sábado 4 de abril de 2026

Carlos Aragonés: "Me fascinaba entrenar, era feliz en la cancha"

Una vida vinculada estrechamente al balompíé. Comenzó como futbolista, fue director técnico; ahora cumple funciones de director deportivo y también es panelista en televisión.
Carlos Aragonés, un referente del fútbol boliviano.
Carlos Aragonés, un referente del fútbol boliviano.

La relación de Carlos Aragonés con el fútbol es para siempre. Fue talentoso jugador que brilló en Bolívar, la Selección nacional y en el famoso Palmeiras de Brasil. Fue técnico de varios clubes de la Liga, campeón con la Academia, The Strongest y Blooming.

También fue DT de la Selección absoluta después de pasar por las categorías menores y ser asistente técnico del exitoso plantel que en 1993 obtuvo la clasificación a la Copa del Mundo Estados Unidos ’94.

En 2011 dirigió técnicamente a Blooming y fue su última vez en ese cargo. Pero no se fue del fútbol, luego fue director deportivo en la Selección; en Oriente Petrolero y ahora en Nueva Santa Cruz, club de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF).

Entre medio también estuvo a cargo de la gerencia de licencia de clubes en la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Para refrendar esa ligazón con el balompié es panelista en un programa de debate futbolero en televisión.

Todo ello le da autoridad para hablar de la realidad del fútbol boliviano.

Son casi 14 años sin Aragonés como técnico…

No pensé que eran tantos años. Cómo pasa el tiempo. En este lapso he tenido felizmente muy buenas ofertas para volver a dirigir. No lo hice porque apareció un problema de salud en el medio que me obligó a ello.

Pero sigo ligado al fútbol. Todo este tiempo he trabajado en la dirección deportiva, también en la parte administrativa siendo gerente de licencia de clubes y de entrenadores, un cargo en el cual me hubiera gustado muchísimo seguir porque creo que tenía el conocimiento y las condiciones para poder implementarlo.

Lastimosamente la licencia de clubes está olvidada; nadie cumple los requisitos, solo lo formalizan a través de un papel, pero en los hechos no pasa nada. 

 En esto de la dirección deportiva, ¿por qué clubes has pasado?

En la Selección estuve todo un periodo acompañando al técnico Erwin Sánchez. He pasado por Oriente y ahora por Nueva Santa Cruz. Son tres lugares donde he ejercido la dirección deportiva.

¿Cómo fue tu paso por la licencia de clubes?

Me fui cuando asumió César Salinas (+) y fue por un tema absolutamente político, una devolución de favores. Hubo gente que apoyó su campaña y le prometieron ese cargo. Son decisiones que no tienen nada que ver con el aspecto deportivo.

Fue duro aceptar que te cesen del cargo por cuestiones políticas y sobre todo de compromisos electorales.

Cortaron el proceso…

Prácticamente implementé yo solo el sistema de licencia en el país. Llegué cuando había presidentes interinos, tuve que pagar los viajes con dinero propio; implementé la secretaría, conseguí todos los profesionales que se iban a hacer cargo. Todos me apoyaron gratis.

Después me devolvieron todo ese dinero y me pagaron como cuatro salarios atrasados; claro, tuve que hacer un proceso.

Con una secretaría trabajamos solos e implementamos la licencia de clubes en Bolivia, y de eso me siento orgulloso.

Sigo pensando fehacientemente que el camino para mejorar nuestro fútbol es  la licencia de clubes, que se cumplan los cinco requisitos que son fundamentales y nada más. No es nada del otro mundo, y hacer un reglamento acorde a la situación de nuestro fútbol, entonces de ahí de un momento a otro vino alguien y tiró por la borda todo aquello que había hecho, y la verdad que me sentí defraudado, desilusionado por todo el esfuerzo que había puesto.

Seguro que esta vida ligada al fútbol la has disfrutado más en la cancha…

Sí, mi época más feliz. Siempre digo que no hay época más linda que la de ser jugador de fútbol. Disfrutaba de los partidos, esa adrenalina que te provoca el fútbol y sus responsabilidades.

Me gustaba asumir los compromisos, me fascinaba entrenar, era feliz dentro de una cancha. Llegaba una hora antes, me iba una hora después, trataba de mejorar todas mis deficiencias entrenando, porque yo creo que es el único camino, es la etapa más feliz.

Después viene la de entrenador; ahí sabemos,  ya no depende de uno mismo, uno igualmente trata de influenciar, de conseguir que tus jugadores respondan, de armar una estrategia, una filosofía de trabajo, una manera de conducir.

También tuve la fortuna de tener éxito, pero es otro tipo de felicidad, pero te complementa, te llena, porque es lo que te gusta, es lo que puedes transmitir.

Lo que más hasta hoy es que los jugadores reconocen el haberles transmitido valores.

Además de los campeonatos, pasan los años y los jugadores me siguen reconociendo haberles transmitido formas de vida, de comportamiento, y eso para mí vale más que cualquier cosa.

¿Cómo es tu relación ahora con los jugadores?

Cuando dirigía, decía que el DT tiene que ser cercano, pero no amigo. Hasta ahora me siguen llamando los futbolistas, nos seguimos encontrando. Tenemos un grupo de WhatsApp con los campeones de Blooming, nos juntamos de vez en cuando a comer un churrasco; siento un gran cariño por ellos, pero es un afecto diferente, digamos, de alguien que es mayor que ellos.

Aragonés (abajo, segundo izq,) con los campeones de Bloomingo 1999. Foto: Carlos Aragonés.

¿Te pasa lo mismo con los mundialistas de 1994, o con ellos es diferente?

Es diferente, es más frío. Ahí yo solamente asistía técnicamente. Con el grupo de Blooming tengo más contacto, ellos son los que propician estar y participo.

Los del 93 decidieron tener su grupo solo de jugadores, entonces el contacto es más esporádico, de vez en cuando cuando te encuentras.

¿Qué dices del panelista?

No puedo lanzar la piedra y esconder la mano. He dicho cosas  que a algunos les ha molestado, inexplicablemente. Me han amenazado por decir cosas de la realidad de nuestro fútbol.

Mi análisis es en un contexto general, no específico; no he dado nombres, no he dado personas, no he involucrado a nadie.

Hablo de lo que pasa en nuestro fútbol y cuál debería ser la solución porque me siento capacitado para opinar. Lo hago con la idea de ayudar, en ningún momento con mala intención

Me gusta mi labor de panelista porque felizmente no nos ponen ninguna condición; tenemos libertad de expresión y si no fuera así no estaría ahí.

¿Ves a los clubes cruceños compitiendo en 2025 por el título?

Todavía están atrás. Sostengo que este es el peor momento de la historia del fútbol cruceño no solamente en aspectos futbolísticos, sino en lo institucional.

La misma Asociación Cruceña de Fútbol está ahí sin nadie a la cabeza. Hay grandes problemas y enormes dificultades para armar los campeonatos. Eso refleja una crisis y veo que va a tardar mucho en superar.

A nivel de clubes es muy difícil afirmar que Blooming, Oriente y Guabirá pelearán por el título en este año. En este momento todavía no están para eso.

 

Sufrió mucho en 2024. "El fútbol me enseñó a ser fuerte"

La familia de Carlos Aragonés pasó momentos de tristeza y dolor en 2024. Primero, por la partida a la eternidad de su esposa Cecilia Medeiros y por el delicado estado de salud de su hijo Mateo.

Se nota un quiebre en su voz al hablar del tema. Dice que el fútbol le ayudó mucho para tener fortaleza y “soportar las dificultades”.

“Tuvimos un 2024 durísimo. Hasta ahora sigue siendo duro por la enfermedad de mi hijo. La vida quizás o el propio fútbol me ha enseñado a ser fuerte, me ha enseñado a soportar muchas dificultades. Creo que fuera del fútbol este es el momento más duro de mi vida, pero estoy ahí, firme en la lucha, tratando de fortalecerme a través de la obra y la mano de Dios”, señaló Aragonés.

En momentos de flaqueza su familia está unida, también encontró apoyo en los amigos y en gente que por ahí no conoce personalmente, que le brindó ayuda y respaldo moral.

“También estoy creyendo en Dios, sabiendo que todas las tormentas pasan y después todo se calma”.

Su hijo Mateo estuvo un tiempo en terapia intensiva. Aragonés estuvo afectado por ese golpe, pero siguió adelante con su labor de panelista en televisión y brindando siempre su palabra para hablar de fútbol.

La recuperación avanza, “eso me aliviana un poco el dolor de mi corazón. El espíritu me da más fuerza para seguir; es doloroso, pero gracias a Dios va mejorando todo”, apuntó.

No deja de agradecer el apoyo recibido que califica como fundamental para seguir. “Estoy realmente sorprendido con el apoyo de mucha gente, inclusive de personas que ni conozco; unos apoyaron moralmente, de otros hubo respaldo económico, es increíble el respaldo que he tenido”.

Hasta hace algunos años estaba vinculado a un emprendimiento familiar en el rubro inmobiliario, que luego fue cerrado por la decisión de su hija de radicar en el exterior. Ahora apoya a sus otros hijos en sus actividades.

La lectura en un oficio religioso en Santa Cruz. Foto: Carlos Aragonés.