miércoles 29 de abril de 2026

Copa Libertadores

La estadística en sus visitas a Brasil no le favorece a The Strongest

El Tigre necesita ganarle al Bahía este martes para clasificarse a la siguiente instancia, aunque en las 18 visitas anteriores solo consiguió un triunfo y perdió en los restantes 17 encuentros.
Luciano Ursino (izq.), jugador de The Strongest, disputa un balón con el mediocampista Pepe, del Gremio, en el encuentro que se jugó en Curitiba el año pasado. Foto: Conmebol
Luciano Ursino (izq.), jugador de The Strongest, disputa un balón con el mediocampista Pepe, del Gremio, en el encuentro que se jugó en Curitiba el año pasado. Foto: Conmebol

Después del empate a un gol frente al EC Bahía el pasado martes —18 de febrero— en el estadio Hernando Siles, The Strongest necesita ganar en el cotejo de vuelta en la ciudad de Salvador para clasificarse a la Fase 3 de Copa Libertadores, aunque arrastra una racha negativa en canchas brasileñas.

Si no suma de a tres, por lo menos requiere empatar para que el ganador de la serie se defina en la tanda de los penales.

Los jugadores y los miembros del cuerpo técnico creen que, pese a que no se pudo ganar de local y lo complicado que se presenta el partido de vuelta, todo es posible en el fútbol y que la llave se encuentra abierta.

En 18 visitas a Brasil, sin embargo, el Tigre ganó una vez, resultado histórico que consiguió en 2016, y los otros 17 partidos terminaron en derrotas.

 

Una historia adversa

La historia con clubes brasileños en partidos por Copa Libertadores lleva 25 años, porque el aurinegro comenzó a enfrentar a instituciones de ese país a partir del año 2000, cuando la Conmebol cambió el formato del torneo y elevó a 32 el número de participantes en fase de grupos.

En sus primeras 11 participaciones —1965-1994— nunca se había cruzado con rivales del gigante sudamericano.

En el año 2000, de entrada se cruzó con dos rivales: Palmeiras y Juventude, y comenzó una historia con pocas alegrías y con números adversos.

En su primer partido en Brasil —martes 15 de febrero— fue goleado por el Palmeiras (4-0) en un partido que se jugó en el estadio Palestra Italia, conocido popularmente como Parque Antártica.

Dos meses después —el miércoles 12 de abril— volvió a perder, por el mismo marcador, y el verdugo ese día fue Juventude, en un cotejo que se jugó en el estadio Alfredo Jaconi de la ciudad de Caxias do Sul.

Después de esos dos encuentros, el Tigre cayó en sus siguientes 10 presentaciones entre 2003 y 2015.

Rompió el maleficio en 2016 cuando le ganó, en la ciudad de San Pablo, a Sao Paulo por 0-1 con un gol del uruguayo Matías Alonso.

En sus siguientes cuatro participaciones volvieron las derrotas, la última el miércoles 29 de mayo de 2024 —hace nueve meses— cuando perdió con el Gremio casualmente por 4 a 0, en el último partido de fase de grupos.

El resultado en ese encuentro, sin embargo, pasó a segundo plano, porque el Tigre había conseguido con anticipación la clasificación a octavos de final.

 

Los números rojos

En los 18 partidos que el Tigre jugó en canchas brasileñas por Copa Libertadores, como ya se dijo, perdió en 17 y solamente ganó uno.

De 54 puntos en juego, solamente consiguió tres, una cifra muy baja, que representa el 5,55% de efectividad.

En esos 18 encuentros, su valla cayó en 47 ocasiones —2,61 promedio por partido— y solamente convirtió 6 tantos en cinco partidos, lo que quiere decir que en 13 encuentros sus jugadores no anotaron.

El panorama no pinta bien desde la estadística, pero en el campo de juego cualquier cosa puede pasar y con esa ilusión los atigrados encararán el compromiso del martes que se jugará en el Arena Fonte Nova de la ciudad de Salvador, desde las 20.30 (hora boliviana).

El ganador de la llave se enfrentará en la siguiente instancia clasificatoria al vencedor de la serie entre el uruguayo Boston River, que en el partido de ida se impuso por 1 a 0, y el chileno Ñublense, que tiene la oportunidad de revertir esa diferencia mínima en el cotejo de vuelta del miércoles en el estadio Bicentenario Municipal Nelson Oyarzún de la ciudad de Chillán.

 

El gol de Matías Alonso, nueve años después, sigue en el recuerdo

El histórico triunfo de The Strongest en Brasil, el único en 18 visitas, se produjo el 17 de febrero de 2016. El partido se jugó en el estadio Municipal Paulo Machado de Carvalho, más conocido como Pacaembú, de la ciudad de San Pablo, la más poblada de ese país.

Fue el primer cotejo del Grupo 1, que también integraban el argentino River Plate y el venezolano Trujillanos.

El cuadro de San Pablo, que ese año tenía como entrenador al argentino Edgardo Bauza, era el gran candidato a ganar, pero el aurinegro, en el que debutaba Mauricio Soria como director técnico, dio la gran sorpresa de la Copa.

El delantero uruguayo Matías Alonso (minuto 62’) anotó el tanto de la victoria, después de conectar de cabeza un centro desde la derecha, enviado por Alejandro Chumacero. Fue una gran jugada colectiva, que se inició en un tiro de esquina y que se había practicado con el entrenador paraguayo Pablo Caballero, quien había sido destituido una semana antes; por ese motivo, los jugadores le dedicaron el gol.

Han pasado nueve años y todos recuerdan ese triunfo de The Strongest, pero sobre todo el gol del atacante charrúa por cómo se gestó.

Esa noche en el Pacaembú, el aurinegro formó con Daniel Vaca, en el arco; Federico Pereyra, Fernando Marteli, Luis Maldonado, Alejandro Chumacero, Ernesto Cristaldo, Wálter Veizaga, Raúl Castro, Pablo Escobar, Rodrigo Ramallo y Matías Alonso.

En la segunda parte ingresaron Diego Bejarano, Mariano Torres y el paraguayo Carlos Neumann.

No obstante del gran inicio en esa Copa, The Strongest no pudo acceder a la siguiente instancia (octavos de final). Terminó en el tercer lugar de la serie, solamente por delante de Trujillanos.

Los atigrados se ilusionaron con llegar lejos en la competencia después de ese primer triunfo, pero en los siguientes encuentros el desempeño del equipo no fue el esperado.

El entrenador y el presidente César Salinas (+) se reunieron y se pusieron de acuerdo (16 de abril) para rescindir el contrato de mutuo acuerdo.

Unos días después (20 de abril) tomó el mando del plantel el venezolano César Farías, quien con un entrenamiento dirigió el último partido de fase de grupos. Fue el cotejo de vuelta con Sao Paulo, que terminó igualado a un gol en el Hernando Siles.

Jugadores de The Strongest celebran el triunfo sobre Sao Paulo en la Copa Libertadores de 2016. Foto: archivo EFE