domingo 5 de abril de 2026

Geografía

Louis-Émile Cerceau, un francés que llegó por aventuras al Chaco de Bolivia pero sufrió varias penurias

Era un ingeniero de la Escuela Politécnica, también oficial militar, pero deja todo antes de llegar a Bolivia y a Argentina. Cuatro historiadores rearman su historia.
El francés aventurero y explorador. Foto: France 24
El francés aventurero y explorador. Foto: France 24
domingo 09 de febrero de 2025

A finales del siglo XIX, el francés Louis-Émile Cerceau decide viajar al Chaco argentino y al Oriente boliviano para hacer fortuna, como muchos exploradores de la época. Sin embargo, su mala suerte y su falta de conocimientos le juegan malas pasadas, la geografía no es lo suyo. Cerceau escribe sus aventuras, pero no logra publicarlas. Un siglo más tarde, cuatro historiadores completaron esa tarea.

Según la publicación de France 24, estos historiadores fueron Cecilia Martínez, Isabelle Combés, Rodrigo Montani y Antoine Rousseau.

No fue sencillo investigar a Cerceau porque poco se conoce de su vida. Fue su manuscrito, que estaba conservado en la Biblioteca Nacional de Francia, el que puso a los historiadores tras la pista del explorador francés.

"Nuestra tarea fue buscar en los archivos en Francia, en Bolivia, en Argentina, rastros de su vida pasada. Además de este manuscrito, no escribió nada después. Sabemos solo que se fue de Francia para buscar una vida de aventuras en América del Sur”, cuenta el historiador Antoine Rousseau, que publica, junto con sus tres colegas, ‘Louis-Émile Cerceau, el Chaco y el Oriente boliviano’.

Era un ingeniero de la Escuela Politécnica, también oficial militar. Pero después deja todo, su empleo en el ferrocarril en Francia y se va a Bolivia y Argentina.

Cerceau hace un recorrido bastante desconcertante, va de Jujuy a Salta, pasa por el Chaco, luego de Orán en Argentina a Santa Cruz vía Tarija, luego remonta el río Yapacani por la selva y llega a Corumba.

Para los que no están muy familiarizados con esta geografía, basta con saber que no es la ruta que hubiera tomado alguien que sabe usar instrumentos para orientarse, inclusive en esa época.

Sus recorridos van de 1891 a 1894, tres años de ires y venires. También sorprende cómo logra sobrevivir: varias veces escapa de morir, inclusive se salva de poco del paludismo.

Más allá de su mala suerte, su estilo y su despiste, lo que cautiva a los historiadores es el análisis que formula sobre las condiciones de trabajo y de vida de los pueblos indígenas, aunque retome los estereotipos de la época al referirse a la Batallla de Kuruyuki de 1892.

"Es como la última batalla de lo que se llamaban en esta época los chiriguanos, los guaraní occidentales contra el Ejército boliviano. Cerceau es un testigo directo de una batalla que se desarrolló justo antes y de toda la atmósfera de rebelión y del miedo de los colonos a los indígenas. Tiene la voluntad de describir el mundo indígena y las relaciones tensas entre la ciudad colonial y ellos", cuenta Antoine Rousseau.

"Justifica de cierta manera estas rebeliones por la manera en que son tratados. Entonces, es un punto de vista interesante que sí contrasta con los relatos que existen en esa época", agrega.

La misión de Cerceau no es etnográfica. El francés llega a esta región con el propósito de enriquecerse con el negocio del caucho en plena expansión a finales del siglo XIX: viene en "busca de aventuras, pero también de posibilidades de hacer fortuna y eso lo vincula también mucho con la sociedad colonial".

Hay mucho humor fatídico en el relato de Cerceau. En la última expedición en la que participa, su grupo va buscando el árbol de goma para el caucho tan necesario en la revolución industrial. Solo que los miembros de la expedición nunca han visto ese árbol.

Tras numerosas peripecias logra sobrevivir y trabajar para los gobiernos locales, haciendo estudios de rutas para los ferrocarriles. Su vida de sobresaltos termina en Argentina, en donde redactará el manuscrito, habiendo perdido sus notas en una de sus tantas desventuras.

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