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Investigación de Red Uno permite desarticular una red de ciberestafadores que timaba Bs 100 mil por día
La Red Uno difundió este domingo un amplio reportaje sobre las ciberestafas, estableciendo su origen, víctimas, los responsables que se ocultan en la red para timar a las víctimas y las precauciones que deben considerar los usuarios de redes y dispositivos. Las estimaciones de la indagación periodística dan cuenta que los ciberestafadores timan 100 mil bolivianos por día.
La investigación señala que la estafa, la trata de personas y extorsiones son los delitos cibernéticos más denunciados en Bolivia, un negocio que mueve un aproximado de 36 millones de bolivianos al año, mientras que las denuncias diarias crecen en oficinas policiales.
“Estafas virtuales, te contamos lo que pasa, para que no te pase”, titula el trabajo periodístico que sostiene que con el avance de la tecnología “el crimen organizado cambió de armas y hoy se oculta detrás de los equipos electrónicos para generar ganancias”. Con el avance a pasos gigantescos de internet, también emerge el lado oscuro de su utilización.
La ciberdelincuencia ocurre en el entorno digital mediante el uso de computadoras, redes y dispositivos. En Bolivia, estos estafadores comenzaron a operar en 2005, enviando mensajes de texto en los que le decían a la víctima que había ganado un televisor, o un auto y pedían a cambio crédito para llamadas en celulares, aunque nunca entregaban el supuesto premio.
Con los años, estos delincuentes perfeccionaron sus técnicas; hoy, hay estafas con dólares, a través de ofertas de trabajo u ofrecimiento de algún tipo de mercadería. A través de las redes sociales se aprovechan la ingenuidad de sus víctimas para robarles.
El trabajo de investigación se centró en la ciudad de Santa Cruz y lo logró establecer que muchas de estas operaciones se dirigen y ejecutan desde el penal de Palmasola. En esa urbe, hasta diez personas por día denuncian haber sido víctimas de este tipo de estafas. Según cálculos de la investigación periodística, estos delincuentes timan 100 mil bolivianos al día.
El reportaje señala, por ejemplo, que a un empresario soyero le robaron 200 mil bolivianos cuando intentaba vender 90 toneladas de soya; los ciberdelincuentes lo contactaron por redes sociales y lo estafaron.
A otro usuario le estafaron 30 mil bolivianos, a otros 2.200 dólares. Los delincuentes usan nombres de autoridades, de personas conocidas, o de instituciones para engañar. A una víctima la contactaron supuestamente de la Gestora Pública, y le pidieron depositar dinero a cambio de un puesto de trabajo.
Durante su labor, el periodista recibió una llamada anónima en la que le dieron la dirección de uno de los domicilios desde donde operaba esta red. Como resultado del contacto, efectivos de la Policía allanaron el inmueble y arrestaron a cuatro personas de la banda de estafadores. En el lugar había computadoras, decenas de celulares, chips, agendas de anotaciones, e incluso dos armas de fuego, que evidenciaban las actividades delictivas.
En la cárcel de Palmasola, la Policía descubrió y aisló a unos 20 reclusos que eran parte de la organización. “Miles de personas han sido víctimas de estos crímenes por confiar en quien no debían”, afirmó el periodista Alberto Pérez, responsable de la investigación.
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Johnny Aguilera, dijo este lunes que “fue gracias a la cooperación de un periodista de la red Uno que pudimos dar este importante golpe a la delincuencia y desnuda que se debe trabajar en la modificación de la normativa penal”.
En Bolivia, los cibercrímenes no están contemplados en el código penal. La autoridad aseguró que este tipo de fechorías sobrepasan las fronteras, por lo que se deben seguir ciertos procedimientos para trabajar con las policías de otros países.
“El cibercrimen es una amenaza emergente porque cada vez hay más expertos en más áreas y diversos mecanismos para cometer crímenes”, manifestó Aguilera.