy asustado, y nosotros queríamos detener los conflictos. Él fue una ficha importante dentro de las negociaciones. No fue fácil porque tiene la escuela de Evo y sabe camuflarse muy bien”.

También denunció que Murillo “le montó un caso a Justiniano”, relacionado al proceso judicial denominado La Manada, donde había sido abogado.

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“La acusación de un caso montado contra Justiniano es totalmente falsa. Él fue sustituido porque se creía el presidente. Hacía lo que quería sin informar a la presidenta y además ni siquiera le contestaba el teléfono”, respondió Murillo.

Lizárraga actualmente vive en Estados Unidos como exiliada y enfrenta procesos judiciales que considera parte de una persecución política. Por su parte, Murillo está preso en EEUU, donde recibió una condena de 70 meses de prisión dentro de un juicio por lavado de dinero y soborno.

Según las denuncias en 2020, el entonces ministro de Gobierno adquirió con sobreprecio un lote de gases lacrimógenos de la empresa Cóndor, a través de la intermediaria norteamericana Bravo Tactical Solutions LLC (BTS).

En la entrevista, Lizárraga también afirmó que consiguió celulares que contenían conversaciones de exministros de Evo Morales, como Juan Ramón Quintana, y cuyo contenido demostraban un “fraude electoral en 2019”.

“Los celulares que menciona, si los entregó, no tenían nada que podría servir para abrir un caso contra Evo Morales o Quintana", replicó Murillo.

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La exministra también sostuvo que decidió renunciar en enero de 2020 “porque el Gobierno transitorio perdió el rumbo y muchos del gabinete decidieron velar por sus bolsillos, antes que cumplir el mandato de ir a elecciones transparentes”.

Pero Murillo, en su respuesta, afirma que “Lizárraga jamás renunció”. “Se le pidió su renuncia por realizar más de seis viajes a Miami con recursos del Estado a visitar, sin permiso de Presidencia, a su íntimo amigo, quien trataba de dar órdenes en nuestro gobierno, el mismo que fue patrocinador de Lizárraga”.

“Éste amigo íntimo tiene hoy a su socio, el exembajador Rocha, en el mismo edificio en el que me encuentro. Rocha fue el impulsor de la campaña de Evo cuando dijo que votar por él era votar por el narcotráfico. Gracias a él llegó a la presidencia. Qué triste es ser el tonto útil”, prosiguió.

Al final, en su declaración Murillo escribió que “no por estar preso" permitirá que nadie, mucho menos "gente descalificada como Lizárraga, mienta" sobre él. "Seguramente su íntimo amigo le dictaba todo lo que dijo en la oreja mientras la entrevistaron”, expresó. 

“Estoy pagando por un error cometido por un bien mayor, que en su momento lo explicaré con toda claridad y transparencia. No estoy orgulloso de esto, ya pedí disculpas, pero jamás me callarán”, indicó Murillo en su nota publicada en X.

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