miércoles 1 de abril de 2026

Al menos tres momentos grafican el distanciamiento entre Morales y el Presidente

Evo eligió a Arce como candidato y sembró el origen de la fractura azul

Morales dio su voto de confianza a su otrora ministro de Economía, para ser el candidato presidencial del Movimiento Al Socialismo, a finales de enero de 2020.
Morales presenta a Arce como candidato del MAS, en enero de 2020. Foto: Evo Morales (Facebook)
Morales presenta a Arce como candidato del MAS, en enero de 2020. Foto: Evo Morales (Facebook)

Evo Morales, expresidente y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), eligió en Argentina a Luis Arce como candidato a la Presiencia para los comicios de 2020, por encima de David Choquehuanca, quien contaba con respaldo en Bolivia. Con esa elección, según militantes del propio partido, se sembró el origen de la fractura en esta fuerza política. 

A partir de ese episodio, y tras volver el partido azul al poder, hubo al menos tres momentos de la actual gestión gubernamental que marcaron el distanciamiento entre el Presidente y el líder masista.

De acuerdo con Volveremos y seremos millones, libro autobiográfico de Morales, tras debatir con representantes de las organizaciones sociales en Argentina, durante su exilio en 2020, “se ha impuesto para presidente Luis Arce Catacora”.

“Con Lucho (Arce), no van a decir que el candidato a presidente del MAS-IPSP no llega más allá de las organizaciones sociales. Es un candidato también para las ciudades (…)”, señala Morales en el libro. 

No obstante, en Bolivia, antes de esa cita, los sectores sociales, que son base del MAS, proclamaron como candidato a presidente a David Choquehuanca. Precisamente, se anota ese episodio como la génesis del quiebre entre las organizaciones sociales (bases del partido) y la directiva nacional del MAS, presidida por Morales, quien entonces estaba en el exilio. “Allá (en Argentina) Evo Morales rechaza la postura de las organizaciones y elige a Luis Arce Catacora”, apuntó Fidel Surco, en entrevista con Visión 360. 

Tras cuatro años de gestión, la elección del binomio Arce-Choquehuanca derivó en distanciamiento al interior del instrumento político. Analistas consultados por este medio consideran que la ausencia del mandatario para el recibimiento a Morales cuando retornó de Argentina, la negativa de cambiar ministros en el Gabinete, y su oposición a ser “títere” del jefe del partido azul fueron los momentos bisagra que generaron la fractura.

Las ausencias

El 9 de noviembre de 2020, un día después de la investidura de Luis Arce y David Choquehuanca, Evo Morales volvía a suelo boliviano, pero Arce no lo esperó en el lado boliviano, a diferencia de sus acólitos. Para la diputada “arcista” Deisy Choque, el distanciamiento en el MAS ocurre desde que Morales no consigue ser candidato a senador en los comicios de 2020, y la separación entre ambos comienza a generarse desde su mismo retorno al país.

“Si fijamos el mismo hecho de cuando Evo Morales llega de Argentina, ya no invita a Luis Arce al acto. Los días en los que él va a hacer posesión, él convoca también para su llegada, convoca a dirigentes para que vayan a la frontera con Argentina, en vez de que estén apoyando la posesión del Presidente. Entonces, yo creo que en ese momento Evo Morales ya estaba dolido con el Presidente”, comentó Choque a este medio. 

Por su parte, el diputado “evista” Héctor Arce considera que el distanciamiento ocurre gracias al mandatario, y desde su primer día de gestión, con hechos como no haber recibido a su antecesor en el cargo, luego de su retorno después de un año de exilio.

“Eso empieza desde el primer día que Lucho jura como presidente. A partir de ese día, Lucho Arce  empieza a distanciarse del MAS, de la dirigencia del MAS y del hermano Evo Morales. Lucho jura el 8 de noviembre de 2020, el presidente (Alberto) Fernández lo trae al hermano Evo Morales y nos lo entrega en la frontera con Argentina, en Villazón, y Arce no va a recibirlo. Otro momento es el 11 de noviembre, realizamos una concentración grande en el aeropuerto de Chimoré, y tampoco va. Y es a partir de ahí que Arce nunca escucha sugerencias, propuestas, y se aleja”, afirmó.

Organizaciones evistas efectúan una marcha hacia La Paz. Foto: RKC

Cambio de ministros

Una de las más grandes críticas al gobierno de Arce por parte del “evismo” es que no renovara su Gabinete ministerial, especialmente las carteras que conforman el denominado “Gabinete Político”.

“Todo se termina ahondando en el momento en el que el Presidente decide no colocar de ministro a (Carlos) Romero ni a (Juan Ramón) Quintana ni a nadie de sus muy cercanos de Evo Morales por el pedido que hacen las organizaciones matrices en un ampliado que se realiza en La Paz. Y sacan una resolución el Pacto de Unidad, indicando que no quieren ni a Romero ni a Quintana ni a ninguno cercano a la anterior gestión como ministro. Obedeciendo aquello, el Presidente no posesiona a ninguno de ellos en el Gabinete y es otro de los motivos por los que se genera ese resentimiento”, acotó Choque. 

Para el analista Pedro Portugal, la relación entre el mandatario y el líder del MAS comienza a “envenenarse” cuando Arce no cede a la censura del exmandatario contra sus ministros, manteniéndolos en sus cargos.

“Evo Morales se pronunció muchas veces para cambiar ministros, empezó a censurar a algunos ministros como si fuera la voz del monarca, y que el servidor tenía que obedecer. Algunos cayeron en desgracia como el ministro del Interior (de Gobierno), (Eduardo) Del Castillo. Esto es bastante sintomático, porque en situaciones como la de Bolivia, el Ministro del Interior es la bisagra que permite el poder real y la relación entre el aparato político propiamente dicho y los otros movimientos sociales y el mundo político del país. Para él, era vital tener como Ministro del Interior a alguien de su propia confianza; al haber negado el presidente Arce ese cambio fue cuando empezó a envenenarse”, sostuvo.

Cabe recordar que ministros como Del Castillo o Iván Lima (Justicia), entre otros, fueron criticados por el líder del MAS y por otros sectores sociales afines al exmandatario. Del Castillo incluso fue censurado, en junio del año pasado, por la Asamblea Legislativa, luego de muchas solicitudes de interpelación. Sin embargo, a los dos días, Arce volvió a posesionarlo en el cargo.

Arce emitió un mensaje en el que apunta directamente a Morales. Foto: Captura

“No acepté ser títere”

“Aquí estoy, Evo. No me escaparé. Y si quieres solucionar un problema que tienes conmigo, porque no acepté ser títere tuyo, vente, aquí te espero”. Esta fue una de las frases más destacadas del mensaje presidencial, emitido el domingo 15 de septiembre. Arce dedicó un mensaje de poco más de 10 minutos contra el exmandatario y contra las movilizaciones contra su gestión.

Para el diputado Arce, el mensaje del jefe de Estado representó un “acto de cobardía”, en el cual evidenció “su fracaso en gestión y liderazgo”. Cuestionó, además, las ausencias del vicepresidente David Choquehuanca, así como del secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, y de sus ministros.

“El mensaje del domingo no lo acompaña Choquehuanca, no está Huarachi de la COB. En un mensaje tan importante deberían estar. No están sus ministros (...). Eso es absolutamente notorio, el distanciamiento entre ellos; por otro lado, se lo nota muy nervioso, desesperado. Por otro lado, persuade a Evo Morales, que calme sus marchas y demás, pero también lo amenaza, utiliza un tono amenazante, no sé si para mandarlo a prisión”, remarcó el parlamentario.

Según Portugal, el quiebre al interior del partido se dio debido a que Morales vio que Arce “no le rendía pleitesía” y tampoco acató lo importante para él, que era tener funcionarios en puestos clave, tal como fue la negativa a incluir a la gente de confianza del líder del MAS en el Gabinete.

“El verdadero quiebre lo veo cuando Evo Morales vio no solamente que Arce no le rendía la pleitesía que quería merecer, ni seguía sus órdenes, sino que no acataba aquello que es indispensable en la administración de un aparato, que es tener funcionarios en puestos clave, y de ahí se fue envenenando más y más la situación hasta llegar a la situación actual”, dijo el analista.

Morales definió a inicios de 2020, desde Argentina, que Arce y Choquehuanca sean los candidatos por el partido azul, de cara a los comicios de ese año, marcados por la pandemia del Covid-19. Arce ganó la Presidencia con el 55,1%  y fue posesionado el 8 de noviembre de ese año.

Hasta ahora pasaron cuatro años, que fueron marcados por el deterioro de la relación entre ambos líderes.  Para el diputado Arce, la relación entre ambas facciones del MAS es irreconciliable. “Ya existen diferencias ideológicas marcadas con Lucho Arce, que se ha derechizado”, finalizó el legislador.

Arce y Morales fueron los protagonistas del quiebre en el instrumento político. Foto: APG

Punto de vista

Pedro Portugal, analista: "Fue un quiebre por apreciación errónea de Evo Morales"

Ha sido un quiebre progresivo, consecuencia de una apreciación errónea de la situación política que ha tenido Evo Morales y de la calidad de personas con las que cuenta. En la mente de Evo Morales estaba siempre retornar al poder y seguramente buscaba la manera más fácil y más adecuada. Es posible que en sus cálculos estuviese poner de presidente a alguien que pudiera facilitar ese retorno incluso antes de los períodos legales.

En la imaginación de Evo Morales, Arce era una persona muy capaz, que además podría conseguir el voto de la clase media por haber logrado la estabilidad económica, pero lo consideraba un imbécil políticamente, como su sobrenombre lo dice, un verdadero “tilín”, que podría tolerar que sea otro quien realmente gobierna y cuando ese otro quiera retornar al poder, armar una tramoya y permitir el regreso efectivo de Evo Morales a la estructura de poder.

Lo que no contó Evo Morales es que Luis Arce, como cualquier persona, tiene una responsabilidad, y siempre que una persona que es presidente tiene que presidir. Además,  es una cuestión de honor, dignidad personal y de desafío a su capacidad ideológica y política en última instancia la que tiene que ejercer.

Es por eso que se han presentado contradicciones en las personas fuertes, emblemáticas, que dejaron el poder en personas que sean de la misma tendencia. Es el caso de Lenín Moreno y Rafael Correa, un quiebre espectacular; o uno más cercano, donde (Cristina Fernández de) Kirchner tuvo que ceder el poder a Alberto Fernández y obviamente hubo contradicciones.

El presidente Arce no es un político de profesión, es un profesional, es un administrador. Fue conociendo las artimañas y los mecanismos políticos propiamente dichos ya en ejercicio de su función. Ya pasando el tiempo había un alejamiento en el aspecto de dar honor a la función que uno tiene, de ejercer, y un empecinamiento de Evo Morales de poder controlar.

¿Qué división política no es a nivel de cabezas? En qué mundo político, salvo en algún caso ejemplar, no creo que exista; los problemas son siempre entre las personas que dirigen, porque son siempre estas personas las que simbolizan y las que más representan un aparato, una cantidad de militantes, una línea, unas simpatías nacionales e internacionales. El hecho que repercuta a ese nivel es porque somos un país politizado y no politizado, porque seguimos al caudillo, y no porque nadie entiende el trasfondo de esta división.