sábado 25 de julio de 2026

Eliminatoria 1993

Diez minutos de infarto en el estadio Hernando Siles

Erwin Sánchez falló un penal en el arco norte a diez minutos del final, pero apareció la magia de Marco Etcheverry a los 43’ y luego Alvaro Peña en el minuto 45.
 Taffarel contiene el penal a Sánchez, la desilusión se apoderó de los hinchas, luego vendía la euforia. Foto: Andrés Rojas Vargas (+)
Taffarel contiene el penal a Sánchez, la desilusión se apoderó de los hinchas, luego vendía la euforia. Foto: Andrés Rojas Vargas (+)
sábado 25 de julio de 2026

El libro El Salto al Futuro describe claramente lo que paso en los últimos diez minutos del histórico partido que la Verde le ganó a la Canarinha, cuando todo hacía presumir que concluiría empatado.

¿Cuànto duro ese partido? ¿noventa minutos? duro solamente diez. Como por arte de birlibirloque, tanto para ganadores como para perdedores, esa epopeya mayor del fútbol boliviano comenzó cuando Taffarel pareció erigirse en el gran héroe de la jornada al atajarle un tiro penal a Erwin Sánchez.

El boliviano se agarró la cabeza y dio media vuelta, desconsolado, Azkargorta pido el cambio, entró Ramiro Castillo y “Platini” salió con los ojos en lágrimas; Azkargorta le tomo la cabeza y lo abrazó muy fuerte. Fue el aliento en el peor momento de la vida deportiva del gran futbolista. Un par de minutos después, el “Diablo” cayó dentro del área y fue otra vez penal, que Mauro Silva le escondió al árbitro y este no cobró. Pero Etcheverry se lo cobraría en el minuto 88 al propio Mauro Silva tras una escapada fulgurante desde el círculo central.

A un costado del área chica, el izquierdo, Etcheverry tejió la magia y luchó con el tres brasileño “cree que puede, no se rinde, insiste, cuando todo parece conducir a la nada, el 10 está solo no hay un compañero cerca como posible receptor de la pelota, pero no importa, Marco supera, una, dos, tres veces a Mauro Silva, ni aún el forcejeo con los brazos evita el lanzamiento a unos pocos centímetros de la línea de meta. La pelota se dirige a Taffarel en un ángulo que en el mejor de los casos puede ser un centro cerrado. El arquero espera atento, pero tranquilo, de pie, con un brazo apoyado en el poste izquierdo… la pelota toca en su botín izquierdo y entra mansita en el arco. Una fracción de segundos después todo el país estalla de alegría. Bolivia 1 – Brasil 0”.

Pero no es todo ¿se podía pedir más?. No sabíamos que si. A los noventa minutos, Cristaldo levantó un centro al vacio, Peña pica y se reclina a la izquierda, el mismo carril que escogió Etcheverry un par de minutos antes. Esta solo frente a Taffarel que duda en la salida y se convierte en villano. La Carrera de Alvaro y el remate preciso termina de derrumbar a Brasil. El 2-0 es incuestionable. Difícilmente se puede hallar en la historia de nuestro fútbol otros diez minutos parecidos.