Apagones
Masivas protestas en varias ciudades de Cuba, la gente pide comida y electricidad
Visión 360 y EFE / La Paz y Santa Marta, Cuba
Los apagones son una cruz desde hace años en Cuba, pero en los últimos dos meses se han multiplicado con la crisis energética que sufre la isla, a tal punto que una jornada con más de 10 horas sin corriente –como la de la noche de este domingo- es lo común. En las redes se publicaron cientos de videos de gente protestando en Santiago de Cuba y en otras regiones por la escasez de alimentos. La falta de energía interrumpió la señal de telefonía móvil. En la ciudad de Bayamo marchan cantando “queremos comida”.
“La ausencia total en Cuba de cauces institucionales o legales para expresar descontento, y el freno represivo brutal a demandas en la calle con peticiones legítimas, como pasa con protestas pacíficas, pueden empujar a radicalización hacia violencia política descontrolada”, advierte el historiador cubano Oscar Grandío.
“No es electricidad, no es agua, es Libertad ¡vamos que si se puede!, escribió la usuaria de X @SandraG92289113.
La cubana Rosa María Payá, fundadora del movimiento Cuba Decide, denunció: “Reportan que múltiples ciudades en Cuba donde han ocurridos protestas en los últimos días están militarizadas porque el régimen teme otro levantamiento popular. Militares: no repriman, seguir órdenes no será una excusa para la impunidad, su camino es apoyar al pueblo…”.
Otros usuarios de la red X denunciaron que “las fuerzas militares de la dictadura cubana están comenzando a colocar de prisioneros a la población para intimidar y reprimir las protestas en contra de la dictadura de 60 años”.
El poeta Ariel Maceo Tellez (@arielmaceo86), un perseguido político, denuncia: “Gritar Patria y Vida en Cuba es gritar Libertad. En la ciudad de Santiago quitaron el internet. Imagino que las fuerzas represivas del régimen deben estar preparándose para reprimir al pueblo. Hago un llamado a la comunidad internacional para que se respeten las protestas”.
Un día con 13 horas de apagón
La única luz en el barrio la irradian las llamas de una fogata frente a la casa de Juan Luis, de 54 años. “Mire, éste es nuestro calentador”, dice al señalar una olla que puso a hervir sobre el fuego para que su familia se duche con agua caliente. Su casa, enclavada en el barrio de chabolas de Pura y Limpia, junto a Cárdenas (occidente de Cuba) no ha tenido electricidad prácticamente en todo el día.
Por averías en las obsoletas centrales y falta de combustible, la isla lleva semanas con largos cortes diarios, apagones que llegan a afectar simultáneamente hasta el 45 % del país.
Al entrar en la casa de Juan Luis, de piso de tierra, el refrigerador desprende un penetrante hedor al no poder mantener fríos los alimentos.
Para sortear las penumbras, Juan Luis conecta varios focos en una vieja batería de coche que hace tiempo rescató de un basurero. Y ha improvisado una cocina con una olla arrocera rearmada por él mismo, aunque con la falta de corriente, el invento solo sirve de adorno.
“Nadie sabe del trabajo y las dificultades que pasamos nosotros (...) Y yo he trabajado duro por este país”, se lamenta con EFE este exalbañil, que ahora se dedica a hacer carbón y vive con su esposa, Ivette, de 47, y su hija, de 11.
Eso por no hablar de los salarios que se ha comido la inflación: “No da”, dice Juan Luis.
Dos realidades
Pura y Limpia, ubicado cerca de un abandonado central azucarero, está a escasos seis kilómetros de Varadero, el gran polo de turismo de sol y playa del país.
Tanto él como sus vecinos —varios de ellos trabajan en la zona turística— ven a diario dos realidades abismalmente distintas.
Viajar en coche desde Varadero al barrio es muestra de ello: en un punto del trayecto, cuando se deja atrás la hilera de hoteles, casas de renta y restaurantes privados, el alumbrado público se apaga.
“Me voy para el apagón”, dicen los vecinos que trabajan en el centro turístico cuando regresan a casa, le contó a EFE una vecina que prefirió no dar su nombre.
“¿Por qué ellos [los turistas y quienes viven en Varadero] tienen más preferencia que nosotros? ¿Somos perros?”, se quejó a EFE uno de los habitantes de Pura y Limpia, horas antes de que diera la noche.
Juan Luis y su esposa se expresan en los mismos términos: “¿Por qué nosotros, que vivimos cerca de Varadero, no podemos tener una mejor condición de vida?”.
El Gobierno ha apostado desde hace años en el turismo como motor de la economía, sumida desde 2020 en una profunda crisis por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y los errores en la política económica y monetaria nacional.
Sin embargo, el turismo no logra repuntar tras la covid-19 -en 2023 sumó 2,4 millones de turistas, la mitad de los de 2018 o 2019-, pese al esfuerzo inversor del Gobierno que, no sin polémica, ha priorizado este sector.