lunes 23 de febrero de 2026

Medioambiente

Experto: autoridades municipales de La Paz optan por construir una ciudad para los vehículos y no para las personas

Las grandes ciudades lo que han hecho es sanear los ríos, en lugar de embovedarlos, lo que equivale a esconder la basura bajo la alfombra, y estamos a punto de estrenar otro embovedado, comentó el ingeniero ambiental Waldo Vargas, en referencia al embovedado del río La Paz.
Embovedado del río Choqueyapu. Foto Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Foto: Alcaldía de La Paz
Embovedado del río Choqueyapu. Foto Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Foto: Alcaldía de La Paz

Las obras en la ciudad de La Paz deberían encararse con miras a que sea una urbe buena y habitable, pero sobre todo sostenible, lo que quiere decir que haya seguridad hídrica y alimentaria, además de parques bonitos donde se pueda caminar en paz, planteó el ingeniero ambiental Waldo Vargas.

En contraposición, lo que se tiene ahora es una ciudad en la que se vive a “salto de mata”, con un mal sistema de transporte y problemas de contaminación de aguas residuales, situaciones muy serias que no están siendo adecuadamente encaradas, reflexionó.

En entrevista con Visión 360, Vargas dijo que las autoridades optan por construir una ciudad para los vehículos y no para las personas; por ello, tienden a embovedar los ríos, lo que equivale a “esconder la basura debajo de la alfombra”.

“No tenemos la forma de hacer soluciones integrales, lo que prima es la toma de decisiones políticas y no técnicas, por ello, se debería hacer un balance serio, una reflexión conciencial, sobre cómo deben encararse las obras en la ciudad de La Paz”, sostuvo.

El propósito debería ser tener una ciudad habitable, pero sobre todo “una ciudad sostenible, que nos permita vivir una vida sostenible”, y ello significa que la población tenga “seguridad hídrica, seguridad alimentaria y, además, que sea una ciudad donde podamos caminar en paz, tranquilos, tener parques bonitos; eso es una ciudad sostenible”, dijo.

Vargas criticó a los candidatos a la Alcaldía para las elecciones subnacionales de marzo de 2026 porque, desde su punto de vista, “ni mencionan este tipo de problemas, los rehúyen y nos cuentan fantasías que son irrealizables y no se pueden ejecutar”.

Las aguas residuales y la contaminación minera

Vargas sostuvo que en la ciudad de La Paz hay varios distritos en los que está presente la actividad minera, en algunos casos “semilegal”, porque no cuentan con licencia ambiental, como establece la norma legal. Además, muchas de esas actividades están cercanas a las fuentes de agua potable.

“Entonces, eso también es una seria amenaza y riesgo para la ciudad de La Paz”, afirmó, en relación con la denuncia que hizo la Autoridad Jurisdiccional Minera (AJAM) de La Paz sobre la presencia de actividades mineras ilegales en cinco ríos y en el embalse de Hampaturi.

Al respecto, comentó que se realizaron algunos estudios preliminares en aguas debajo de la ciudad, por donde pasa el río Choqueyahu, a la altura de la población de Lipari, y se verificó la presencia de metales pesados.

“Tenemos contenidos de metales pesados: cadmio, plomo y arsénico. Y eso proviene de las aguas de alcantarilla también, porque traen residuos industriales, traen de talleres de baterías, de talleres mecánicos, reparación de electrodomésticos, etc., donde suelen estar estos metales”, afirmó.

La Paz no tiene tratamiento de aguas residuales; entonces, “lastimosamente, nuestros ríos son los que reciben el impacto de la minería y de algunos otros componentes que son de carácter doméstico e industrial”, dijo.

Por ello, planteó la necesidad de realizar el tratamiento de las aguas residuales, porque mientras no se haga ese tratamiento no se está solucionando el problema, y el mayor impacto lo recibe la ciudad de La Paz.

“El paisaje es pésimo, los olores, la calidad del agua no se puede utilizar en absolutamente nada porque está contaminada. Entonces, este es un reto muy grande para que podamos tratar las aguas residuales en La Paz”, precisó.

Lee también: Detectan actividad minera ilegal en cuencas de ríos que atraviesan el área urbana de La Paz

Propuesta integral

Vargas consideró que la propuesta que daría una solución real a este problema es tratar las aguas residuales en conjunto. “Definitivamente, todos los municipios tienen la obligación de tratar aguas residuales. No podemos dejar que la naturaleza se ocupe de eso”.

“El peor ejemplo es La Paz, porque nosotros no tratamos en absoluto nuestras aguas residuales. Todo va al río y el río se lo lleva. Entonces, eso no está bien”, reflexionó.

La Paz tiene que encarar soluciones creativas e innovadoras para resolver este problema, sostuvo; sin embargo, cuestionó que las únicas propuestas que han surgido en los últimos años no daban una solución real al problema de las aguas residuales.

Vargas propuso varias acciones para resolver el problema de las aguas residuales, como hacer un uso racional del agua. También señaló que se tienen que construir plantas, pequeñas plantas, ya que en La Paz la topografía y la forma del alcantarillado no permiten hacer plantas grandes dentro de la ciudad.

Estas plantas pequeñas tendrían el propósito de retener la materia sólida de las aguas residuales para que los ríos sean saneados; sin embargo, afirmó que las autoridades municipales no entienden que la aeración —el aire, el oxígeno— es muy importante para sanear los ríos.

Por ello, sostuvo que “se empeñan en construir ciudades para los autos, no para los habitantes; se empeñan en embovedar. Están embovedando los ríos importantes. Yo no tengo ningún cuestionamiento en contra de los embovedados, pero en los embovedados donde la función, aparte de conducir aguas, sea la de sostener la estabilidad de los taludes, como es el caso de la avenida Zabaleta”, explicó.

En este caso, detalló que el embovedado tiene un relleno de casi 30 metros, genera una cuña de soporte para Villa Armonía y ha evitado que esa zona se deslice.

La Paz tiene alrededor de 365 mini cuencas; entonces, en esas cuencas se puede poner embovedados y estabilizar taludes, pero más abajo los ríos tienen que estar totalmente abiertos, dijo.

Las grandes ciudades, afirmó, lo que han hecho es sanear los ríos en lugar de embovedarlos, lo que equivale a esconder la basura bajo la alfombra. “Estamos a punto de estrenar otro embovedado”, dijo, en referencia al del río La Paz.

Al respecto, recordó que en el pasado la avenida del Poeta, en época de invierno, tenía “muy mal olor”; ahora, “todo ese mal olor lo estamos transfiriendo a la zona de la estación del Teleférico Amarillo y Verde, donde termina el embovedado actual. Ahora ahí van a salir los malos olores”.