sábado 4 de abril de 2026

Obra

Santa Bárbara de Leonardo Flores: historia, fuentes documentales e iconografía de un cuadro recuperado

La pintura del periodo virreinal devuelta a Bolivia es, a decir de los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert, una de las obras “que mejor expresan el sentido del barroco andino”.
Cancillería anunció que la pintura volverá a su lugar de origen. Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores
Cancillería anunció que la pintura volverá a su lugar de origen. Foto: Ministerio de Relaciones Exteriores
lunes 16 de diciembre de 2024

Reynaldo J. González / Investigador en artes y artista

A inicios de la pasada semana se dio a conocer la devolución a Bolivia de la pintura  “Santa Bárbara” realizada hacia 1684 por el artista paceño Leonardo Flores.  La obra había sido sustraída en la década de 1970 de la Iglesia del municipio de Puerto Acosta, ubicado al oeste del departamento de La Paz en las orillas del Lago Titicaca, cerca de la frontera con Perú.  

Según informó el Consulado de Bolivia en Chile, la pintura había sido identificada hace un par de años por una persona desconocida mientras formaba parte de una muestra de arte virreinal realizada en EEUU. Las indagaciones subsecuentes determinaron que la misma estaba en posesión de un coleccionista de nacionalidad chilena-estadounidense no identificado, quien la había adquirido en una galería de arte en Brasil. Luego de que un equipo boliviano comprobara la autenticidad de la pintura mediante procedimientos científicos y su procedencia por medio de indagaciones históricas y documentales, autoridades chilenas procedieron a su decomiso y devolución en un acto oficial realizado el pasado viernes 6 noviembre en Santiago.  

La Ceremonia de Restitución del Lienzo Santa Bárbara. Foto: Cancillería

A la espera de más detalles sobre el proceder de Bolivia para la repatriación de esta pintura y sobre las determinaciones para su futura ubicación y su resguardo, en lo que sigue se brindan más datos de la obra e informaciones documentales e iconográficas que nos permiten entender su valor y su significado.    

Una obra pintada en y para Huaycho

“Santa Bárbara” es una pintura al óleo sobre lienzo de gran formato realizada en Huaycho –actual Puerto Acosta– por el maestro paceño Leonardo Flores. La obra formaba parte de una serie de cuadros encargados al artista por autoridades eclesiásticas de La Paz para la decoración del antiguo templo (hoy desaparecido) del poblado altiplánico. 

Los primeros registros modernos conocidos de la obra datan de 1963, año de publicación del libro “Leonardo Flores” de los historiadores del arte bolivianos José de Mesa y Teresa Gisbert. En este trabajo la pintura es brevemente tratada adjuntándose su fotografía en blanco y negro.  La obra volvería a aparecer en la segunda edición del libro “Holguín y la pintura virreinal en Bolivia” publicada en 1977 por los mismos autores, trabajo que incluye información más detallada sobre Flores y la fotografía ya conocida de la pintura.

Según Mesa y Gisbert , Flores realizó tres representaciones conocidas de Santa Bárbara, la destinada al templo de Huaycho, una parecida pero de formato vertical perteneciente al Convento del Carmen de La Paz (hoy presuntamente ubicada en el nuevo convento en el barrio de Cota-Cota) y otra de diferente iconografía ubicada en la población peruana de Juli, de la cual se conserva una fotografía en el libro de 1963.   Según señalan Mesa y Gisbert, las representaciones pictóricas y escultóricas de Santa Bárbara fueron muy comunes en el actual occidente boliviano a causa de su patronaje sobre el obispado de La Paz.

Foto de la obra de Mesa y Gisbert, publicada en su libro "Leonardo Flores", de 1963. 

El cuadro presenta la imagen de la Santa huyendo de su padre, Dióscorus, un pagano que la persigue para decapitarla como castigo por haberse convertido al cristianismo.  Al fondo se ve un paisaje natural y en un costado la torre en la que Santa Bárbara fue encerrada por varios años y que constituye su atributo iconográfico más común. Ambos personajes lucen vestimentas suntuosas y joyas de acuerdo a su posición social principesca.  Dióscorus, viste un tocando con turbante y capa de armiño, característica que probablemente se deba a la ubicación de la leyenda en la ciudad de Nicomedia, en el actual territorio de Turquía. Como casi todas las obras del periodo virreinal, la pintura fue elaborada siguiendo como modelo un grabado europeo aún no identificado, probablemente flamenco de estilo manierista o, quizás por el dramatismo de la escena, barroco.

“Santa Bárbara huyendo de su padre” es un tipo iconográfico poco común en comparación a las abundantes representaciones de la imagen devocional de la Santa de pie con sus atributos iconográficos o a las representaciones de su martirio por decapitación, por lo que probablemente se trate de una imagen derivada originalmente de un ciclo narrativo más amplio proveniente de un retablo, un altar o un libro.   Los antecedentes más antiguos identificados de esta iconografía, aunque indirectos, son la escena del gran fresco de “Leyenda de Santa Bárbara” pintado por Lorenzo Lotto en Italia en 1524, y “Santa Bárbara huyendo de su padre”, un modello al óleo de Peter Paul Rubens pintado en Bélgica en 1620. La posición y la cabellera de la Santa también nos recuerda a “La Fuga de Santa Bárbara” pintado por Bernardino Pinturicchio en 1494 para el Apartamento Borgia del Palacio Vaticano en Roma.

La obra seria parte un conjunto de al menos 10 obras pintadas hacia 1684 por Flores para el templo de Huaycho, mismas que fueron comisionadas por el obispo de diócesis de La Paz, Juan Queipo del Llano y Valdés, un gran mecenas a quien, en palabras de Mesa y Gisbert, se debe “la decoración de la mayoría de los templos altiplánicos del departamento de La Paz”.  En la época virreinal, Huyacho era un importante lugar de tránsito y de comercio del Collao debido a su ubicación en las riberas del Titicaca, característica que, en el siglo XIX determinó la construcción de un muelle lacustre y, en 1908, de un puerto por el que pasó a llamarse oficialmente Puerto Acosta.

Según los autores, hasta 1959, quedaban en el nuevo templo de Puerto Acosta estos nuevos 10 cuadros de Flores: seis de un total de nueve composiciones de la serie “Salve” inspirada en grabados del artista flamenco Hieronymus Wierix; dos de una serie sobre “La pasión de Cristo”; una “Santa Catalina”, y la “Santa Bárbara” recuperada.  Se desconoce el paradero de la mayoría de éstos.

De acuerdo a documentación conservada en el Archivo Catedralicio de la Ciudad de La Paz consultada por Mesa y Gisbert, las obras de la iglesia de Huaycho fueron comisionadas por el Obispo a través de su secretario, Miguel Galaz de los Ríos, quien conoció accidentalmente al pintor en el pueblo paceño de Yunguyo y con quien mantuvo correspondencia. Son precisamente las cartas entre Galaz y Flores los que permitirían corroborar informaciones sobre el trabajo de Flores en el actual Puerto Acosta, además de datos de diversa índole sobre el artista.

Según consignan Mesa y Gisbert, “Santa Bárbara” y los demás cuadros del templo de Huaycho fueron pintados en el mismo poblado altiplánico en el año de 1963, hecho que se explica en la condición de Flores como un pintor viajante que recorría los pueblos ofreciendo su talento para la decoración de los templos.  Los cuadros de Huaycho habrían sido realizados de manera paralela a otros tantos destinados a la iglesia de la población colindante de Italaque.

Para mediados de la década de 1970 el templo de la actual Puerto Acosta ya había sufrido el robo de sus pinturas, mientras que el de Italaque había sido destruido en un incendio. Al respecto, Mesa y Gisbert sostienen que “Sin embargo, sabemos que de los cuadros de Flores hizo para Italaque por lo menos quedan ocho, no hay constancia de cuantos se salvaron del robo perpetrado en Huaycho”.

Se desconoce las circunstancias exactas en las que el cuadro de Santa Bárbara fue identificado más allá de lo referido en notas periodísticas. Llama la atención que, como otros cuadros virreinales sustraídos de Bolivia, hubiese aparecido en una galería de arte brasileña, circunstancia que repite lo sucedido con 2 cuadros robados del templo de San Martín de Potosí en 2002, que fueron adquiridos en 2004 por los coleccionistas estadounidenses Richard y Roberta Huber y luego devueltos al país en 2015. 

El estado actual de la pintura da cuenta de un trabajo de restauración evidente en su intenso colorido y en la reparación de zonas que, en la fotografía de Mesa y Gisbert del 1963, parecen rasgadas.  A diferencia de otros cuadros robados, la obra parece no haber sufrido cortes en sus bordes, lo que da a suponer que fue sustraída con su marco original.  

Fuentes iconográficas

Como se mencionó anteriormente, el cuadro narra un episodio de la vida de Santa Bárbara vinculado a su martirio. La principal de fuente de informaciones del personaje es “La Leyenda Áurea” de Santiago de la Vorágine, un trabajo del siglo XIII que recupera biografías de Santos de la tradición medieval.  Según este, Santa Bárbara era una joven muy bella e inteligente del siglo III a la que su padre había encerrado en una torre movido por los celos. En esta, la joven cultivó su mente y se convirtió secretamente al cristianismo, rechazando así la idolatría y a los dioses paganos.  Descubierta su fe, fue sometida por las autoridades a crueles castigos y vejaciones y cuando se la condenó a la decapitación su padre pidió autorización para hacerlo por su propia mano. La llevó a lo alto del monte y tras consumado el filicidio, fue abrasado por un “fuego misterioso” caído del cielo.

De acuerdo al historiador del arte virreinal Héctor H. Schenone, Santa Bárbara suele ser representada como una joven princesa ricamente vestida que lleva la palma del martirio y una custodia con la Eucaristía. Su atributo principal es una torre cuyas tres ventanas representan la Santísima Trinidad.   Otras escenas comunes en el arte son sus torturas, en las que a menudo se la representaba semidesnuda, y su martirio en el que el personaje es sometido de rodillas o atado a un árbol ante la espada de su asesino.

Se la considera protectora contra las tormentas y los rayos (por el fuego que mató a su padre luego de martirizarla) y de los incendios que de ellos se deriva. Por esta asociación también es protectora de los artilleros, los fabricantes de fuegos de artificio y los campaneros. Según complementa Schenone, lo era “también de los mineros, pues cuando huía de su padre se pudo refugiar dentro de una roca que se abrió milagrosamente.El otro protectorado importante de la Santa está referido a la muerte súbita y sin sacramentos, de ahí que también se la muestre portando la custodia con la Eucaristía.

El culto a la Santa proviene del periodo medieval, pero se popularizó en el siglo XV. De acuerdo a Schenone en este periodo integró el grupo de los Catorce Santos Auxiliadores y el de las Cuatro Vírgenes capitales junto a las santas Catalina, Doreta y Margarita. En el arte su popularidad desde el periodo renacentista se ve en la existencia de obras dedicadas a la Santa por parte de importantes artistas como Robert Campin, Domenico Ghirlandaio, Jan van Eyck y Francisco de Zurbarán, entre otros. Su devoción en América fue difundida por la orden Mercedaria.

Un cuadro pleno de barroquismo andino

En análisis de Mesa y Gisbert, “Santa Bárbara” de Huaycho es una de las obras más representativas del estilo de Flores y una de las pinturas “que mejor expresan el sentido del barroco” en la pintura virreinal andina.

De acuerdo a los historiadores, mientras la versión de Juli se caracteriza por su hieratismo y sus formas robustas, la de Huaycho “constituye uno de los cuadros más dinámicos que se han pintado durante el barroco en Charcas”. Esto se debe, tanto al sentido de plenitud de movimiento y de violencia trágica de la escena como a “la fuerza con que se agitan las figuras, el vigor con que se pliegan los paños y la expresión de los rostros”.

En su realización, Flores sigue el estilo manierista de los grabados flamencos con figuras alargadas, vestimentas de paños volantes y un gusto por lo anecdótico y el detalle. Sobre estas características el artista logra estampar algunas marcas propias como su gusto por lo ornamental, la representación de abundantes joyas, el aumento de los vuelos de los paños y los colores intensos de tonalidades planas.  Según Mesa y Gisbert este gesto revela una transición del manierismo europeo del siglo XVII al barroco americano del siglo XVII.

Flores es uno de los pintores más documentados del Alto Perú gracias a las cartas y los documentos que de él se conservan en el Archivo Catedralicio de la ciudad de La Paz. Según Mesa y Gisbert, la figura de este maestro vecino de La Paz es “la típica del artesano trahumante que pasa la vida recorriendo los pueblos del Collao” realizando encargos para diferentes parroquias y pueblos. Se conoce que Flores trabajó en un periodo de unos 30 años, dejando más de 20 obras de identificación certera y otras tantas atribuidas. Después de Mesa y Gisbert, el artista fue estudiado por varios investigadores, en especial por María Isabel Álvarez Plata quien realizó un estudio sobre sus obras en templos de Achocalla, Cohoni y Collana.  Además de las mencionadas, otras poblaciones que resguardaban cuadros del artista paceño son Yunguyo, Ayo Ayo, Pucarani, Ilabaya y Jesús de Machaca. En la ciudad de La Paz pueden encontrarse obras suyas en el Museo Nacional de Arte, en el museo de la Casa de Murillo, y en los templos de San Francisco y San Pedro. En este último se encuentra su obra considerada entre las más bellas del periodo, “El pobre Lázaro y el rico Epulón”.

La recuperación de “Santa Bárbara” de Puerto Acosta abre la posibilidad de investigar la procedencia de varias otras obras de Flores ubicadas en colecciones del extranjero, especialmente en EEUU. La colección Elvin A. Duerst Bequest del Museo de Arte de Portland en Oregón, por ejemplo, resguarda tres obras de Flores: “Santa Inés”, “Santa Helena”, “Santa María Magdalena” y “Rafael Arcángel”, y la Peyton Wright Gallery en Santa Fe, New México, un “Milagros de Cristo”. ¿Cómo éstas pinturas del artista paceño llegaron hasta esas colecciones y cuál es su estatus legal? ¿Dónde se encuentran las otras obras realizadas por Flores para los templos de Huaycho, Italaque y otras localidades?

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