viernes 10 de abril de 2026

Figura

Mario Martínez, el mejor tenista boliviano de la historia

En los años 80 llegó a ocupar el puesto 32 del ranking ATP, un sitial que ningún deportista del país alcanzó. Ganó tres torneos de alto nivel y se enfrentó a los mejores del mundo.
Martínez, en la exhibición que hubo en el CTLP. Foto: Club de Tenis La Paz.
Martínez, en la exhibición que hubo en el CTLP. Foto: Club de Tenis La Paz.

Sports 360 / La Paz

Mario Emilio Martínez Guzmán (La Paz, 12 de septiembre de 1961) es sin dudas el mejor tenista en la historia de Bolivia. Si bien jugó profesionalmente pocos años, debido a una lesión, en ese tiempo su ascenso fue meteórico, pues llegó a estar en el puesto 32 del ranking mundial; estuvo en dos Grand Slams y enfrentó a jugadores dentro del Top-10.

Hace unos tres meses retornó al país —luego de vivir por casi cuatro décadas en Estados Unidos— y la semana pasada estuvo en el Club de Tenis La Paz para compartir con el ex tenista español Emilio Sánchez Vicario.

Atendió al llamado de Sports 360 para hablar de su exquisita trayectoria deportiva, con importantes logros internacionales, y también de su familia.

“Mi vida es un libro”

Entre fines de los años 70 y hasta mediados de los 80, Martínez se destacó en el tenis internacional, pues llegó a jugar torneos de alto nivel; representó a Bolivia en la Copa Davis y enfrentó a los mejores del mundo.

¿Qué piensa de su trayectoria como tenista profesional?, le consultó este medio, a lo que respondió: “Lindas experiencias, una vida muy alegre, de sacrificio y de mucho aprendizaje de la vida. Como ser humano, los sentimientos que he llegado a tener, he aprendido de ellos, conociendo gente increíble alrededor del mundo, lugares; al final de todo, es un libro”, dijo.

Según los datos estadístcos de la ATP en su página web oficial, Martínez apareció en el ranking profesional a fines de 1979 en el puesto 245. Luego se metió dentro del Top-100 y su mejor sitial fue el puesto 32 a fines de 1980.

Es un lugar que ningún boliviano logró. El más cercano fue Hugo Dellien, quien en agosto de 2022 se colocó en la casilla 64.

“Es una experiencia brillante. Hay veces que no hay palabras cómo describir por llegar a esos lugares; es algo enorme mentalmente y espiritualmente, y como humano uno aprende muchas cosas a partir de desafíos”.

Su gran ascenso en el ranking también es gracias a que ganó tres torneos ATP, que no volvió a repetir ningún boliviano.

Se impuso en los torneos ATP de Palermo (en 1982), Venecia (1981), ambos en Italia; y Burdeos, Francia (1980).

En su época como tenista, en una pasada competición. Foto: Colección Julio Mamani.

 

Contra los mejores

Se enfrentó a varios top del mundo en esa época, como el estadounidense Ivan Lendl. Dos del planeta, el argentino Guillermo Vilas, cuarto ranqueado; el también estadounidense Harold Solomon, séptimo, entre otros.

“Jugué con los grandes: Lendl, Vilas, (John) Alexander, (Adriano) Panatta, (José) Higueras, todos jugadores entre los 10 primeros del mundo. Ha sido una alegría grandísima, lo hice en corto tiempo, en cuatro años. No he jugado más, mi ascenso a la élite ha sido rápido”.

“Por mi corta trayectoria, todos esos partidos han sido muy grandes para mí, cada uno tuvo su experiencia, tiempo, alegría, derrota, porque son grandes jugadores del tenis internacional y he tomado lo más positivo de cada uno de ellos”.

También jugó el Roland Garros (de 1981 a 1984) y el US Open (de 1980 a 1982), dos de los cuatro Grand Slams.

Martínez (der.) con el ex tenista español Emilio Sánchez. Foto: Club de Tenis La Paz.

 

Tercera generación

Su pasión por el tenis lo lleva en la sangre porque su abuelo Luis Emlio Martínez Tellería y su padre Mario Emilio Martínez Villanueva jugaron este deporte.

“Ha sido una ventaja muy grande, porque soy la tercera generación de campeones en Bolivia, empezando con mi abuelo, uno de los ocho fundadores del Club de Tenis La Paz, también jugó competitivamente, internacionalmente; mi padre igual jugó Copa Davis, Copa Stevens, sudamericanos hasta que llegué yo, que lo llevé a otro nivel. Básicamente gracias a ellos estoy en el tenis, tuve el privilegio de compartir con ellos este deporte”.

Hasta mediados de los años 80 se dedicó al tenis de alta competencia, pues tuvo que retirarse por una lesión en su espalda.

“Tengo una pierna más corta que la otra y en ciertos momentos mi cadera se desiguala y quedo tieso”, aseguró.

A partir de ahí formó una gran familia. Primero se casó con la estadounidense Lauren Simon, con quien tuvo tres hijos: Alexander Mario, Ryan Harris y Olivia Rose.

 Después se casó con la boliviana María Cecilia Martínez Soux, con quien tuvo dos hijos: Mario Emilio e Ian Marco. “Ninguno de ellos se dedicó al tenis”.

Se quedará en el país con el proyecto de sacar más campeones

El ex tenista nacional firma un autógrafo para una pequeña. Foto: Club de Tenis La Paz.

 

Hacer crecer mucho más el tenis boliviano y lograr que una deportista femenina llegue al más alto nivel son los objetivos que tiene Mario Martínez en el país, donde se instalará luego de casi 40 años fuera de territorio nacional.

“Ya es tiempo de volver a las raíces y dar mi aporte con el tenis; es uno de los mayores puntos en importancia para mí en este momento”, indicó.

“Quiero pasar mi experiencia, ayudar al tenis boliviano, que lo he visto muy bien a mi llegada. Ha progresado muchísimo, hay expectativa, ganas; es un buen momento para fortalecer y sacar más jugadores que vayan al exterior y nos representen mundialmente. He visto que el Club de Tenis Santa Cruz y el Club de Tenis La Paz han crecido increíblemente”.

Su experiencia por haber trabajado en varios clubes de Estados Unidos le avala para hacer cambios en Bolivia.

Asegura que lo ideal es que entre los 5 y 7 años los niños deben comenzar en cualquier deporte y que “el buen ojo del entrenador” debe servir para ver en qué es bueno el niño; aunque recalca que no se debe forzar al pequeño a practicar una determinada disciplina.

“No hay que forzarlos, uno tiene que darse cuenta si es bueno o no; darle ayuda porque hay una parte que no está bien entendida por el hecho de que los fuerzan”.

En Bolivia hay varios tenistas masculinos que destacan a nivel internacional, como los hermanos Hugo y Murkel Dellien, Juan Carlos Prado, Boris Arias y Federico Zeballos.

“Hugo Dellien lleva bastantes años, más que yo y sigue compitiendo. Es una experiencia y un halago para Bolivia tener jugadores en los rankings de los 100 primeros en el mundo. Pradito también viene subiendo, está en buena posición. También están los doblistas, Zeballos y Arias, tremenda trayectoria, larga, consistente, muy orgulloso de ellos”.

Sin embargo, hay la cuenta pendiente en la rama femenina, pues hoy en día solo figura Noelia Zeballos, hermana menor de Federico.

“Bolivia no ha producido todavía una mujer en el tenis internacional de alto nivel. Hubo algunas que compitieron en colegios, universidades y es uno de los proyectos que tengo, sacar una mujer campeona internacionalmente”.