2024-05-24

Hábitat

Los dos bufeos atrapados en un arroyo de Villa Tunari ya fueron liberados

La secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación, Dora Claros, calificó de “histórica” la devolución de los cetáceos al río, a su hábitat.

Los dos bufeos, una madre y su cría de siete meses, que fueron atrapados en un arroyo de Villa Tunari, Cochabamba, fueron liberados este viernes en el río Isiboro.

“Hoy (viernes) es un día histórico, los bufeos vuelven a su hábitat natural, estamos contentos de que se encuentren bien, estables”, informó Dora Claros, secretaría de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de la Gobernación de Cochabamba.

El pasado 12 de abril, ambos bufeos quedaron atrapados en un arroyo, luego de ser expulsados de los ríos profundos por una riada en el trópico cochabambino.

Una comisión de técnicos, expertos, médicos veterinarios y autoridades de la gobernación, el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, Faunagua y la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), llegó este mediodía al arroyo para trasladar a los delfines en un vehículo hasta la parte más caudalosa del río, distante a unos 45 minutos del lugar donde se encontraban.

Siguiendo los protocolos correspondientes, los dos bufeos fueron asistidos por expertos y médicos veterinarios durante todo el recorrido en el que permanecieron estables y se les realizó una valoración, que estableció su estado en buenas condiciones, tras los más de 40 días que permanecieron cerca de un puente, en el arroyo mencionado.

Paul Van Damme, experto en bufeos y director de Faunagua, explicó que los bufeos o denominados también delfines rosados, o delfines de río, son mamíferos acuáticos, cetáceos que pueden permanecer fuera del agua, hasta una hora, sin sufrir ningún tipo de complicaciones respiratorias.

Bonifacio Achacollo, dirigente del Sindicato Capinota, dijo que los comunarios se organizaron por turnos y grupos para cuidar a los bufeos las 24 horas del día mientras permanecían en el arroyo.

La camioneta que transportó a los bufeos llegó hasta el río Isiboro, cerca de la una de la tarde, donde se procedió a liberarlos, en medio de una lluvia y aplausos de los comunarios, quienes vieron como los delfines se perdían en medio de las aguas turbias que marcaban su nuevo recorrido.

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