lunes 5 de octubre de 2026

¿Habrán terminado los autogoles del gobierno que favorecen al populismo?

Es hora de que los ciudadanos de a pie nos organicemos para asegurarnos que el presidente cumpla con la misión de acelerar la transición democrática que le encomendamos al elegirlo.
lunes 05 de octubre de 2026

El gobierno del presidente Rodrigo Paz acaba de recuperar la iniciativa en dos frentes que podrían salvar su presidencia. Es muy importante que no recaiga en los autogoles que la pusieron en riesgo y promovieron un retorno del populismo al poder.

Valientemente retiró el subsidio al diésel, a pesar de que el precio internacional puede subir a las nubes por las guerras de Irán y Ucrania. Sorpresivamente dejó apresar a varios fiscales que habían dejado rastros de haber recibido sobornos del crimen organizado así como de otras faltas y delitos.

Tomó estas dos importantes medidas cuando su gobierno estaba bajo un manto de críticas por su lentitud, ineficiencia y opacidad. Había perdido el apoyo de la clase media urbana así como el de las clases populares.

Alejó con desprecio a sus aliados naturales Samuel Doria Medina, Tuto Quiroga y Manfred Reyes Villa. Políticos y comentaristas preocupados por la transición democrática exploraban las mejores maneras de obligarlo a dejar el poder.

El gobierno debió haber tomado medidas urgentes cuando todavía contaba con un amplio apoyo popular. Debió reducir el déficit fiscal y atacar la corrupción en todos los aparatos del estado, empezando por su propio gobierno. Debió acelerar la ley de reforma constitucional, tanto para eliminar la elección de jueces por voto popular como las restricciones a la inversión extranjera. En vez de alejar a sus aliados naturales debió cortejarlos para tomar estas medidas.

Los estudios comparativos muestran que las transiciones que parten desde la herencia de gobiernos populistas y se encaminan hacia la democracia representativa dependen para ser exitosas de que los gobiernos entrantes tomen medidas rápidas, efectivas y legítimas. Esos estudios demuestran que si no lo hacen, el populismo retorna al poder en un promedio de 5 años.

No se puede negar que en sus primeros meses Paz hizo cosas muy importantes, como obtener gasolina y diésel, reducir las filas para cargarlos, eliminar parte del subsidio a estos carburantes, capturar y deportar al capo criminal Sebastián Marset, desactivar un bloqueo criminal de más de 50 días sin causar muertes achacables al gobierno y obtener el apoyo del gobierno de Donald Trump.

Tampoco se puede negar que en ese tiempo Paz se metió una serie de innecesarios autogoles.

Dejó que se importe gasolina contaminada; dejó intactas las mafias de la empresa petrolera; botó plata en empresas públicas deficitarias; dejó intactas cuadrillas de masistas en la administración pública; designó funcionarios corruptos del anterior régimen; toleró la corrupción en su propio régimen; marginó a sus aliados naturales como fueron Samuel Doria Medina, Tuto Quiroga y Manfred Reyes Villa; confió ciegamente su estrategia de gobierno a un fanfarrón extranjero que se presentó como el delegado principal de Donald Trump en América Latina; y otros tantos autogoles.

Ante los autogoles del gobierno una amplia gama de sindicalistas, cocaleros, pseudo socialistas, falsos indigenistas y otros enemigos de la democracia liberal amenazaron con volver a bloquear el país a partir del mes de octubre para tumbar al gobierno y capturar el poder.

Si lo intentan esta vez se enfrentarán con un gobierno fortalecido por sus dos últimas medidas y por el decidido apoyo de los Estados Unidos.

El país democrático votó para que el nuevo gobierno desarme la herencia obstructiva del populismo y frene su retorno. La intervención en el ministerio público y la eliminación a la subvención del diésel son un buen comienzo. La presencia de los Estados Unidos detrás de estas medidas será bienvenida si confiere un ansiado espinazo al presidente para que se anime a gobernar como es debido.

Poco importa si Estados Unidos ubica a la transición democrática muy por debajo de sus otras prioridades, como crear un club de gobiernos amistosos hacia sus políticas de dominación del hemisferio, su exclusión unilateral y monopólica de la presencia comercial china, su combate sin cuartel a las drogas ilegales y su captación impúdica de recursos valiosos de otros países.

El fuerte apoyo que el presidente Trump brinda al gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela demuestra que sus prioridades están centradas en obtener petróleo y oro, además de eliminar el tráfico de drogas ilegales y el apoyo de la China a ese país. María Corina Machado sabe que el retorno de su país a la democracia es la última de las prioridades del presidente Trump.

El raquitismo que mostró el gobierno de Bolivia en sus primeros 10 meses dejó en claro que el presidente Paz tampoco considera la transición democrática como una de sus mayores prioridades. Paz pronuncia discursos elocuentes, lo que le permite figurar sin encarar las tareas de fondo. No sorprende que diga que sus dos últimas medidas no tienen nada que ver con el retiro de visas.

La pareja de su asesor extranjero emprendió una cruzada para sacar a su amigo del camino. Lo acusó de haber intentado asesinarla con la colaboración de elementos de la policía. Develó una serie de grabaciones comprometedoras tanto para la honestidad del gobierno como para su cordura en el manejo de la cosa pública. Sus motivaciones personales y los objetivos de sus ignotos mandantes causan intensa especulación.

Antes de ser apresado y destituido, el fiscal general apoyó las acusaciones de esta señora de una manera inusualmente rápida y efectiva. Apresó al asesor extranjero del presidente en un instante y lo acusó de serios delitos. Lo tumbó de las alturas del poder a la cárcel en cuestión de minutos.

A las pocas semanas este mismo fiscal general siguió la misma trayectoria. En menos de 24 horas cayó de la cúspide de su poder a la cárcel. Rodó al ser incriminado por los Estados Unidos de recibir sobornos de los traficantes de drogas ilegales y de brindarles protección a cambio de esos pagos.

Dejando de lado las especulaciones sobre si estas caídas están relacionadas la una con la otra, lo más importante es que de una buena vez se avance hacia la transición democrática. Eso requiere que antes de nada se limpien las principales cloacas obstructivas.

Una de las cloacas que más taponea este proceso reside en el poder judicial, tanto en su rama acusatoria a cargo de los fiscales, como en su rama jurisdiccional a cargo de los jueces de varias instancias. Una transición efectiva no puede iniciarse sin una justicia pronta, cumplida y confiable. La rápida designación por parte de la Asamblea de un fiscal general probo y decente es esperanzadora.

Otro gran obstáculo para la transición es el hecho de que los capos del crimen organizado compran protección con una parte muy pequeña de sus ganancias. Su influencia es enorme. Se puede hablar de un super estado delincuencial, más poderoso que el incipiente estado de derecho.

Si el actual gobierno logra despejar estas dos rémoras en los hechos y no solamente en sus discursos, habrá facilitado el inicio de la transición democrática. Le quedarán cuatro años para avanzar en este proceso, que de lejos debiera ser su primera prioridad.

Es hora de que los ciudadanos de a pie nos organicemos para asegurarnos que el presidente cumpla con la misión de acelerar la transición democrática que le encomendamos al elegirlo. Tenemos que demostrarle que está más obligado ante nosotros que con los mandatos que recibe del norte.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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