domingo 5 de julio de 2026

Yañee

La destitución del Defensor del Pueblo ¿estrategia política?

El Poder Judicial estuvo amordazado y dictando sentencias ha pedido del poder. Pero ahora empiezan a reclamar.
domingo 05 de julio de 2026

De los seis defensores del Pueblo que ha tenido el Estado boliviano, a uno lo destituyeron, otro renunció por denuncias de violencia hacia la mujer, en esa lista no ingresa una interina que tuvo varios años y que se la jugó totalmente para proteger y tapar todas las violaciones a los derechos humanos de los gobiernos del MAS.

Incluso la interna en ejercicio de sus funciones como Defensora del Pueblo participó en una asamblea de cocaleros en Chapare, donde arengó a las bases sociales a defender a Evo Morales.

Esta institución tan esencial y cuyo mandato es claro: defender, promover, exigir y generar todas las acciones constitucionales para la vigencia de los derechos humanos de los mas de once millones de bolivianos, hoy está en una situación delicada, debido precisamente a los cuestionamientos del rol que desempeñó el Defensor del Pueblo en los más de 50 días de bloqueos, que desde la primera jornada de los bloqueadores se vulneraron, pisotearon, violaron, violentaron los derechos humanos.

Hubo un pueblo bloqueado que sintió la ausencia de su institución: la Defensoría del Pueblo, la misma que en las gestiones de Ana María Romero, Waldo Albarracín y Rolando Villena, se destacaron por tener visiones claras en relación al derecho a la protesta que siempre arengan quienes hacen uso de las violencias y de los bloqueos.

Además de mantener distancias con el poder de turno, porque la Defensoría del Pueblo no es para apañar o darle carta blanca al gobernante para que imponga sus medidas, aunque ese poder no quiere piedras en su camino. Así como lo quiso hacer Evo Morales con el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, quien tuvo la valentía de denunciarlo en los casos de la marcha del TIPNIS y la violenta represión; el caso armado del Hotel Las Américas; la situación terrible de las cárceles de Bolivia; los niveles de impunidad en los casos de corrupción, etc.

Lo elemental en un Estado democrático que asume el respeto de las leyes y del rol de las instituciones, y aquello que se pregonó hace siglos: la independencia de los poderes, que aunque la Defensoría del Pueblo no es propiamente un poder el Estado, que de acuerdo a la Constitución Política, Bolivia tiene cuatro  poderes: el Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral; pero cumple o debe cumplir sus responsabilidades sin injerencias, sin esperar que el poder le dicte las órdenes o sea una oficina más del Poder Ejecutivo.

Pero estos bloqueos ha desnudado la debilidad institucional de la Defensoría del Pueblo en varios escenarios, la misma que se basa en la percepción del pueblo bloqueado que sintió  la ausencia del Defensor del Pueblo y denunció que sus derechos fueron vulnerados, sin que exista acciones contundentes a favor de ese pueblo bloqueado.

Esto no gustó a grupos de parlamentarios y sectores que están pidiendo la renuncia o destitución de la autoridad defensorial, bajo el argumento de su accionar condescendiente a favor de los bloqueadores.

La bancada parlamentaria de LIBRE, parte del PDC han activado procesos penales y constitucionales contra el Defensor del Pueblo, Pedro Callizaya, quien presentó su informe ante la Comisión de Constitución del Senado, el mismo que fuera observado y rechazado.

Si bien la CPE señala este camino y el poder político lo puede hacer, se abren ciertas interrogantes ante el proceso y destitución contra el Defensor del Pueblo que puede estar delineando una ruta peligrosa recorriendo a la justicia en este escenario postbloqueos, bajo el argumento ya esgrimidos para descabezar a las autoridades que no estén subordinados al poder central.

Los gobiernos del MAS tuvieron a todas las instituciones del Estado bajo su mando, no había nadie que cuestionaba, siendo lo peor que el sistema judicial, fue una poderosa arma de Evo Morales y Luis Arce para acallar voces y mandar a las cárceles a quienes se oponían y tuvieron interinatos en más de 20 años de ejercicio del poder.

El Poder Judicial estuvo amordazado y dictando sentencias ha pedido del poder. Pero ahora empiezan a reclamar.

¿Buscará lo mismo Rodrigo Paz? ¿Hay una estrategia para subordinar los derechos humanos al control gubernamental? ¿Debe ser destituido el Defensor del Pueblo por su cuestionado rol en los conflictos o hay otros intereses para defenestrar a tan importante institución del Estado?

Pero ya la Defensoría del Pueblo está recibiendo golpes bajos, como el anuncio del cierre de cinco oficinas y la desvinculación de funcionarios como consecuencia de un recorte presupuestario que afectará su capacidad operativa, advirtió Callizaya.

Mas allá de las críticas contra el Defensor y los recursos constitucionales de los diputados y senadores, que lo pueden activar para la destitución de la autoridad defensorial, hay una lección importante que debemos aprender en el ejercicio de nuestras funciones en el lugar que nos corresponde.

Y recurriendo a la literatura nacional, el periodista y escritor Augusto Céspedes, autor de libros imprescindibles para entender la historia de Bolivia, como El Presidente colgado, El dictador suicida y otros, nos plantea en uno de los cuentos más hermosos y poderosos, como El pozo, la lección más importante para los que nos gobiernan en el puesto en que se desarrollen.

Céspedes cuenta que un grupo de soldados bolivianos defendieron el pozo, ubicado en Boquerón, con uñas y dientes, dieron sus vidas por ese pequeño espacio que contenía algo de agua. Los soldados paraguayos arremetieron con todo: logrando matar casi a todos los soldados bolivianos.

Quedaron un par de sobrevivientes. Un capitán paraguayo asombrado por la valentía, entereza y entrega total de los bolivianos por defender ese pozo, le pregunta al oficial boliviano: ¿Por qué defender ese pozo en medio del monte? ¿Por qué se dejaron matar así? Asombrado y maravillado el paraguayo.

El oficial boliviano le contesta: simplemente porque hemos cumplido con nuestro deber con la Patria, hemos cumplido con nuestras responsabilidades.

Eso es lo que todo gobernante debe tomar en cuenta, sin cálculos ni complicidades: cumplir con sus roles constitucionales y políticos.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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