miércoles 18 de marzo de 2026

Transporte público y minibuses obsoletos

En cuanto a los minibuses, medio de transporte público fracasado y obsoleto, corresponde eliminarlo y en su lugar establecer un Sistema de Buses grandes, eléctricos o híbridos.

La polémica sobre tarifas del transporte público en La Paz pone una vez más en actualidad el tema de la calidad, seguridad y costo del transporte urbano, particularmente del medio de locomoción masivamente empleado que constituye el minibús.

Desde el Siglo XVI el público se podían alquilar en La Paz carretas, diligencias y literas con ruedas arrastradas por animales para movilizarse.

En 1902 la población de la ciudad llegó a 70.000 habitantes. Desde 1909 se implantó el simpático sistema de tranvías que funcionaron desde 1909 hasta 1950, el año 1936 contaba con 15 Km. de líneas férreas, 20 carros de operación de primera y segunda clase que, con cinco líneas, cubrían las rutas de Cementerio General, Chijini, Estación Central, Plaza Murillo, Miraflores, Sopocachi, San Jorge y Obrajes.

Los automotores llegaron en 1903 y pasados los años se fueron convirtiendo en medio de transporte público, en 1925 alcanzaron a 472 colectivos, en el año 1930 estaban constituidos los “sindicatos” de propietarios: Litoral, Abaroa, San Cristóbal y Villa Victoria.  Después de la Guerra del Chaco varios camiones se transformaron en los denominados colectivos. A partir de los años 40 se ponen en circulación los taxis y desde los años 70 los trufis, automóviles de ruta fija, microbuses, así como minibuses. En los años 60 llegaron omnibuses usados de procedencia norteamericana que en su lugar de origen fueron buses escolares, todavía algunos circulan en nuestras calles.

En 1980 se creó la Empresa Municipal de Transporte Automotor EMTA que conectaba a La Paz y El Alto, en su quinto año fracasó y fue eliminada. En 1985, después de la relocalización de trabajadores mineros y la libre contratación se inicia el boom en el crecimiento de minibuses, microbuses, omnibuses, trufis y taxis. Para 1995 la Dirección de Tránsito tenía registrados 440 microbuses, más de 720 omnibuses y 10.717 minibuses.

En el Siglo XXI el sistema de transporte por cable o Teleférico y los buses municipales Puma Katari, estos ahora muy limitados, son sin duda aportes favorables y es deseable su mayor desarrollo.

El rey del transporte público actual es el minibús. Existen más de 540 líneas de circulación para minibuses, micros y trufis definidas (aunque parezca increíble) por los “sindicatos”, una maraña muy compleja que sufre cambios intempestivos por los conductores.  En ciudades mucho más grandes el número de líneas, que se respetan, es cerca de una quinta parte del número que tenemos.

 Los minibuses que en 2015 alcanzaban a 31.901, ahora son más de 20.000, tienen como características, con escasas excepciones, el deficiente mantenimiento técnico que junto al incumplimiento de normas de tránsito provocan frecuentes accidentes, capacidad reducida de 14  pasajeros, falta de condiciones mínimas de confort, ventilación insuficiente, incomodidad al subir y bajar de la unidad, higiene lamentable, paradas arbitrarias en cualquier lugar, trameaje o fraccionamiento de tramos abusivo, libre desplazamiento de unidades que provienen de la ciudad de El Alto y contaminación acústica con sonidos estridentes de radio, sumados a los bocinazos. El estado insuficiente y calamitoso de las vías afecta, sin duda. Es usual la mala educación de conductores que se expresa nítidamente cuando en los paros impiden la circulación de vehículos particulares y emprenden acciones violentas contra los transeúntes o movilidades y castigos físicos a sus propios colegas. El “control sindical” es escaso, y poco serio. Autoridades municipales y de tránsito, bien gracias.

Hace poco la primera autoridad municipal, presión mediante, autorizó la elevación de tarifas del transporte público sin condicionar mejoras en calidad del servicio y condiciones de seguridad. El burgomaestre indicó que cuenta con un estudio tarifario de 1.800 páginas del que no conoce nada la ciudadanía. La Presidente y varios concejales se están esforzando tercamente para el retorno de las anteriores tarifas cuando los ciudadanos aceptaron y vienen cumpliendo con la elevación inconsulta. Los transportistas precipitan su consabido y muy perjudicial “paro movilizado”. Los habitantes de La Paz son rehenes, como tantas veces, de este entuerto o agravio injusto y absurdo.

La solución a esta problemática solo se dará en el marco de un Sistema Integrado de Transporte Intermodal en el marco de Lineamientos de Planificación Urbana Metropolitana. Aunque en estos tiempos eso suene a utopía de idealistas y soñadores.

En cuanto a los minibuses, medio de transporte público fracasado y obsoleto, corresponde eliminarlo y en su lugar establecer un Sistema de Buses grandes, eléctricos o híbridos, que se interconecten con buses medianos que lleguen a las laderas.  Los mal llamados “sindicatos” deben transformarse en empresas o cooperativas de transporte público urbano que pueden brindar servicio con calidad, como con seguridad, y obtendrían mayores beneficios para los propietarios. Sin educación ciudadana, en particular la vial, de transportistas y usuarios, será imposible avanzar.

Sin embargo, prevalece la comodidad de mantener las condiciones de movilidad urbana lamentables actuales y reducirnos a discusiones sobre aspectos menores. Eso significa mantener la triste “mentalidad de Alasitas” predominante en mucho tiempo y no pensar en grande como es necesidad imperiosa. La lucha por una mejor ciudad para la gente continúa.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360