domingo 4 de octubre de 2026

Fórmula Uno

Max Verstappen gana y Kimi Antonelli refuerza su liderato en el caos del Gran Premio de Baréin

La carrera que se disputó este domingo en Malasia (madrugada en Bolivia), arrancó con algo más de hora y media de retraso, a causa de la lluvia. "Mad Max" obtuvo su primer triunfo del año.
Max Verstappen (centro), piloto de Red Bull, celebra en el podio. Lo acompañan Antonelli (izq.) y Lewis. Foto: EFE
Max Verstappen (centro), piloto de Red Bull, celebra en el podio. Lo acompañan Antonelli (izq.) y Lewis. Foto: EFE
domingo 04 de octubre de 2026

Madrid / EFE

El cuádruple campeón mundial neerlandés Max Verstappen (Red Bull) ganó el aplazado y caótico Gran Premio de Baréin, el decimosexto del Mundial de Fórmula Uno, que se disputó este domingo en Malasia (madrugada en Bolivia), que arrancó con algo más de hora y media de retraso, a causa de la lluvia; y tras el cual el italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) reforzó aún más su liderato al concluir segundo.

Verstappen, de 29 años, logró su primer triunfo del año y elevó a 72 su propia tercera marca histórica de victorias en la Fórmula Uno, en una carrera en la que Antonelli dio otro paso de gigante para convertirse en el campeón más joven de todos los tiempos al acabar un puesto por delante del séptuple campeón del mundo inglés Lewis Hamilton (Ferrari), que completó un podio de lujo.

Aprovechando el abandono, a falta de cinco vueltas y por avería de su compañero, el inglés George Russell, Antonelli, de 20 años, llegará a Singapur, donde se corre el próximo fin de semana con 320 puntos, 84 más que este; y con 106 respecto a Sir Lewis. Lo que supone que solo una tragedia superlativa evitará que el joven boloñés se convierta en el tercer italiano —y en el primero después de que lo lograse por última vez, hace ya 73 años, Alberto Ascari— en campeón mundial.

La salida se retrasó más de hora y media. En una carrera en la que la degradación de los neumáticos, en la calurosa y húmeda Sepang, que parecía ser clave, no lo fue tanto. En una pista ancha y abrasiva, técnica; con quince curvas, dos rectas largas y que combina zonas de alta velocidad con otras de fuerte frenada; en la que Verstappen acabó de completar un fin de semana de ensueño.

El astro neerlandés también había firmado el sábado su primera 'pole’ del año (la cuadragésima novena en la F1), la primera de la escudería austriaca y la primera con su nuevo motorista, Ford. Tras exhibirse dominando las tres rondas de la calificación, partió desde una primera fila dorada —once títulos entre ambos— que completaba Hamilton; justo por delante de la que ocuparían Antonelli y el monegasco Charles Leclerc (Ferrari), que mantuvo el cuarto puesto en meta. Un puesto por delante del que ocupó el otro Red Bull, el del francés Isack Hadjar.

 

Max Verstappen se cubre de la lluvia después de que se postergó el inicio de la carrera. Foto: EFE

 

Comenzó a llover 40 minutos antes de la carrera y las precipitaciones, cada vez mayores y bajo las cuales sonaron tanto el himno bareiní, como el malasio, motivaron que la prueba comenzase con una hora y 36 minutos de retraso.

Después de que el coche médico, que dio un par de vueltas, reportase zonas seriamente encharcadas, se decidió que la prueba arrancase, inicialmente, con 40 minutos de retraso, por detrás del coche de seguridad y con neumáticos intermedios. Pero después de darse una muy caótica vuelta de formación —en la que Hadjar se salió de pista en la primera curva y a Hamilton se le paró el Ferrari—, al parecer con problemas electrónicos en no pocos monoplazas, todos regresaron al ‘pit lane’.

Sin que se informase con claridad qué estaba sucediendo y con muchas reuniones en el ‘pit lane’, finalmente, con la pista ya casi seca, se dieron dos vueltas por detrás del ‘safety’, antes de que se diera la salida desde la parrilla. Cuando algunos ya habían instalado slicks (lisos).

Los dos Mercedes salieron como cohetes y tomaron los dos puestos de cabeza, adelantando a ‘Mad Max’, con Antonelli por delante de Russell. El neozelandés Liam Lawson (RB) era cuarto tras mejorar siete plazas, las mismas que avanzó Sainz, que era sexto, por detrás de Hadjar, a las primeras de cambio.

En la novena de las 55 vueltas, el finlandés Valtteri Bottas, el compañero del mexicano ‘Checo’ Pérez, se salió de pista, se quedó clavado en la grava y abandonó; y se decretó coche de seguridad. Todos entraron entonces a garajes, en una maniobra que desfavoreció a los que no rodaban con intermedios.

 

El festejo de Max Verstappen (centro) con todo el equipo de Red Bull: Crédito: Oracle Red Bull Racing

 

El ‘safety’ se marchó tras la décima vuelta, y justo después Verstappen completó una obra de arte adelantando a Antonelli, del que también dio cuenta Russell. 

A instancias de su equipo, Russell devolvió posición a Kimi; pero sobrepasado el ecuador de la prueba, en la 26, Verstappen ya lideraba con ocho segundos sobre Antonelli y doce respecto al segundo Mercedes. Con Hadjar cuarto, a 20.

A falta de doce, se decretó, al salirse de pista Alex Albon, un ‘virtual safety car’, que, al complicarse la retirada de pista del Williams del tailandés, acabó convirtiéndose en coche de seguridad. Que rodó bastante más de lo debido después de que se parase el Mercedes de Russell (que abandonó) y de que Norris se fuese largo en una curva. 

La carrera se relanzó a falta de cuatro vueltas, con Verstappen líder, Antonelli segundo; y Hadjar, tercero, por delante de los dos Ferrari (que acabarían pasando al francés) y de Piastri. A falta de dos, Hamilton pasó a Hadjar y se metió en el mejor 'cajón' imaginable en estos momentos.