martes 24 de marzo de 2026

Venezuela: colisión de principios y fracaso del sistema internacional

Realmente otra vez con Venezuela el sistema internacional (ONU, OEA, CORTE PENAL INTERNACIONAL) ha fracasado, estamos pagando la tibieza de sus organismos.

Hasta que el día llegó; el 3 de enero por la madrugada un comando militar norteamericano con apoyo de su aviación ingresó a territorio venezolano, como en las mejores películas de Hollywood, se llevó al presidente Nicolás Maduro, sin que al parecer haya existido demasiada resistencia por parte de su seguridad y de las fuerzas armadas de ese país, que en diversas trasmisiones televisivas y de las redes sociales se vanagloriaban de su buena organización, incluso el Ministro Cabello había dicho días antes que, entrar a Venezuela sería una “locura” para cualquier fuerza exterior. 

Al parecer los gringos son unos locos porque en cosa de minutos secuestraron al presidente y ahora este será procesado y seguramente sentenciado a buenos años en alguna cárcel del estado de New York, claro con la consabida rebaja de pena porque algo cantará sobre sus no tan santas actividades.

En el mundo se presentaron diversas reacciones, por una parte, conmovía escuchar a ciudadanos/as venezolanos/as en el exilio obligado o voluntario, derramando lágrimas de alegría, pensando que el régimen dictatorial del chavismo podría caer y ellos/as volver a poder comer arepas en su tierra. Diversas agencias de Naciones Unidas, estiman que migraron algo más de nueve millones de ciudadanos venezolanos a diversos países principalmente de Europa y Norteamérica, debido a la hecatombe económica en la que Chávez y Maduro pusieron a ese rico país, porque realmente que manía de los socialistas del siglo XXI de arruinar países, bajo el discurso de igualdad y mejores días para su gente, malditos hipócritas, falsos y un largo etcétera de adjetivos un poco más gruesos que quiera usarse con toda razón.

Pero no solo eso, la violación de Derechos Humanos, con lugares de tortura, detención de opositores políticos, asesinatos extrajudiciales, desapariciones, etc. han sido documentados por agencias internacionales, incluso la Corte Penal Internacional ha abierto desde años una investigación contra el régimen por crímenes de Lesa Humanidad, pero que hasta la fecha no avanza como se esperaría.

Finalmente, tenemos el tema del proceso electoral último, donde se evidenció por las fuerzas opositoras la derrota del chavismo de manera fehaciente, y que no pudo ser revertido a pesar de los esfuerzos internacionales para que Maduro pruebe su victoria, pero a este le valió un comino, las protestas, los pronunciamientos internacionales, con ruptura de relaciones incluida.

Por otro lado, voces de crítica a la acción norteamericana como la de Petro; a su vez, el Secretario General de Naciones Unidas, señaló que se ha roto los principios de la Carta de Naciones Unidas, afectando la soberanía de un Estado con una intervención unilateral. Por su parte, el secretario de la OEA, Albert Ramdin, convocó a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente, donde se analizará la situación institucional venezolana. El presidente Lula, alertando sobre sobre las consecuencias de la acción norteamericana y su actuar fuera de una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU.

Es innegable que Estados Unidos bajo esa concepción de “Alguacil del mundo” que inició luego de la primera guerra mundial y que consolidó luego de la Segunda, no necesariamente acciona por la libertad y la democracia, sino bajo sus intereses; que antes lo hacían de manera hipócrita, es una verdad, actualmente con Trump por lo menos se ha mostrado de frente y con cinismo que a ellos les interesa su bolsillo y nada más y si para mantener su poder tienen que destruir, lo van a hacer sin que se les sonroje la cara.

Pero lo anterior no debería sorprender, es una máxima de la realidad, que se presenta en lo chico y en lo grande, por ejemplo, en la naturaleza el pez grande se come al chico, hasta que llega uno más grande. La realidad es una ley de la selva, a pesar de nuestras reglas, principios y normas, esto es así. Muy pocos no llaman a su amigo más grande o a su hermano mayor para que ponga en su lugar al abusivo del curso. Durante la guerra fría cada quien llamaba a Estados Unidos o a la Unión Soviética, ahora llama a Rusia, China o a los amigos del tío Sam para arreglar sus problemas, ese es el tablero mundial.

Entonces estamos evidentemente ante una coalición de principios, por un lado, el principio de soberanía de un Estado presente en varios instrumentos internacionales universales y regionales, que establecen que cualquier país se maneja bajo el principio de autodeterminación, es decir tomar decisiones y ejercer control sobre su territorio y población sin interferencias externas. El artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe expresamente el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.  

Por el otro lado, tenemos principios democráticos y de derechos humanos, con un peso demasiado grande para ser dejados de lado como se hizo durante tantos años no solo en Venezuela, sino también en Cuba, Corea del Norte, varios países de África, Latinoamérica, la misma Europa y otras latitudes donde generalmente un dictador, un golpista, un abusivo, los poderes económicos y facticos les vale cualquier cosa y actúan muchas veces contra su propio pueblo.

Pero entonces ¿Qué hacemos? ¿Dónde está la falla? Pues en el sistema internacional, los organismos políticos, sociales y de seguridad de Naciones Unidas y regionales, no funcionan ya, son inútiles; deben pensarse los mismos de diferente manera, no estaríamos en hechos como los de Venezuela si es que no se hubiera puesto un alto a los abusos del Chavismo primero y el Madurismo después, pero desde un accionar multilateral, democrático y de principios de derechos humanos por sobre la soberanía de los Estados que sirve más como una justificación de arbitrariedad y abuso que como lo que es. Este modelo debería tender a que ya no exista un hermano mayor - abusivo, por cierto - que determine que está bien y mal, creyendo que lo hace por supuestos principios de justicia, y que de paso te trate de hacer creer que actúa por la libertad y la democracia, que sabemos no es cierto.

Realmente otra vez con Venezuela el sistema internacional (ONU, OEA, CORTE PENAL INTERNACIONAL) ha fracasado, estamos pagando la tibieza de sus organismos, su permisividad, hipocresía y pasividad se mantiene, si estos no son más firmes, consecuentes y coherentes seguiremos estando sujetos al accionar del rico y poderoso del barrio, que probablemente pronto actúe en Cuba, Nicaragua, Colombia, Groenlandia y quién sabe dónde más; quizá ahora nos alegre, porque estamos de este lado de la vereda, pero también podríamos estar del otro y no nos damos cuenta que el tema es más delicado pues vulnera principios fundamentales de convivencia que parecían regulaban la vida del mundo en pleno siglo XXI pero al parecer seguimos igual que en los albores de la humanidad y la historia donde reinan los más fuertes, en tanto los débiles nos debemos aguantar o someter.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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