miércoles 29 de abril de 2026

Redadas

Trump acelera sus deportaciones masivas con una ley y Guantánamo

El mandatario planea enviar a la base militar en Cuba a 30.000 inmigrantes que viven ilegalmente y no pueden ser deportados. Además, firmó la Ley Laken Riley, que otorga más poder a autoridades federales.
 Migrantes ingresan a un avión de EEUU para un vuelo de deportación. Foto: EFE
Migrantes ingresan a un avión de EEUU para un vuelo de deportación. Foto: EFE

Los agentes migratorios están acelerando el ritmo de las redadas desde que Donald Trump tomó el poder el lunes 20 de enero con la promesa de deportaciones masivas. Pero el mandatario republicano ha ido más allá y firmó un memorando para que el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional habiliten 30.000 camas en la base naval de Guantánamo (Cuba) con el fin de detener a inmigrantes indocumentados.

“Tendremos 30.000 camas en Guantánamo para detener a los peores inmigrantes ilegales criminales que son una amenaza para el pueblo estadounidense”, aseguró Trump durante el acto, antes de firmar el memorando.

Además, el mandatario firmó la denominada Ley Laken Riley, que otorga a las autoridades federales un poder más amplio para deportar inmigrantes desde Estados Unidos y establece que las personas que viven en el país de manera ilegal que sean acusadas de robo y crímenes violentos serán detenidas y potencialmente deportadas, incluso antes de una condena.

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Esta ley fue descrita por Trump como una “histórica” y un “enorme homenaje” a la estudiante de enfermería de Georgia asesinada, de quien toma su nombre la medida.

Laken Riley, de 22 años, salió a correr en febrero de 2024 y fue asesinada por José Antonio Ibarra, un venezolano que se encontraba en el país ilegalmente. Ibarra fue declarado culpable en noviembre y condenado a cadena perpetua sin libertad condicional.

Se calcula que en EEUU hay unos 11 millones de indocumentados procedentes de distintos países de Latinoamérica. Los mexicanos son cerca de la mitad de esos ciudadanos.

“Algunos son tan peligrosos que ni siquiera confiamos en sus países de origen para que se los queden, porque no queremos que regresen. Así que los enviaremos a Guantánamo”, dijo Trump al promulgar la norma contra migrantes con delitos menores.

La base de Guantánamo funciona en un “vacío jurídico” en el que no se aplican las mismas garantías legales en materia migratoria que rigen en territorio continental estadounidense. La situación en las instalaciones migratorias allí ha sido históricamente opaca, con poca información pública sobre lo que ocurre en ese lugar.

Durante el gobierno de George W. Bush, en 2002, esa base militar fue designada como prisión para terroristas y sus instalaciones fueron utilizadas para encerrar a los acusados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Hay evidencias de que recibieron tratos crueles y varios no fueron formalmente acusados ni juzgados.

Pero las autoridades también han detenido a migrantes en el mar en una instalación conocida como Centro de Operaciones Migratorias de Guantánamo. Muchos de los “alojados” allí son inmigrantes de Cuba y Haití.

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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó como “un acto de brutalidad” que Trump quiera enviar inmigrantes a la isla.

Y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, comparó la deportación de inmigrantes ilegales desde Estados Unidos “con los envíos de decenas de miles de personas a los campos de concentración”.

Mientras, Amnistía Internacional reportó que todavía hay 30 personas recluidas y que 16 tienen orden de libertad, pero siguen encerradas.

Según el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, la base militar será un lugar transitorio para los deportados que no sean recibidos en sus países.

“Trump tacha de criminales y considera basura que debe ser barrida de las calles, toda esa minoría de origen latinoamericano, específicamente contra los mexicanos. Más de 50 millones de latinos viven y trabajan en EEUU, un poco más de 37 son mexicanos”, opinó el periodista de ese país, Epigmenio Ibarra.

Es difícil cuantificar cuántos indocumentados ha deportado realmente el Gobierno de EEUU. La abogada mexicana Noemí Ramírez, que vive en México, expresó que “están arrestando personas en lugares específicos y remotos, pero no se está viendo las deportaciones masivas como dice el Gobierno y no sabe exactamente cuántos deportados hay”.

Según la abogada, la intención de las autoridades migratorias es “asustar” a la comunidad hispana. “Lo que sí están logrando es asustar a las personas; nuestra comunidad está aterrada”, declaró en una entrevista con medios mexicanos.

De acuerdo con un reporte de EFE, las autoridades migratorias estadounidenses han detenido en la primera semana del mandato de Trump al menos a 2.382 inmigrantes indocumentados y han cursado 1.797 órdenes de captura contra ciudadanos susceptibles de deportación, según cifras oficiales.

1.200 inmigrantes al día

Según informa EFE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) de Estados Unidos centrará los esfuerzos de sus redadas en tres ciudades cada semana, con un objetivo de al menos 1.200 inmigrantes detenidos cada día.

Según indicó la NBC News, el objetivo del ICE es centrarse cada semana en tres grandes ciudades para sus operaciones.

Esta semana arrancó con las redadas en Chicago el domingo y siguió en la mañana del martes en Nueva York, en un operativo liderado sobre el terreno por la nueva secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

De acuerdo con fuentes citadas por esa cadena estadounidense, la tercera ciudad de la semana será Aurora, un suburbio de Denver (Colorado) de mayoría hispana.

La idea es que la semana que viene los operativos se centren en otras tres ciudades.

Además, fuentes citadas por NBC News y The Washington Post indicaron que el gobierno de Trump ha puesto a los agentes que tiene el ICE distribuidos en sus 25 oficinas a lo alto y ancho del país un objetivo de entre 1.200 y 1.500 inmigrantes detenidos cada día.

Solo el 27 de enero, el ICE detuvo a 1.179 personas, el número más alto desde el regreso de Trump. De ellos, solo 613 -un 52 %- se consideran “arrestos criminales” de inmigrantes con antecedentes penales en Estados Unidos o casos pendientes en otros países.

6.244 migrantes de México

El Gobierno mexicano ha recibido 6.244 migrantes deportados en las primeras dos semanas de la Administración Trump.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo que “son pocos, de hecho el número no es muy grande, comparado con fechas previas, de mexicanos y de extranjeros que llegan al país”.

“En el caso de migrantes que no tienen la nacionalidad mexicana, el Instituto Nacional de Migración (INM) abre distintas posibilidades; la mayoría de ellos quieren ser repatriados a sus países, entonces en ese caso les facilitamos el transporte para que puedan llegar, principalmente a Centroamérica”, aseguró la mandataria el miércoles, durante su conferencia matutina de prensa.

Según las autoridades de EEUU, durante una redada en Nueva York, para arrestar “a delincuentes extranjeros”, se encontraba el cabecilla de la violenta banda venezolana el Tren de Aragua. “Estamos sacando a estos delincuentes de nuestras calles”, afirmó la secretaria de Seguridad.  (Con información de EFE y Euro News).

 

El calvario que vivieron los deportados en el enfrentamiento entre Trump y Petro

“¿Sabes quién es el próximo presidente? Aquí se acabó la diversión para ti, la música ha cambiado… tienes que volver”. Daniel Oquendo, de 33 años, recuerda bien las primeras palabras que le dijeron los agentes fronterizos estadounidenses tras cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, el 20 de enero.

Ocho días después, Oquendo está de vuelta en su Colombia natal, tras una agria disputa diplomática entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro. Era uno de los cerca de 200 migrantes colombianos que debían ser deportados a primera hora del domingo, pero las autoridades colombianas les dieron la vuelta.

“Fue muy confuso. Nadie nos dijo nada. El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (CBP) nos sacó de nuestras celdas en San Diego y nos metió en un C-130. Nos dijeron que el vuelo a Bogotá iba a durar siete horas, pero cuando aterrizamos, fueron diez horas, y en cuanto se abrió la puerta trasera del avión, pudimos ver una ambulancia que decía ‘Houston’”, relató Oquendo.

Deportados colombianos, que llegaron esta semana a su país en un avión del Gobierno. Foto: @petrogustavo

Petro bloqueó esta semana el aterrizaje de los dos vuelos militares estadounidenses que transportaban a los deportados, lo que desencadenó un tira y afloja con su homólogo estadounidense con amenazas de guerra arancelaria antes de que Bogotá finalmente cediera.

Después de Houston, Oquendo y los demás migrantes pasaron la noche en El Paso, donde los agentes del CBP les quitaron las esposas, y el lunes llegaron funcionarios del consulado colombiano para entrevistarlos.

Su regreso a suelo estadounidense fue breve. El martes, Oquendo fue finalmente repatriado a Colombia en un avión enviado por el Gobierno colombiano, que promocionó el vuelo como un transporte más digno y respetuoso.

Los vuelos de deportación no eran nada nuevo en Colombia –hubo más de 100 vuelos en 2024–, pero el espectáculo de deportados esposados en un avión militar había cruzado una línea para Petro.

“Un migrante no es un delincuente y debe ser tratado con la dignidad que merece todo ser humano… No puedo permitir que los migrantes se queden en un país que no los quiere; pero si este país los expulsa debe ser con dignidad y respeto hacia ellos y hacia nuestro país. Recibiremos a nuestros compatriotas en aviones civiles, sin trato de criminales”, publicó el Presidente colombiano en la mañana del domingo.

Oquendo cree que el enfrentamiento fue superfluo. “Fue un circo mediático innecesario. El Presidente quiso hacernos un caso y… ¿para qué? Al final, tuvo que aceptar las deportaciones. Todo fue en vano”, declaró a CNN.

Pero no todos los deportados están de acuerdo. Andrei Barrientos, de 36 años, otro colombiano que fue deportado este martes en la mañana, de El Paso a Bogotá, dijo que fue una experiencia sorprendentemente acogedora después de días de incertidumbre.

“Hay que agradecerle al Presidente el buen trato que nos dieron. Estábamos todavía en El Paso, y tan pronto como subimos al avión, los oficiales nos sonrieron y nos dijeron: ‘¡Bienvenidos a Colombia!’”.

Ninguno de los dos sabía del enfrentamiento diplomático que había detrás de sus repetidos viajes de ida y vuelta hasta que llegaron a Bogotá, dijeron.

“Me enteré de todo esto hoy, cuando aterricé en Bogotá y estaba lleno de periodistas preguntándome qué había pasado… ¿Qué sabía yo? En los centros del CBP hay televisores, pero no dejan ver canales de noticias, todo son deportes y películas antiguas, y por supuesto no teníamos teléfono. Solo ahora me doy cuenta de lo que pasó allí”, declaró Barrientos a CNN.

Un grupo de migrantes, deportados de Estados Unidos. Foto: EFE

Cree que Petro tenía algo importante que demostrar.

“No hicimos nada malo: no soy un criminal. Sí, crucé la frontera ilegalmente, pero lo hacía para ayudar a mi familia… y me trataron como si fuera un gánster”, dijo a CNN.

Aunque esposar y quitar los cinturones y los cordones de los zapatos a los deportados es una práctica habitual en este tipo de operaciones, tanto Oquendo como Barrientos consideran que fueron tratados de forma denigrante por los funcionarios de inmigración estadounidense, especialmente al embarcar en el vuelo militar en la madrugada del domingo.

“Los del CBP, la mayoría hablaban español, nos esposaron y empujaron como si estuviéramos en la cárcel. Entiendo que los militares tienen unos procedimientos, pero había niños, familias”, dijo Oquendo, que cruzó en Tijuana y fue detenido en San Diego.

Según el Instituto Colombiano de Migración, entre los migrantes deportados esta semana había 77 mujeres y 16 menores. Para Barrientos, era la segunda vez que era deportado de Estados Unidos y probablemente la última. “No quiero intentarlo una tercera vez”, dijo. (CNN)

 

Trump revoca el estatus para unos 600 mil venezolanos

El gobierno de Trump ha revocado las protecciones contra la deportación para 600 mil venezolanos, poniendo a algunos de ellos en riesgo de ser expulsados del país en unos dos meses. La decisión entra en vigor de inmediato y anula la medida de gracia de la anterior Administración.

La secretaria de Seguridad Nacional,Kristi Noem, firmó un aviso para revertir una decisión tomada por su predecesor, Alejandro Mayorkas, en los últimos días del gobierno del presidente Joe Biden para extender el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

Una zona del centro de detención de Guantánamo. Foto: EFE

El cambio, entra en vigor inmediatamente y se produce en medio de una serie de acciones sobre inmigración mientras el gobierno del presidente Trump trabaja para cumplir las promesas de tomar medidas enérgicas contra la inmigración ilegal y llevar a cabo los esfuerzos de deportación masiva más grandes en la historia de Estados Unidos.

Expertos y defensores señalaron que el efecto inmediato entre las personas que se vean afectadas por la decisión será de incertidumbre y miedo.

“Estoy asustada, aunque estoy aquí legalmente y entré legalmente”, comentó Caren Añez, una madre soltera de 41 años de edad que solicitó el TPS en 2023 y lo recibió en 2024, luego de llegar a Estados Unidos con una visa de turista. “Estoy viendo de qué otra manera puedo quedarme legalmente”.

Añez dijo que salió de Venezuela porque temía ser arrestada por trabajar como periodista independiente para un sitio venezolano. Actualmente, trabajaba como gerente de una oficina en Texas y comentó que regresar a casa no es una opción.