viernes 2 de octubre de 2026

Galardón

La investigadora Gavi Alavi recibe el Premio Marie Curie 2026 por sus estudios sobre la dinámica del carbono en ecosistemas andinos

Gavi Alavi, investigadora de la UMSA, recibirá el reconocimiento el 7 de octubre en la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.
La investigadora de la UMSA, Gavi Alavi. Foto: Gavi Alavi
La investigadora de la UMSA, Gavi Alavi. Foto: Gavi Alavi
viernes 02 de octubre de 2026

La investigadora del Instituto de Investigación y Desarrollo de Procesos Químicos de la UMSA, Gavi Alavi Murillo, ganó el Premio Marie Curie 2026, reconocimiento otorgado por la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia a mujeres científicas por su trayectoria y aporte a la investigación. Alavi señaló que dicho premio fue concedido por sus estudios sobre la dinámica del carbono orgánico en ecosistemas altoandinos que, en sus palabras, están muy poco visibilizados.

“Entonces, este reconocimiento para mí es súper importante, sobre todo porque viene de la Academia Nacional de Ciencias. Este premio reconoce, como les mencionaba, reconoce la trayectoria, el aporte científico de mujeres investigadoras en nuestro país y para mí ha sido recibirlo después de tantos años de formación y trabajo, realmente es una gran alegría. También al mismo tiempo lo tomo como una motivación para seguir investigando desde Bolivia”, señaló Alavi en una entrevista con Visión 360.

La premiación se realizará el miércoles 7 de octubre, a las 18:00, en la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, ubicada en El Prado paceño.

La investigadora de la UMSA se formó en Ingeniería Agronómica y obtuvo su doctorado en Bioingeniería por la KU Leuven de Bélgica. Para optar al premio, presentó una investigación publicada este año sobre el carbono que almacenan los suelos del altiplano boliviano y su importancia para el medio ambiente.

“Mi trayectoria ha estado muy vinculada al tema de suelos, al carbono y a los ecosistemas andinos, que son muchas veces, en la mayoría de las ocasiones, muy poco visibilizados en estudios. Entonces, es un área que tiene mucho espacio, que tenemos todavía mucho espacio para la investigación”, indicó Alavi.

Contó que su investigación busca entender cómo se almacena, se distribuye y cambia “el carbono orgánico en los ecosistemas altoandinos, y qué factores ambientales influyen en estos procesos”. “Esto es importante porque conocer cómo almacenan y responden estos ecosistemas nos ayuda a fortalecer su conservación y manejo, contribuyendo tanto a la mitigación del cambio climático mediante el almacenamiento de carbono, como a la adaptación, al mantener servicios importantes como la regulación del agua”, indicó.

Añadió que durante sus estudios encontró que la distribución del carbono orgánico en zonas altoandinas está relacionada con las características de los suelos del altiplano norte, que no son similares a las del altiplano sur.

“Como país decimos que el altiplano es igual, pero no, realmente no lo es, el ambiente se va cambiando, un altiplano norte no va a ser nada similar a un altiplano sur, entonces ya hemos visto que hay estas diferencias y eso tiene que ver con el almacenamiento de carbono y su distribución”, señaló.

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Sostuvo que las condiciones climáticas y el uso de la tierra por parte de “los seres humanos, de los agricultores” afectan el almacenamiento y la distribución del carbono. “El carbono orgánico especialmente, parece un término bastante técnico, sin embargo, estamos familiarizados con eso. Cuando hacemos agricultura a los agricultores, una de sus prácticas es poner abono. Con eso están introduciendo al suelo para mejorar su productividad. El carbono significa darle mayor salud. Tener un suelo que tenga alto contenido de carbono, va a ser igual a tener una fertilidad o una salud del suelo”, indicó.

Manifestó que un mayor almacenamiento de carbono ayuda al suelo a retener humedad, lo que contribuye a combatir las temporadas secas que se dan en dicha región. “Entonces tener suelos con alto contenido de carbono, que es como tener una esponja que retiene agua, esto es determinante para estas regiones semi-áridas como es el altiplano, entonces retener el agua es básico, y ahí estamos hablando de este elemento que es el carbono orgánico y esto ayudaría a combatir el cambio climático”, aseveró.

Otro de sus hallazgos es que los bofedales son ecosistemas que almacenan importantes cantidades de carbono y que su conservación es especialmente importante porque, cuando estos suelos se degradan y pierden su equilibrio, parte de ese carbono puede liberarse a la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

“Nosotros mismos emitimos dióxido de carbono y los suelos al ser un ente vivo, lleno de microorganismos, entonces también emiten. Solamente que hay un problema, cuando un suelo, uno de estos ecosistemas rompe su equilibrio, puede empezar a emitir dióxido de carbono más de lo que introduce en su sistema, y ahí ya se convierte también en un problema de emisiones, puede ser por las grandes extensiones de suelo que tenemos, pero también importa porque los suelos se van degradando al perder tanto carbono. Cuando el carbono se va perdiendo de un suelo, el carbono orgánico, también la vida en el suelo se está perdiendo, y eso significa que los suelos se están degradando”, aseguró.

Alavi es de la ciudad de El Alto. Sus padres tienen orígenes en el municipio de Calacoto, de la provincia Pacajes. “Yo tengo raíces, bueno, mis papás son del municipio de Calacoto. Mi papá es de un pueblito que se llama Huancarama y mi mamá de otro que se llama Aquichata. Desde Huancarama podemos ver el Sajama”, indicó.