2024-08-09

Entrevista

Windsor Hernani: “El alineamiento con Nicolás Maduro está menoscabando los intereses nacionales”

El especialista  afirma que Maduro cumplió un formalismo para dar aire de legitimidad al nuevo sexenio y que no reconocerá la victoria de Edmundo González.

¿Qué gana o qué pierde Bolivia con su postura respecto a todo lo que ocurre con Venezuela? Windsor Hernani Limarino, economista y diplomático de carrera, realiza un análisis al respecto y  asegura que en la actualidad el país responde a la afinidad ideológica desarrollada con países que tienen una similar línea política.

En una entrevista con Visión 360, asegura que “ser afín con Maduro no tiene ningún beneficio. Nada tiene para ofrecer Venezuela, es un país que lamentablemente está devastado”.

En la actualidad, Venezuela vive un escenario de conflicto tras las últimas elecciones que le tocó encarar al régimen de Nicolás Maduro, quien busca gobernar su país por un sexenio más. Su principal contrincante, Edmundo González Urrutia, quien, según los resultados en boca de urna,  aseguró que  ganó al sucesor de Hugo Chávez.

Pero, tales resultados cambiaron luego de una “interrupción” al sistema de difusión de los datos de aquellos comicios.  Los nuevos resultados dieron como vencedor de la elección a Maduro, y desataron movilizaciones y protestas de la ciudadanía.

Países de la comunidad internacional cuestionan la credibilidad de la información emitida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, que proclamó a Maduro como presidente reelecto del país sudamericano. Instancias como la Organización de Estados Americanos (OEA) trabajaron en pos de una resolución que conmine a dicha instancia electoral a transparentar las actas de los comicios. Hasta ahora, tal demanda no tuvo éxito, al que le faltó un voto para completar los 18 mínimos necesarios y emitir tal documento. Bolivia se abstuvo de emitir su votación en la OEA.

Tanto Luis Arce como Evo Morales felicitaron -por separado- a Maduro, por la “victoria” en los comicios,  pese al rechazo de la comunidad internacional.

¿Por qué Maduro aceptó convocar a elecciones? ¿Qué buscaba en el fondo?

Maduro no va a dejar el poder. Las elecciones para él eran un mero formalismo que había que cumplir para obtener un aire de legalidad y legitimidad para su gobierno, y para pedir el levantamiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos  y la Unión Europea, que están afectando la  deteriorada economía venezolana. Busca además denodadamente que se liberen los recursos económicos que están congelados en los bancos internacionales.

No es casual que Colombia, México y Brasil, países con gobiernos ideológicamente afines y que se abstuvieran de votar a favor del proyecto de Resolución de la OEA, aboguen por el levantamiento de las sanciones.

Tras las elecciones, ¿en qué situación considera que está Maduro?

La situación de Maduro y su grupo más cercano es delicada. Está en curso una investigación de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional por detenciones arbitrarias, torturas, violencia sexual y desapariciones forzadas. Son delitos de lesa humanidad que, por su gravedad, no prescriben y tienen jurisdicción universal; por tanto, tarde o temprano, Maduro va a estar sentado en el banquillo de acusados. Maduro lo sabe y va a conservar el poder cueste lo que le cueste; para él es un juego de supervivencia, aun cuando esto signifique el hambre y la penuria del pueblo venezolano.

Intuyo que el plan que se va a  activar en contra de Maduro es impulsar la acusación que existe en la Corte Penal Internacional; por ello, el secretario general de la  OEA, Luis Almagro, dijo: “Es el momento de presentar cargos de imputación y orden de captura por parte de la Corte Penal Internacional” y un alto funcionario del Gobierno norteamericano dijo “que la paciencia se está acabando”.

Por otro lado, ¿en qué situación considera que está la oposición a Maduro? 

Es una situación de incertidumbre, la victoria electoral que invocan, por un porcentaje mayor al 70%, no va a ser reconocida por la institucionalidad venezolana. Las protestas callejeras están enfrentando una inclemente arremetida de la Policía, militares y grupos armados. Información pública refiere que los muertos ya superan la decena. Es la vieja política del  manual de las dictaduras, contener la protesta ciudadana mediante el miedo y el terror.

En el ámbito internacional ha dejado clara su postura, rompimiento de relaciones diplomáticas, para los Estados que tengan un atisbo de disidencia y para otros, el insulto y el desafío pugilístico.  Las medidas adoptadas por la comunidad internacional poco o nada afectan a Maduro y una medida de fuerza es contraria al orden internacional.

El no haber  aprobado el proyecto de Resolución de la OEA ha sido una puñalada por la espalda a Edmundo González, a Corina Machado (que hace tiempo viene luchando por otra Venezuela), a los millones de migrantes venezolanos y al pueblo venezolano que busca un cambio.

¿En el poder en Venezuela está el chavismo o se puede decir que está propiamente el “madurismo”?

Tanto el chavismo como el madurismo no son más que un grupo, con un barniz ideológico socialista, que busca el detentar el  poder  público para beneficio propio. Solo los guía el uso y  el abuso del poder para el enriquecimiento personal.

¿Cómo entender que el Gobierno de Bolivia sea el único de Sudamérica que haya felicitado a Maduro y reconozca su “triunfo”?

La denominada diplomacia de los pueblos padece de hemiplejía moral. Es una metáfora que hace referencia a una forma indecorosa de actuar donde ven, acusan, denuncian y condenan vehementemente los crímenes cometidos en el grupo ideológico opuesto; y callan o justifican  los cometidos en el propio.

Así, el embajador boliviano en Venezuela, para justificar la postura del gobierno de Arce y darle un aire de respeto a las reglas internacionales, ha invocado el principio de “no injerencia”; sin embargo, no tuvieron el mismo comportamiento en las elecciones en Argentina, oportunidad en que publicaron un cálido tuit de felicitación al  “hermano” Sergio Massa por la votación obtenida en primera vuelta. Como este ejemplo podemos citar varios. Lo lamentable es que este alineamiento está menoscabando los intereses nacionales.

¿Qué muestra en el fondo que Luis Arce y Evo Morales, cuyas facciones en el MAS están en disputa, hayan coincidido en reconocer el “triunfo” de Maduro?

Las disputas entre ambas facciones son por detentar el poder, no hay otra diferencia; y en ambos, existe una actitud de sumisión que compiten entre ambos y se empeñan por tener el beneplácito de Maduro y otros como los mandatarios de Cuba y Nicaragua.

Existen también ciertos paralelismos, como la interrupción a la difusión de los resultados para posteriormente mostrar otro resultado completamente diferente; ocurrió en 2019 en Bolivia y en 2024 en Venezuela.

¿Qué tan fidedigno puede ser el difundir de esta forma los resultados?

El fraude electoral, la manipulación del sistema electoral, la adulteración del voto, la compra de votos o la intimidación del votante, siempre fue el denominador común de las dos anteriores elecciones en las que participó Maduro.

En el caso boliviano el informe de la OEA concluyó que en las elecciones del 20 de octubre  hubo manipulaciones e irregularidades en los comicios, parcialidad de la autoridad electoral y  que se alteró la voluntad expresada en las urnas.

No creo que sean coincidencias casuales, son prácticas  de manual de algunos gobiernos socialistas.

Bolivia se abstuvo de apoyar la Resolución de la OEA que exigía transparentar las elecciones. ¿Qué gana con esto Bolivia, más allá de las críticas?

Como contexto cabe destacar que el proyecto de Resolución de la OEA era mesurado y equilibrado. No reconocía la victoria ni la victoria de Edmundo González  ni la de Nicolás Maduro, y menos contenía términos mandatarios o imperativos. Instaba  al Consejo Nacional Electoral a transparentar los resultados y pedía se dé prioridad absoluta  para salvaguardar los derechos humanos.

Por ello, resulta inexplicable la postura abstencionista de Brasil, que seguramente tendrá un costo político al interior de Brasil y en el liderazgo que se le reconoce a nivel sudamericano; porque no fue un interlocutor de la postura mayoritaria de la subregión.

En el caso del abstencionismo boliviano, dudo que hubiera existido un análisis por parte de la diplomacia de los pueblos de costos o beneficios; y menos una postura de respetar los lineamientos estratégicos que manda nuestra Constitución. Es simplemente un acto de sumisión y de cumplimiento de obligación que se tiene para con el club de amigos ideológicos.

Es más, me pregunto ¿en qué quedó la “diplomacia de los pueblos”?, ¿no escuchan al pueblo venezolano que clama por libertad? ¿En qué quedó la no reelección presidencial indefinida? ¿no es acaso suficiente dos mandatos consecutivos de Maduro? ¿ o es que para Maduro la re-reelección sí es un derecho humano? Parece que el discurso y la postura de la diplomacia de los pueblos carece de sindéresis .

¿Qué beneficios representan realmente ser afines al Gobierno venezolano de Maduro o a otros afines como Nicaragua, Cuba, Rusia, China e Irán?

Ser afín con Maduro no tiene ningún beneficio. Nada tiene para ofrecer Venezuela, es un país que lamentablemente está devastado. Lo hecho no es más que una moneda de trueque de lealtades para con Maduro y el grupo del denominado Grupo de Puebla.

En contrario, las pérdidas son enormes, con excepción de China, Rusia, Irán, Nicaragua, Cuba y Venezuela; mucho me temo que con el resto de los países la imagen del Gobierno boliviano está cada vez más deteriorada y la consecuencia es un aislacionismo; que para un país pequeño y de poco desarrollo económico genera consecuencias irremediables. En especial preocupa las relaciones de Bolivia con la Unión Europea,  y la actitud que tenga este bloque regional, que mantiene una importante cooperación internacional y que con actitudes como esta, se evidencia que no se comparten valores democráticos, que son necesarios para construir un sólido relacionamiento bilateral.

 

PERFIL 

Formación: Windsor Hernani Limarino es economista y diplomático de carrera.

Trayectoria: Es especialista en Relaciones Internacionales y docente universitario. Es también graduado de la Academia Diplomática Boliviana.

Carrera: Máster en Ciencias del Desarrollo con Mención en Relaciones Internacionales.

Otros: Catedrático de Derecho Constitucional y Nuevo Orden Internacional en la carrera de Derecho de la Universidad Católica Boliviana.

Mar: Ejerció funciones  en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el servicio central y  en el exterior; también en el Ministerio de Defensa y en la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar).

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