martes 24 de febrero de 2026

Claribel, hija de Edgar Arandia

“Si el Edgar se describía como un cholo peleador, pues yo soy una birlocha”

En este 19 de marzo, cuando se conmemora el Día del Padre, la directora del Museo Nacional de Arte recuerda a su mayor inspiración: su papá, el artista y gestor cultural.
Claribel Arandia muestra una pequeña imagen de su padre, que le fue regalada. Foto: Jorge Soruco / Visión 360
Claribel Arandia muestra una pequeña imagen de su padre, que le fue regalada. Foto: Jorge Soruco / Visión 360
miércoles 19 de marzo de 2025

Un mes antes de la muerte del artista y gestor cultural Egar Arandia, hubo un festejo en su casa. Su hija, Claribel Arandia, asumió la dirección del Museo Nacional de Arte, cargo que el mismo Edgar ocupó una década antes.

“Nunca lo vi llorar hasta ese día. Me abrazó y me dijo: ‘Ahora me puedo ir tranquilo, porque sé que el arte está en buenas manos’”, recuerda.

Todo un elogio, teniendo en cuenta que Edgar no quería que Claribel, cuando era adolescente, entrara al mundo artístico. Temía por su seguridad financiera y por los retos que enfrentaría.

“Me decía: ‘Este es un mundo de machos, te va a costar mucho, porque a veces a las mujeres solo las ven como un motivo de inspiración, no como un colega’. Tuve que probar que podía superar los retos que encontraría en el camino”, cuenta.

Esta rebeldía de Claribel no surge de la nada. Viene por angas o por mangas, puesto que sus dos ascendientes familiares no dudaron en luchar por lo que les interesaba, contra las injusticias, con la familia llegando al exilio.  

“El Edgar se describía como un cholo peleador. En ese sentido, puedo decir que yo soy una birlocha peleadora”, asegura.

Eso se ve reflejado en el arte de ambos, pese a las diferencias aparentes. Mientras que Edgar enfocó su pintura en la denuncia social contra la dictadura y la explotación, Claribel esculpió y grabó sobre las problemáticas de la mujer, desde la violencia hasta la salud reproductiva.

Ambos terminaron dirigiendo uno de los principales repositorios del país. Y con ello, la hija heredó los amores y desamores de su padre.  

“Hay personas que se oponen a mí solo por ser una Arandia, porque tenían un problema con Edgar. Otros esperan que siga su estilo de trabajo. Tengo que luchar para demostrar que soy mi propia persona, aunque presumiendo la ética y honradez que él me enseñó”.