miércoles 8 de abril de 2026

Superclásico 300

Grover Echavarría: “El clásico más importante del país es el Bolívar-The Strongest”

El destacado periodista boliviano recuerda que su organización radial, Radio Deporte, relata este tipo de partidos desde el año 1963. "Me da la impresión de que los clásicos de antes generaban más expectativa entre los hinchas de los clubes", sostuvo.
Grover Echavarría, un grande del periodismo deportivo de Bolivia. Foto: GE
Grover Echavarría, un grande del periodismo deportivo de Bolivia. Foto: GE

El próximo domingo 22 de junio, Bolívar y The Strongest jugarán el clásico paceño número 300 de la era profesional. El primero se remonta al domingo 17 de septiembre de 1950 y desde entonces han pasado casi 75 años.

Buena parte de esos clásicos —272— fueron relatados por Radio Deporte, sin duda una de las organizaciones radiales más importantes del país.

Su director, Grover Echavarría, quien, junto con su hermano Remberto (+), fundó la organización el 5 de mayo de 1963, no tiene el número exacto de los clásicos paceños que les tocó narrar, pero a partir de esa fecha no faltaron a ninguno. El primero, el 28 de julio de ese año, que terminó con triunfo de la Academia por 2 a 1 por el torneo de la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP).

Con 62 años de vigencia, Radio Deporte es en la actualidad el programa que más clásicos de La Paz ha relatado en la historia del periodismo deportivo.

Don Grover, una eminencia dentro del periodismo deportivo de Bolivia, se refiere a varios aspectos, no solo el deportivo, que rodean al que es el partido más importante del fútbol en el país.

En los últimos años ha surgido un debate en el país respecto de cuál es el clásico más relevante, el de La Paz o el de Santa Cruz. Para usted, don Grover, ¿cuál es el más importante?

Sin duda, el clásico más importante del país es el clásico Bolívar-The Strongest o The Strongest-Bolívar, no solo por la historia que tienen de tantas competencias en las que han participado, de tantas confrontaciones que han tenido, sino porque son los equipos que más arrastre tienen a nivel nacional y esto se advierte cada vez que se enfrentan, no solamente en escenarios paceños, sino en otros del país. Son, además, los clubes con mayor alcance a nivel nacional.

¿Usted se acuerda cuándo habrá sido el primer clásico de La Paz que relató Radio Deporte y cuántos llevan a la fecha?

Citar fechas, la verdad, que se hace complicado, pero Radio Deporte se fundó el 5 de mayo de 1963 y desde entonces estuvimos en todas las competencias. Van 62 años que estamos siguiendo esta clase de partidos, ya sea por la competencia local o también por certámenes de tipo internacional, porque muchas veces han jugado por Copa Sudamericana, Libertadores y han sido partidos de alto alcance a nivel nacional.

 

¿Los clásicos de ahora son diferentes de los de antes?

Me da la impresión de que los clásicos de antes generaban más expectativa. No sé si es por las reglamentaciones que ahora determinan, por ejemplo, que los jugadores no puedan conversar con los medios de comunicación, que estén prohibidos de compartir y que, en consecuencia, el público no esté interiorizado de detalles en la previa y eso hace que cada una de las confrontaciones no tenga el mismo arrastre, el mismo alcance.

También creo que el fútbol ha dejado de ser popular para convertirse en algo elitista en materia de costos de las localidades; los precios no están al alcance del público y en esta última temporada, mucho más por la crisis económica que todos estamos pasando.

¿Antes era diferente?

Antes de un clásico, uno veía que las localidades estaban agotadas con anticipación y que el público, para lograr adquirir una, tenía que incluso pernoctar, estar 24 horas antes, cerca del estadio. Eso no se repite, especialmente en esta última década, en la que el fútbol boliviano ya no ha tenido la misma pasión. Los clásicos, salvo alguno, no tienen el mismo arrastre popular entre los seguidores.

Recién marcaba que las nuevas normas también han limitado la labor de los periodistas. Antes, por ejemplo, podíamos estar dentro de la cancha, seguir más de cerca las incidencias de los partidos o ingresar hasta los vestuarios.

Lógicamente, todas esas dificultades han marcado precisamente un cambio en la voz periodística que realizamos los relatores, porque antes contábamos con compañeros de campo que estaban con sus micrófonos en uno y otro vestuario, con las notas previas al final del partido. No había las conferencias de prensa en las que están digitados algunos medios y solo pueden hacer preguntas cierta cantidad de participantes en esa cita. Antes era libre y el público podía enterarse con más detalle de la palabra, no solo de uno de los jugadores y del director técnico, sino de todos los protagonistas.

Todo eso ha perjudicado realmente a que los clásicos ya no tengan esa vigencia y ese gran respaldo del público que tenían. Esto también molesta a los aficionados que son, han sido y serán, desde mi perspectiva, los sostenedores del espectáculo y también económicamente.

Cuando se jugaba un clásico, ¿había un despliegue más importante de Radio Deporte, más horas de trabajo, por ejemplo?

Sí, desde luego. Se empezaba por lo menos una media hora, si no una hora antes, en relación con los otros partidos y después del encuentro había notas en uno y otro vestuario; había que conversar con los mismos espectadores que se retiraban del escenario deportivo. De manera que era un despliegue de personal periodístico y técnico mucho más amplio porque esos eran los partidos que concentraban la atención.

Recordamos siempre que solíamos decir que los clásicos son una historia distinta. Si un equipo lideraba la clasificación y el otro se ubicaba en la parte media, el interés era el mismo. El que no estaba bien ubicado en la tabla salvaba la temporada o medio año con una victoria frente al tradicional rival; por eso se le daba esa característica de ser un choque especial. Para el que andaba bien era el reencuentro con el éxito, porque ganar al adversario de siempre era muy importante.

 

 

“Es difícil decir que este o el otro fue el clásico más importante”

De los tantos clásicos que le ha tocado relatar o comentar, ¿alguno que le haya quedado en la memoria?

Todos los clásicos nos han dejado algo. Es difícil decir que este o el otro fue el clásico más importante, porque cada clásico tenía y tiene su importancia en materia de espectáculo.

Lógicamente, también, el hecho de que los espectadores estén alentando en el estadio obligaba al relator a levantar más el tono de voz, a entusiasmarse con el desarrollo del encuentro, porque, así como los jugadores suelen decir, la motivación es importante; para un periodista y en mi caso como relator, también era una motivación mucho más grande relatar un clásico, vivir un partido así, y uno se preparaba mejor. Un clásico siempre tenía y tiene una característica especial.

En un partido de estas características, ¿qué papel juegan las hinchadas?

Desde luego que la presencia de los hinchas es fundamental. Cuántas veces hemos podido ver que el público levantaba a un equipo que estaba con una producción por debajo de lo que se esperaba. Ahora el público es más exigente, muchas veces uno escucha silbidos, el rechazo a algún jugador. Antes, el respaldo era masivo para los dos clubes.

Algo de eso pasó no hace mucho. El 28 de febrero del año pasado, si no me equivoco, cuando empataron 4 a 4. Recuérdese que Bolívar ganaba hasta el minuto 90 por 4 goles contra 2 y parecía estar definido el partido; pero la hinchada atigrada, que suele ser siempre el pulmón del aurinegro, alentó tanto en los últimos minutos, que sobre los 90 y 93 minutos llegaron los dos goles del empate.