jueves 11 de junio de 2026

Investigación

Mapean por primera vez el gigantesco y oculto 'sistema circulatorio' de la Tierra

La publicación de este trabajo incluye un mapa interactivo que revela la magnitud de esta gigantesca infraestructura subterránea, una visualización que puede ayudar a la comunidad científica y a los responsables políticos a comprender dónde prosperan mejor estos sistemas.
Un equipo internacional de investigadores ha elaborado el primer mapa global del 'sistema circulatorio' de la Tierra. Foto: EFE
Un equipo internacional de investigadores ha elaborado el primer mapa global del 'sistema circulatorio' de la Tierra. Foto: EFE
jueves 11 de junio de 2026

EFE / Redacción Ciencia

Un equipo internacional de investigadores ha elaborado el primer mapa global de lo que se considera el 'sistema circulatorio' de la Tierra, una vasta red de hongos subterráneos -que abarca unos 110 billones de kilómetros- y que son esenciales para la fertilidad del suelo, el reciclaje de los nutrientes, la captura de carbono, la seguridad alimentaria o la regulación del clima.

Son los hongos 'micorrícicos', que forman inmensas redes subterráneas que viven asociadas a las raíces de las plantas y que facilitan el intercambio de agua, nutrientes y carbono, desempeñando así un papel determinante en el funcionamiento de los ecosistemas, por lo que resultan esenciales para sostener la vida y el equilibrio climático.

Ahora, un equipo de investigadores liderado por la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas, ha utilizado tecnologías de inteligencia artificial, aprendizaje automático y robótica para elaborar el primer mapa global de esta infraestructura viva y poner de relieve cómo la agricultura intensiva está acelerando su destrucción y amenazando el papel clave que esta red desempeña contra el cambio climático; hoy publican los resultados de su trabajo en la revista Science.

Esas redes están formadas por millones de finísimos filamentos (hifas) que actúan como las 'autopistas' por las que circulan el agua y los nutrientes entre los hongos y las raíces de las plantas; a ellas se refieren los científicos como los 'vasos sanguíneos' del sistema circulatorio del planeta.

La publicación de este trabajo incluye un mapa interactivo que revela la magnitud de esta gigantesca infraestructura subterránea, una visualización que puede ayudar a la comunidad científica y a los responsables políticos a comprender dónde prosperan mejor estos sistemas, vitales para la conservación de los ecosistemas, y dónde se encuentran más amenazados.

El mapa revela por ejemplo que los pastizales albergan aproximadamente el 40 por ciento de la infraestructura de los hongos 'micorrícicos' más abundantes -los llamados arbusculares-, y que los pastizales inundados de Sudán del Sur, los Everglades en Florida y la meseta tibetana presentan una densidad de red excepcionalmente alta.

Las extensas redes de hongos subterráneos transportan aproximadamente 4.000 millones de toneladas de dióxido de carbono a los suelos cada año, lo que equivale al 11 por ciento de todas las emisiones relacionadas directamente con el ser humano, aunque los investigadores han advertido de que las grandes extensiones agrícolas presentan unas densidades de estos hongos un 50 por ciento menores.

El estudio que hoy publica Science se suma a uno anterior, publicado el pasado año en Nature, que incluía una herramienta digital para ayudar a los responsables de la toma de decisiones a localizar los puntos críticos de biodiversidad subterránea; pero hasta ahora nadie -señalan los investigadores- había intentado predecir y visualizar la densidad física y la distribución global de las redes que forman estos hongos.

Los investigadores recopilaron datos sobre la densidad de esas redes a partir de más de 16.000 muestras de suelo extraídas de todo el planeta, y luego desarrollaron modelos de aprendizaje automático que incorporaron capas de datos de desiertos, tundras y bosques para predecir la densidad de la red en los ecosistemas que no habían sido testados.

Y sus cálculos revelan que las redes de hongos 'micorrícicos arbusculares' sumarían una longitud total de aproximadamente 110 billones de kilómetros (mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol- y una masa de aproximadamente 300 megatones de carbono -entre 4 y 6 veces la masa de todos los seres humanos vivos en el planeta-.