lunes 19 de octubre de 2026

La Tribuna

De vuelta al origen

No se desmerece al estadio alteño  ni  a otros  del país, pero el estadio Hernando Siles le da pertenencia e identidad a nuestra selección de fútbol.

Se ha sostenido, por décadas, que el emblemático estadio Hernando Siles es la casa natural de la selección boliviana de fútbol. Del equipo de todos. De la verde.

Desde aquel 26 de febrero de 1950, cuando jugó por primera vez en un partido amistoso, ante la selección de Chile (2-0), hasta el 16 de noviembre de 2023, cuando jugó en un partido oficial, ante la selección de Perú (2-0).

Partidos de eliminatorias, Copa América, Copa Paz del Chaco, cotejos amistosos, de repechaje, tuvieron como escenario ese emblemático estadio, que se inauguró un 16 de enero de 1930, en la presidencia de Hernando Siles, motivo por el cual lleva ese nombre.

Para la realización de los Octavos Juegos Deportivos Bolivarianos, fue remodelado y su aforo, de 25.000 espectadores, pasó a más de 41.000, que tiene hoy en día.

Y en más de una actuación del equipo de todos, esa capacidad se vio rebasada con presentaciones memorables, desde la obtención de la Copa Sudamericana (hoy Copa América) en 1963, el subcampeonato de este torneo en 1997 (cuando Brasil se consagró campeón) hasta lograr resultados históricos y sorprendentes como aquel 2 a cero frente a Brasil, en las eliminatorias para el mundial de 1994, que fue la primera derrota del “Scratch” en esta modalidad y originó un cuestionamiento por la altitud (3.600 msnm) de este escenario. Hasta el inolvidable 6 a 1 cuando la verde goleó a la selección de Argentina, dirigida por Diego Armando Maradona, para las eliminatorias al Mundial Sudáfrica 2010.                        

De acuerdo a los datos publicados por Sport 360 (02.08.2024), el estadio Siles albergó 82 partidos por eliminatorias, con 40 triunfos, 20 empates y 22 derrotas, y luego los partidos de la verde se trasladaron a El Alto, estadio de Villa Ingenio. Recordando, además, que en 1985 se jugaron dos cotejos oficiales en Santa Cruz de la Sierra.

Considerando que es el equipo de todos, la selección puede jugar en cualquier escenario de la patria; sin embargo, casi todos los países del mundo cuentan con estadios que le dan una identidad y pertenencia a sus selecciones y basta citar como ejemplos al estadio Wembley de Inglaterra, el Sánchez Pizjuán de España o el Azteca en México y el Monumental de Argentina o el Maracaná en Brasil.

Por lo tanto, como quedó de manifiesto al comienzo de esta nota, el estadio Siles le da esa pertenencia e identidad a nuestra selección de fútbol.

 

 

Y no es que el factor altura sea determinante, pero juega un papel importante ante las selecciones rivales. Además del aforo, que permite una mejor recaudación, y las comodidades que ofrece, por tener una infraestructura óptima que facilita la logística y desplazamiento de los actores del juego y los aficionados en general.

No se desmerece al estadio alteño ni a otros del país. Simplemente se remarca la importancia de un escenario histórico, que ha visto pasar a grandes figuras del fútbol mundial y grandes jugadores de nuestra selección que brindaron momentos inolvidables a la afición boliviana y se constituye, pues, en ese “templo” natural para albergar partidos de nuestro representativo.

Sí, finalmente, se da el retorno de la selección al estadio Miraflorino; habrá que ofrecer una adecuada atención a toda esa infraestructura ya mencionada y, principalmente, un cuidado y esmero al máximo, para contar con un césped de primer nivel,  que posibilite el desarrollo de buenos espectáculos y ofrezca a los futbolistas, no solo de la selección, la oportunidad de lucirse y desarrollar un buen juego.

Para ello, más allá del escenario deportivo, será preciso encarar un trabajo serio, responsable, con una adecuada preparación y tener una estrategia, unida a la táctica imprescindible, para ir partido a partido en procura de lograr una clasificación al siguiente mundial de fútbol, que es el objetivo principal en eliminatorias.

En síntesis, el estadio Hernando Siles es la casa histórica de la selección nacional, por identidad, un aforo que permite una mayor recaudación y brinda mejores comodidades de acceso a los espectadores, constituyéndose en el escenario ideal para  que el sueño de todo un país, de ir al mundial, se pueda hacer realidad.

 Sí, finalmente, se concreta este anhelo, que es compartido por la mayoría de los bolivianos; la selección nacional de fútbol estaría de vuelta a su origen.