viernes 17 de abril de 2026

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Una crítica de Vogue al retrato de Melania Trump causa polémica entre los conservadores

El presentador de Newsmax tachó a las periodistas de Vogue de "chicas malas" y sugirió que "odian a las mujeres republicanas brillantes".
El retrato oficial de Melania este 2025. Foto: Régine Mahaux / Casa Blanca
El retrato oficial de Melania este 2025. Foto: Régine Mahaux / Casa Blanca
jueves 30 de enero de 2025

EFE y CNN / Nueva York

Un artículo crítico en la revista Vogue sobre el retrato oficial de la primera dama, Melania Trump, que aparece descrita como una "maga freelance", ha causado polémica entre las filas conservadoras, que comparan al medio con las protagonistas de la película "Mean Girls" (Chicas malas).

"La elección de llevar un esmoquin, en contraposición a una (chaqueta) blazer o una blusa, hace a Trump parecerse más a una maga freelance que a una servidora pública", escribe la periodista de moda Hannah Jackson en su artículo.

La autora ya en el título considera que la esposa del presidente Donald Trump, de 54 años, va "disfrazada" de manera idónea para aparecer en el programa de telerrealidad "The Apprentice" que protagonizaba su marido.

"Ahora, intentando tener una actitud de empresaria sensata en su esmoquin circunstancialmente inapropiado, parece que Melania Trump sigue teniendo problemas con los mensajes sartoriales", arremete, si bien no olvida señalar que se trata de un traje a medida creado por la casa italiana Dolce & Gabanna.

Más allá de la moda, el artículo publicado en la edición estadounidense de Vogue también señala que el rostro de la exmodelo eslovena está "difuminado hasta la inconsciencia", que vive en un "ático de oro" y que, junto a su marido, se codea con la élite multimillonaria del país.

Tras la publicación del artículo, varias figuras de medios conservadores han acudido a su defensa, como el presentador de Newsmax, Todd Starnes, que tachó a las periodistas de Vogue de "chicas malas" y sugirió que "odian a las mujeres republicanas brillantes y seguras de sí mismas".

La presentadora de Fox News Martha MacCallum también arremetió contra Vogue por "decirnos durante décadas que conozcamos nuestro poder y seamos delgadas y nos vistamos bien mientras lo usamos, y desdeñar" el retrato de la primera dama, que según ella es "la más impresionante desde Jackie (Kennedy)".

La veterana crítica de moda de The New York Times, Vanessa Friedman, por su parte, opinó en su propio artículo que Trump da una imagen de mujer de negocios o "jefa" que evoca la serie sobre los juegos de poder político 'House of Cards' o que podría protagonizar una serie inexistente llamada "La sala de juntas".

Ayer la Casa Blaca publicó el retrato, el segundo retrato oficial de la primera dama Trump, y el contraste entre las dos imágenes es significativo. En 2017, el furor en torno a la foto de la primera dama de Trump se centró en gran medida en su decisión de vestir Dolce & Gabbana, una elección de vestuario que conmocionó a los observadores de la moda en todo Estados Unidos como una oportunidad perdida para hacer gala de la fabricación estadounidense.

Ahora, Trump defiende su elección con otra chaqueta de esmoquin de un solo pecho de la marca italiana. Pero esta vez, hay otras elecciones artísticas que desentrañar.

Hace ocho años, nos presentaron a Trump en un vívido tecnicolor: su tez bronceada y sus penetrantes ojos azules enmarcados perfectamente dentro de su balayage caramelo.

En el nuevo retrato nos encontramos con Trump en una sobria escala de grises. Donde antes había una expresión facial melancólica al estilo de la Mona Lisa -los labios lo suficientemente abiertos como para sugerir una sonrisa o una mueca, según la perspectiva-, ahora no hay lugar para la interpretación. Con la boca cerrada, Trump se muestra firme y decidida. Esta vez, las tornas han cambiado (literalmente). En cambio, parece que la primera dama es quien analiza al espectador.

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